Investigación sobre el Origen de los Nombres «Santo Domingo» y «República Dominicana»

I. Introducción: La Génesis de Nombres en el Nuevo Mundo

A. Poniendo el Escenario: La Española y la Primera Ciudad

La llegada de Cristóbal Colón a la isla que bautizó como La Española en 1492 marcó el inicio de un profundo proceso de transformación en el continente americano. Los primeros intentos de establecer asentamientos europeos permanentes, como el Fuerte Navidad (construido con los restos de la Santa María en 1492) y La Isabela (fundada en 1493 en la costa norte), resultaron efímeros. Estos fracasos iniciales subrayan la importancia histórica de Santo Domingo, reconocida como el primer asentamiento europeo permanente en América y la primera ciudad fundada por europeos en el continente.  

Establecida formalmente a finales del siglo XV, Santo Domingo no solo perduró, sino que rápidamente se consolidó como el centro administrativo y logístico de la expansión española en el Nuevo Mundo. Desde su puerto, estratégicamente ubicado en la desembocadura del río Ozama, se lanzaron expediciones cruciales que llevaron a la colonización de Puerto Rico por Ponce de León, la de Cuba por Diego Velázquez de Cuéllar, la conquista de México por Hernán Cortés y el avistamiento del Océano Pacífico por Vasco Núñez de Balboa. Su rol pionero le valió la designación de «Ciudad Primada de América», sede de la primera catedral, el primer hospital y la primera universidad del Nuevo Mundo.  

B. Propósito y Alcance del Informe

Este informe tiene como objetivo investigar exhaustivamente los orígenes históricos y el contexto etimológico de los nombres «Santo Domingo», referido a la ciudad capital, y «República Dominicana», el nombre de la nación. Se buscará responder específicamente a las interrogantes sobre quiénes fueron los responsables de estas denominaciones, la posible conexión con el día de la semana «domingo», y la influencia ejercida por el catolicismo, en particular la Orden de Predicadores (Dominicos) fundada por Santo Domingo de Guzmán, así como cualquier intervención papal directa a través de bulas u otros decretos en los procesos de nombramiento o establecimiento. El análisis se centrará en la etimología histórica y los eventos fundacionales relacionados, examinando figuras clave, órdenes religiosas y documentación pertinente, situando estos elementos dentro de la historia colonial temprana de la isla y la independencia de 1844.

II. La Fundación de Santo Domingo: Una Historia de Dos Riberas y Fechas Disputadas

A. Bartolomé Colón y la Ribera Oriental (Nueva Isabela)

La figura central en la fundación inicial de Santo Domingo es Bartolomé Colón, hermano menor de Cristóbal Colón. Marino y cartógrafo experimentado , Bartolomé llegó a La Española en junio de 1494 y asumió el gobierno de la isla con el título de Adelantado durante las ausencias de su hermano. Siguiendo instrucciones de Cristóbal, exploró la costa sur de la isla y, entre 1496 y 1498, fundó el primer asentamiento en la ribera oriental del río Ozama. Algunas fuentes sugieren que este asentamiento original pudo haberse llamado Nueva Isabela , aunque el nombre «Santo Domingo» es el que prevaleció en la memoria histórica y la mayoría de las crónicas.  

Una notable controversia rodea la fecha exacta de esta fundación inicial. Numerosas fuentes citan el 4 o 5 de agosto de 1496 como el momento fundacional. Sin embargo, análisis históricos posteriores, basados en la cronología de los eventos y la autoridad legal de Bartolomé, argumentan a favor del 5 de agosto de 1498. Estos análisis señalan que Bartolomé Colón no recibió oficialmente el título de Adelantado, que le confería la potestad legal para fundar ciudades en nombre de la Corona, hasta el 22 de julio de 1497, llegando la confirmación a sus manos probablemente en 1498. Además, se argumenta que es improbable que estuviera físicamente presente en la desembocadura del Ozama en agosto de 1496, dado que Cristóbal estaba en España y las instrucciones para buscar un nuevo emplazamiento en la costa sur habrían llegado a La Isabela (en la costa norte) a mediados de julio de 1496, requiriendo tiempo para el viaje y exploración.  

