Ausentes del cuerpo

Ausentes del cuerpo. Es decir, de la vida en este mundo actual. Presentes al Señor. Una lectura superficial de los 2Co 5:6-8 ha hecho que algunos lleguen a la conclusión de que con la muerte el alma del cristiano inmediatamente se hace presente ante el “Señor”, y que Pablo daba la bienvenida a la muerte deseando ardientemente estar con el Señor (2Co 5:2); pero en el 2Co 5:3 y 2Co 5:4 ha descrito la muerte como un estado de desnudez. De ser posible espera evitar ese estado intermedio, pero anhela intensamente estar “revestido” de “aquella… habitación celestial”. En otras palabras, espera ser trasladado sin ver la muerte (ver com. 2Co 5:2-4). En otros pasajes (ver com. 1Co 15:51-54; 1Ts 4:15-17; 2Ti 4:6-8; etc.) Pablo afirma con certeza que los hombres no son “revestidos” de inmortalidad individualmente al morir, sino simultáneamente en la resurrección de los justos. O para afirmarlo de esta manera: En 2Co 5:2-4 Pablo ya ha declarado que la “vida” -evidentemente la vida inmortal- se alcanza cuando uno es “revestido” con su “habitación celestial” en la resurrección (ver com. 2Co 5:4), no estando “desnudo” o “desnudado” debido a la muerte. En el 2Co 5:8 expresa el deseo de estar ausente “del cuerpo” y presente “al Señor”, y es obvio que “estar ausentes del cuerpo” no significa estar desencarnado -“desnudo” o “desnudado”-, pues en los 2Co 5:2-4 ha afirmado claramente que no desea ese estado intermedio y que lo evitaría de ser posible. Por lo tanto, tener “vida” (2Co 5:4) y estar presente “al Señor” (2Co 5:8) requiere la posesión de “aquella… habitación celestial” (2Co 5:2). Por estas razones, un estudio cuidadoso de las declaraciones de Pablo elimina clara y decisivamente cualquier posibilidad de un estado consciente entre la muerte y la resurrección en el que los seres humanos, como espíritus descarnados (“desnudos” o “desnudados”), estarán “presentes al Señor”. Cf. Rom 8:22-23; ver com. Fili 1:21-23. En la Biblia se afirma que la muerte no es sino un sueño del cual serán despertados los creyentes en la primera resurrección (Jn 11:11-14; Jn 11:25-26; 1Co 15:20; 1Co 15:51-54; 1Ts 4:14-17; 1Ts 5:10). Sólo entonces los fieles que estén vivos y los fieles resucitados estarán con el Señor (ver com. 1Ts 4:16-18). Ninguno de esos grupos precederá al otro (cf. Heb 11:39-40). ]

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