Los Obreros de la Hora Undécima (Mt. 20:1–16)
1) Contexto: ¿por qué Jesús contó esta parábola?
La parábola viene justo después de la pregunta de Pedro: “¿qué, pues, tendremos?” (Mt. 19:27). Jesús corrige una mentalidad de “contrato” con Dios, o de servicio por interés. Por eso remata con una regla del reino: “muchos primeros serán postreros, y postreros primeros” (Mt. 19:30; 20:16).
2) La escena y sus símbolos principales
- El Padre de familia: Dios, el Dueño de la obra.
- La viña: Su causa en el mundo (carácter, misión, salvación de almas).
- Los obreros: Personas llamadas a servir a Cristo.
- Las horas del día: Distintos momentos en que Dios llama (edades, etapas, oportunidades).
- El denario: La “paga” del evangelio, que en esta parábola representa el regalo central: la vida eterna y la aceptación en Cristo (Ro. 6:23).
En el horario judío, la hora undécima es casi el final del día (queda poco tiempo). Es el llamado cuando muchos ya “tienen la tarde encima”.
3) La enseñanza central: gracia vs. mérito
Los primeros pactaron “un denario” (Mt. 20:2). Dios cumple. No hay injusticia. El conflicto nace cuando ellos comparan y reclaman: “estos postreros han trabajado una sola hora” (Mt. 20:12).
Jesús revela 3 pecados del corazón religioso:
- Comparación: medir mi valor por lo que otro recibe.
- Envidia: “¿No me es lícito…? ¿O tienes tú envidia, porque yo soy bueno?” (Mt. 20:15).
- Espíritu de salario: servir para “cobrar”, no por amor.
Aquí el punto no es que el servicio no importe, sino que la salvación no se compra. Se recibe por gracia (Ef. 2:8–10).
4) ¿Significa que da lo mismo obedecer temprano o tarde?
No. La parábola no enseña que pecar “sale barato”. Enseña que Dios recibe plenamente al que viene de verdad, aunque venga tarde.
Dos verdades van juntas:
- La aceptación es un regalo igual para todo creyente arrepentido (Jn. 1:12; Ro. 5:1).
- La obra y la fidelidad sí tienen evaluación y recompensas en responsabilidades (1 Co. 3:8–15; 2 Co. 5:10).
La “misma paga” (denario) apunta a la vida eterna, no a que todo servicio sea idéntico en fruto o responsabilidad.
5) Aplicación profética adventista: “hora undécima” y el tiempo del fin
En clave de misión, la hora undécima refleja un llamado final y urgente:
- Dios llama a muchos al final de la historia para entrar en su viña.
- Esto armoniza con el gran llamado final de Apoc. 14:6–12 y Apoc. 18:1–4: almas saliendo de Babilonia, respondiendo a la verdad, y uniéndose a la obra.
Mensaje práctico: no es tiempo de criticar al recién llegado, sino de recibirlo, discipularlo y trabajar juntos. El celo por “ser los primeros” puede dejar a alguien “postrero” si se llena de orgullo.
6) Aportes de Elena G. White (EGW)
En Palabras de Vida del Gran Maestro (cap. “Los obreros de la viña”), EGW enfatiza ideas como estas (parafraseadas):
- Dios no quiere que el servicio sea motivado por cálculo o rivalidad.
- El espíritu de queja revela un corazón que no entiende la gracia.
- Los llamados “tarde” no deben ser despreciados, porque Dios es libre de mostrar misericordia y hacerlos útiles.
Idea clave en línea con la parábola: el problema no es el denario, es la envidia.
7) Nota del Comentario Bíblico Adventista (CBA)
El CBA destaca el trasfondo real: el denario era el jornal común de un día. La parábola usa ese hecho para mostrar que:
- El dueño cumple lo acordado con los primeros.
- La “bondad” con los últimos no es injusticia, sino gracia.
- “Ojo malo” (Mt. 20:15) expresa en el ambiente semita envidia y resentimiento ante la prosperidad ajena.
8) Objeciones comunes y respuestas breves
Objeción 1: “Dios es injusto; paga igual.”
Respuesta: No rompe el pacto con los primeros. Cumple. Lo extra con los últimos es gracia, no robo (Mt. 20:13–15).
Objeción 2: “Entonces no importa obedecer.”
Respuesta: La obediencia es fruto de amor y fe (Jn. 14:15). La parábola corrige el orgullo religioso, no elimina la santidad.
Objeción 3: “¿Por qué algunos ‘primeros’ terminan ‘postreros’?”
Respuesta: Porque la prioridad en el reino no se mide por antigüedad, sino por humildad y espíritu de siervo (Mt. 20:16; cf. Mt. 23:11–12).
9) Llamado final
Si Dios te llama “a la hora undécima”, no esperes a la duodécima. Entra hoy en su viña con arrepentimiento, gratitud y servicio sincero.