La discrepancia entre 1496 y 1498 no es un mero detalle académico. Tiene implicaciones directas sobre la validez de algunas de las teorías propuestas para el origen del nombre «Santo Domingo». Como señalan diversas fuentes, el 4 o 5 de agosto de 1496 probablemente cayó en jueves , mientras que el 5 de agosto de 1498 fue domingo. Adicionalmente, la festividad de Santo Domingo de Guzmán se celebraba históricamente el 5 de agosto, antes de un cambio litúrgico en 1558. Por lo tanto, la fecha de 1498 se alinea mejor con las teorías que vinculan el nombre al día de la semana (domingo) o a la festividad del santo. La persistencia de la fecha de 1496, a pesar de estas inconsistencias, podría reflejar una tradición arraigada o quizás intentos posteriores de ajustar la narrativa fundacional a fechas consideradas significativas, aunque no coincidieran exactamente. Esta ambigüedad subraya la importancia del simbolismo en las fundaciones coloniales y las dificultades inherentes a la reconstrucción histórica basada en crónicas escritas tiempo después de los hechos, que a menudo interpretaban tradiciones orales.  

B. Nicolás de Ovando y la Ribera Occidental (1502)

La administración de los hermanos Colón en La Española enfrentó dificultades, incluyendo la revuelta de Francisco Roldán. Esto llevó a la Corona a enviar a Fray Nicolás de Ovando como nuevo gobernador en 1502, reemplazando a los Colón. Poco después de su llegada, posiblemente tras la devastación del asentamiento original en la ribera oriental por un ciclón, Ovando tomó la decisión estratégica de trasladar la ciudad a la margen occidental del río Ozama en 1502. A Ovando se le atribuye la reconstrucción de la ciudad con edificaciones de piedra, dotándola de una estructura urbana más permanente y defensiva, incluyendo la construcción de la Fortaleza Ozama con su Torre del Homenaje. Fue bajo el gobierno de Ovando que el nombre «Santo Domingo» se consolidó definitivamente para la ciudad. Algunas fuentes indican que Ovando la «bautizó con el nombre de Santo Domingo de Guzmán» , mientras otras simplemente mencionan «Santo Domingo» , reflejando una ambigüedad en el uso que persistiría.  

III. Descifrando «Santo Domingo»: Orígenes Competitivos y Uso Evolutivo

El nombre de la ciudad primada de América ha sido objeto de diversas explicaciones a lo largo de la historia. Las crónicas tempranas y la tradición popular recogen principalmente tres teorías sobre su origen, las cuales no son necesariamente excluyentes.

A. Teoría 1: Homenaje a Santo Domingo de Guzmán

La explicación más extendida y documentada sugiere que la ciudad fue nombrada en honor a Santo Domingo de Guzmán (c. 1170-1221), el sacerdote castellano fundador de la Orden de Predicadores, más conocida como la Orden de los Dominicos. Esta teoría se apoya en varias líneas de evidencia:  

  • Fuentes escritas de la época, conservadas en archivos como el Archivo General de Indias, confirmarían esta intención.  
  • Se vincula a la (disputada) afirmación de que el día de la fundación coincidió con la festividad de Santo Domingo de Guzmán, que, como se mencionó, era el 5 de agosto antes de 1558.  
  • La Orden Dominicana, fundada por el santo, adquirió una enorme influencia religiosa, cultural y política en la isla poco después de la fundación de la ciudad, llegando los primeros frailes en 1510.  
  • El escudo de armas otorgado a la ciudad en 1508 incluye iconografía directamente asociada a Santo Domingo y su orden, como el perro sosteniendo una antorcha encendida, símbolo de la predicación que inflama el mundo, y la cruz flordelisada característica de los dominicos.  

B. Teoría 2: Homenaje a Domenico Colombo

Otra teoría propone que Bartolomé Colón nombró la ciudad en honor a su padre, Domenico Colombo (hispanizado como Domingo Colón).  

  • Esta versión fue recogida por cronistas tempranos como parte de la tradición oral de los primeros pobladores.  
  • A menudo se menciona como una razón concurrente junto con las otras.  
  • Sin embargo, se considera una teoría con menor respaldo documental directo en comparación con la del santo. Una objeción planteada es por qué se añadiría el título «Santo» si el homenaje era únicamente al padre. Una posible explicación conciliadora es que el homenaje fuera al santo patrón del padre, es decir, a Santo Domingo de Guzmán como protector de Domenico Colombo.  

