7 Características de una secta

Luego de que la iglesia consolidó su identidad y sus doctrinas, confrontó el peligro de la airesis (Herejías) en su seno. Y es el apóstol Pedro que advierte de este peligro (2 Ped. 2: 1) dentro de la iglesia naciente. También el apóstol Pablo, une su voz a la de Pedro, para señalar, en distintas ocasiones, la manifestación vertebral del espíritu sectario:

1) Este espíritu disidente (airesis) se manifiesta en la enseñanza de sus doctrinas destructores y en la negación del Señor (2 Ped. 2:1).

2) Se revela en el intento de hacer mercancía de los fieles (2 Ped. 2: 3).

3) Los sectarios están llenos de adulterio, y abandonaron el camino recto (2 Ped. 2: 14,15).

4) Sus enseñanzas prometen libertad, pero ellos mismos son esclavos de la corrupción (2 Ped. 2: 19).

5) Se «apartarán de la verdad… y se volverán a las fábulas» (2 Tim. 4: 4), alejándose de la pureza del Evangelio.

6) El mismo Pablo señala la posibilidad de que surjan dentro de la iglesia, ciertos maestros que tendrían «cauterizada la conciencia» y que «prohibirán casarse» y también mandarían «abstenerse de alimentos que Dios creó para que con acción de gracias participasen de ellos los creyentes» (1 Tim. 4:1-3).

7) El apóstol Pablo se refiere a la airesis (herejía) en el contexto de las obras de la carne, «que son: adulterio, fornicación, 30 Credos Contemporáneos inmundicia, lascivia, idolatría, hechicería, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, herejías (airesis), envidias, homicidios, borracheras, orgías» (Gal. 5:19-21).

Como vemos el espíritu sectario se revela en el desplazamiento de Cristo. En permitir que una enseñanza, una tradición, una característica especial, eclipse a Nuestro Señor Jesucristo. El sectarismo se agiganta en el reduccionismo intransigente. Según la Biblia, el espíritu sectario desnaturaliza a la Palabra divina, niega al Señor, y favorece un estilo de vida pseudocristiano que en esencia es antidivino.

Si aplicáramos este parámetro, el bíblico, e hiciéramos un cómputo prolijo de la doctrina bíblica y la de la iglesia neotestamentaria, encontraríamos que la misma Iglesia Católica se vería en serios apuros por la tremenda cantidad de elementos paganos que deambulan por su seno doctrinal y por su praxis de fe.

Libro: Credos Contemporáneos

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