¿LA GRACIA ANIQUILA LA LEY?

Muchos citan:
“Porque el pecado no se enseñoreará de vosotros; pues no estáis bajo la ley, sino bajo la gracia.” (Rom. 6:14)

Y concluyen: “Entonces ya no hay que guardar la ley.”
Pero esa idea no es bíblica. La gracia no vino a destruir la ley, sino a salvar al pecador y restaurar la obediencia.


1) La ley no salva, pero sí revela el pecado

Pablo enseña que la ley cumple una función esencial: señala el pecado.

  • Rom. 3:20: “por medio de la ley es el conocimiento del pecado”.
  • 1 Jn. 3:4: el pecado es infracción de la ley.

La ley es como un espejo: muestra lo que está mal, pero no puede limpiar.


2) ¿Pablo se contradice? No: él confirma la ley

Quienes usan Rom. 6:14 para abolir la ley, olvidan que Pablo dice:

  • Rom. 7:12: “la ley a la verdad es santa, y el mandamiento santo, justo y bueno”.
  • Rom. 7:22: “me deleito en la ley de Dios”.
  • Rom. 7:25: habla de servir “con la mente la ley de Dios”.
  • 1 Cor. 7:19: “lo que vale es guardar los mandamientos de Dios”.
  • Rom. 3:31: “¿invalidamos la ley por la fe? En ninguna manera; antes la confirmamos”.

Así que Pablo no está destruyendo la ley. Está explicando cómo se relaciona con la gracia.


3) ¿Qué significa “no estáis bajo la ley”?

En Rom. 6, Pablo está hablando de señorío y condenación, no de abolición.

Mira la misma sección:

  • Rom. 6:15-16: “¿Pecaremos… porque no estamos bajo la ley, sino bajo la gracia? En ninguna manera…”

“Bajo la ley” se refiere a estar bajo su jurisdicción como condenación, porque la ley condena al transgresor y demanda muerte:

  • Rom. 6:23: la paga del pecado es muerte.
  • Rom. 3:23: todos pecaron.

Pero en Cristo, el creyente es librado de la pena y recibe justificación:

  • Rom. 5:1: “justificados… tenemos paz”.
  • (Ver también el principio de libertad de condenación en Cristo: Rom. 8:1)

Entonces, no estar bajo la ley significa:
no estar bajo su condenación
no estar sin ley


4) La gracia no solo perdona: también enseña y transforma

La gracia no es una “licencia” para pecar. Es el poder de Dios para salir del pecado.

  • Tit. 2:11-12: la gracia “nos enseña” a renunciar a la impiedad.
  • Jn. 14:15: “Si me amáis, guardad mis mandamientos”.
  • 1 Jn. 2:4: el que dice “yo le conozco” y no guarda sus mandamientos, es mentiroso.
  • 1 Jn. 5:3: “sus mandamientos no son gravosos” cuando hay amor.

La obediencia verdadera no es para ganar salvación, sino como fruto del amor y de la nueva vida en Cristo.


5) Sin ley no habría gracia: la ley conduce a Cristo

La ley nos muestra nuestra condición y nos empuja a buscar un Salvador.

  • Gál. 3:24: la ley es ayo que nos conduce a Cristo.

Sin ley, el pecado no se define; sin pecado, ¿de qué nos salvaría Cristo?
Por eso ley y gracia son vitales en el plan de salvación.


6) Cristo: la ley en acción, escrita en el corazón

Jesús no solo predicó la ley: la vivió. Su vida fue la demostración perfecta del carácter de Dios.

Y el nuevo pacto no elimina la ley: la internaliza.

  • Sal. 40:8: “tu ley está en mi corazón”.

La meta no es una obediencia mecánica, sino una obediencia nacida de la gracia: Cristo en nosotros.


7) Elena G. White: la unión final y la ley

En la crisis final, el conflicto se centra en la obediencia y la autoridad:

“El gran conflicto radica en los mandamientos de Dios y los requisitos de la bestia…”
(1T, p. 223)

Esto refuerza que la lealtad a Dios se manifestará en la obediencia, no como mérito, sino como fruto de una relación real con Cristo.


Conclusión

La gracia no aniquila la ley.
La gracia nos libra de la condenación que la ley demanda y nos capacita para obedecer por amor.

  • La ley define el pecado.
  • La gracia perdona al pecador.
  • La fe recibe a Cristo.
  • La obediencia es el fruto del nuevo corazón.

La vida eterna es un don (Rom. 6:23), pero la gracia verdadera siempre produce fidelidad (Apoc. 14:12).

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