C. Teoría 3: Conmemoración de una Fundación en Domingo

La tercera explicación sugiere que el nombre «Santo Domingo» se debe a que la fundación de la ciudad tuvo lugar un día domingo.  

  • Esta razón también forma parte de la tradición oral registrada por los cronistas.  
  • El domingo, como día del Señor, tenía una gran carga simbólica en la cultura católica de la época.
  • La viabilidad de esta teoría depende críticamente de la fecha de fundación aceptada. Si fue en agosto de 1496, era probablemente jueves, invalidando esta hipótesis. Si, en cambio, fue el 5 de agosto de 1498, sí fue domingo, lo que daría pleno sentido a esta explicación.  

D. Análisis: Ponderando las Teorías

Al evaluar estas tres teorías, la dedicada a Santo Domingo de Guzmán emerge como la más sólidamente respaldada por referencias documentales y por la subsiguiente y profunda influencia de la Orden Dominicana en la isla. No obstante, la persistencia de las tres explicaciones en las fuentes tradicionales, a menudo presentadas conjuntamente como una «triple razón» , sugiere que quizás no fueron percibidas como mutuamente excluyentes por los propios fundadores o los primeros habitantes.  

Es plausible que el nombre «Santo Domingo» resultara particularmente idóneo precisamente porque resonaba en múltiples niveles simbólicos: honraba al influyente fundador de una orden mendicante (Santo Domingo de Guzmán), rendía homenaje filial (al padre Domenico, quizás a través de su santo patrón) y marcaba un hito temporal y religioso (la fundación en el día del Señor o en la festividad del santo). Esta convergencia de significados pudo haber conferido al nombre una legitimidad y una fuerza simbólica especiales, apelando a la piedad religiosa, el honor familiar y la conmemoración del evento fundacional. Con el tiempo, y especialmente con el arraigo y la expansión de la Orden de Predicadores, la conexión con Santo Domingo de Guzmán probablemente se consolidó como la justificación predominante.

La siguiente tabla resume las teorías discutidas:

Tabla 1: Resumen de Teorías sobre el Nombramiento de la Ciudad de Santo Domingo

TeoríaAfirmación CentralEvidencia/Argumentos de Apoyo (Fuentes)Contraargumentos/Debilidades (Fuentes)Peso Histórico/Plausibilidad Aparente
Santo Domingo de GuzmánNombrada en honor al fundador de la Orden de Predicadores (Dominicos).Considerada la más documentada ; Vinculada a la (disputada) fecha de fundación en su festividad (5 Ago) ; Fuerte influencia posterior de la Orden ; Iconografía del escudo.Dependencia de la fecha de fundación (si fue 1496, no era su festividad litúrgica exacta en ese momento, aunque sí cercana).Alta. Considerada la explicación principal por la mayoría de los historiadores y respaldada por evidencia documental e iconográfica.
Domenico ColomboNombrada en honor al padre de Cristóbal y Bartolomé Colón.Mencionada en la tradición oral recogida por cronistas ; Citada como razón concurrente.Menor respaldo documental directo ; Cuestionamiento del uso de «Santo» ; Posible conciliación si se honraba al santo patrón del padre.Media-Baja como razón única. Plausible como factor contribuyente o secundario, especialmente en la motivación personal de Bartolomé.
Fundación en DomingoNombrada porque la fundación ocurrió un día domingo.Parte de la tradición oral ; Significado religioso del domingo; Coincide si la fecha fundacional fue el 5 de agosto de 1498 (que fue domingo).Depende totalmente de la fecha de fundación disputada; No coincide si la fecha fue en agosto de 1496 (jueves).Plausible si se acepta la fecha de 1498. Débil o inválida si se acepta la fecha tradicional de 1496. Probablemente un factor concurrente si la fundación fue efectivamente en domingo.

E. Evolución del Uso: «Santo Domingo» vs. «Santo Domingo de Guzmán»

Históricamente, la ciudad, la provincia e incluso la isla en su conjunto fueron predominantemente identificadas simplemente como «Santo Domingo». Esta era la forma habitual en documentos legales, decretos, correspondencia y el habla cotidiana durante siglos.  

La adición formal del apelativo «de Guzmán» para referirse a la ciudad capital parece ser una práctica más consolidada en tiempos modernos, especialmente en textos oficiales de alto rango como la Constitución de la República Dominicana. Algunas fuentes señalan que esta especificación se introdujo o se hizo más consistente en revisiones constitucionales relativamente recientes , aunque la Constitución de 1994 ya utilizaba «Santo Domingo de Guzmán». Existe un debate historiográfico al respecto; algunos historiadores argumentan enfáticamente que el nombre históricamente correcto y utilizado durante la mayor parte de la historia de la ciudad es «Santo Domingo» a secas, basándose en la revisión de constituciones anteriores (con la posible excepción de una reforma en 1966) y otros documentos históricos.  

Esta diferencia entre el uso histórico común y la designación constitucional moderna puede interpretarse como una formalización deliberada. La inclusión explícita de «de Guzmán» en la Carta Magna podría buscar resolver la ambigüedad histórica sobre el origen del nombre, inclinando la balanza oficialmente hacia la figura del santo fundador de los Dominicos. Este acto de formalización solidifica una narrativa particular dentro de la identidad nacional, enfatizando la herencia religiosa vinculada a la Orden, aun cuando la práctica histórica generalizada favoreciera la forma más corta del nombre.

Es relevante mencionar también el breve período durante la dictadura de Rafael Leónidas Trujillo, cuando la ciudad fue rebautizada oficialmente como «Ciudad Trujillo» (1936-1961). Tras el ajusticiamiento del dictador en 1961, la ciudad recuperó de inmediato su nombre histórico, «Santo Domingo», mediante una ley aprobada por el Congreso Nacional , demostrando la profunda raigambre y resiliencia del nombre original.  

IV. La Huella Dominicana: Fe, Educación y Defensa en La Española

La conexión entre el nombre de la ciudad y la Orden de Predicadores no es casual. La influencia de los frailes dominicos fue profunda y temprana en la isla.

A. Santo Domingo de Guzmán (c. 1170-1221): El Hombre y la Orden

Domingo de Guzmán nació en Caleruega, Castilla (España), hijo de Félix Núñez de Guzmán y Juana de Aza. Su madre, hoy beatificada, tuvo un sueño premonitorio antes de su nacimiento en el que veía un perro salir de su vientre con una antorcha encendida en la boca, prendiendo fuego al mundo; una visión interpretada como el anuncio de un hijo cuya palabra y obra tendrían un impacto universal. Tras estudiar artes y teología en Palencia y ordenarse sacerdote, Domingo se dedicó a la predicación, especialmente en el sur de Francia para contrarrestar la herejía cátara.  

Convencido de la necesidad de una orden dedicada específicamente a la predicación y al estudio para la defensa de la fe, fundó la Orden de Predicadores. Esta orden mendicante, confirmada oficialmente por el Papa Honorio III mediante bula el 22 de diciembre de 1216 , se extendió rápidamente por Europa. Sus miembros son conocidos como dominicos o dominicanos. La iconografía asociada a la orden incluye el perro con la antorcha (aludiendo al sueño de Juana de Aza y a la misión predicadora), una estrella (que según la tradición apareció sobre la frente de Domingo en su bautismo) y la cruz flordelisada blanquinegra. Un juego de palabras en latín dio lugar al apodo «Domini Canes» (los Perros del Señor), combinando el nombre del fundador (Dominicus) con la palabra latina para perro (canis), simbolizando la fidelidad y la vigilancia en la defensa de la fe.  

B. Llegada y Misión en el Nuevo Mundo (1510 en adelante)

Tan solo 18 años después del primer viaje de Colón, los primeros frailes dominicos desembarcaron en La Española. Las fuentes coinciden en que la llegada inicial se produjo entre septiembre y octubre de 1510. Este primer contingente estaba compuesto por cuatro religiosos: Fray Pedro de Córdoba (prior), Fray Antonio Montesino, Fray Bernardo de Santo Domingo (los tres sacerdotes) y el hermano cooperador Fray Domingo de Villamayor. En los meses siguientes, llegaron más frailes, sumando un total de 16 dominicos en la isla durante el primer año de la misión.  

Su labor se centró en la evangelización de los indígenas y los colonos españoles, el establecimiento de conventos y casas de estudio, y la administración de los sacramentos. Desde La Española, la orden se expandió por todo el continente, estableciendo provincias religiosas. La primera de ellas fue la Provincia de Santa Cruz de Indias, fundada en 1530, cuya jurisdicción abarcaba las islas del Caribe y parte de la costa de Venezuela.  

C. Impacto en la Educación: La Primera Universidad

Desde sus inicios, la Orden Dominicana puso gran énfasis en el estudio y la educación. En Santo Domingo, establecieron un Estudio General (un centro de estudios superiores) alrededor de 1518 en su convento. Este centro alcanzó tal nivel académico que, a petición de los propios frailes, fue elevado a la categoría de universidad.  

El Papa Paulo III, mediante la Bula In Apostolatus Culmine, expedida el 28 de octubre de 1538, creó formalmente la Universidad Santo Tomás de Aquino, hoy Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD). Este acto marcó la fundación de la primera universidad del continente americano , consolidando a Santo Domingo como un centro intelectual de primer orden, la «Atenas del Nuevo Mundo». El escudo actual de la UASD aún conserva símbolos dominicos, como el perro con la antorcha, en reconocimiento a sus fundadores.  

D. Defensa de los Derechos Indígenas

Una de las contribuciones más significativas y tempranas de los dominicos en América fue su firme defensa de los derechos de los pueblos indígenas frente a los abusos de los conquistadores y encomenderos españoles. Apenas un año después de su llegada, en diciembre de 1511, Fray Antonio Montesinos pronunció desde el púlpito de la iglesia de Santo Domingo una serie de sermones que denunciaban valientemente la explotación y los maltratos sufridos por los taínos bajo el sistema de la encomienda. Estos sermones, pronunciados en nombre de toda la comunidad dominica, causaron gran conmoción y son considerados un hito fundamental en la historia de los derechos humanos en América.  

Posteriormente, Fray Bartolomé de las Casas, quien inicialmente fue encomendero, se convirtió profundamente tras escuchar los argumentos de los dominicos y se unió a la Orden, convirtiéndose en el más célebre defensor de los indígenas. Los dominicos argumentaron, basándose en el derecho natural y el «Derecho de Gentes» (Ius Gentium), que los indígenas eran seres humanos libres con derechos inalienables, y que la conquista y la explotación a las que eran sometidos eran injustas. Esta postura pionera en favor de la justicia social y los derechos humanos es reconocida como una de las principales contribuciones de la Orden en la isla, un legado que influiría directamente en la elección del nombre de la futura república.  

E. El Papel Papal en la Estructura Eclesiástica

Si bien el Papa no intervino directamente en la elección del nombre «Santo Domingo» para la ciudad, la autoridad papal fue indispensable para establecer y legitimar las estructuras eclesiásticas y educativas que llevaron ese nombre y consolidaron la importancia de la ciudad. A través de Bulas Pontificias, se dio forma a la organización de la Iglesia Católica en el Nuevo Mundo, teniendo a Santo Domingo como epicentro inicial.

El Papa Julio II, respondiendo a las solicitudes de la Corona Española, emitió la Bula Romanus Pontifex el 8 de agosto de 1511. Este documento crucial creó las tres primeras diócesis (obispados) de América: Santo Domingo y Concepción de la Vega (ambas en La Española) y San Juan (en Puerto Rico). Inicialmente, estas diócesis fueron declaradas sufragáneas (dependientes) de la Archidiócesis de Sevilla, en España.  

Décadas más tarde, reconociendo el crecimiento y la importancia de la Iglesia en las Indias, el Papa Paulo III emitió la Bula Super Universas el 12 de febrero de 1546. Mediante esta bula, elevó la diócesis de Santo Domingo al rango de Archidiócesis Metropolitana, convirtiéndola en la primera archidiócesis del Nuevo Mundo, junto con las de México y Lima que fueron creadas simultáneamente. A la Archidiócesis de Santo Domingo se le asignaron como sufragáneas las diócesis de Puerto Rico, Cuba, Venezuela, Colombia y Honduras, entre otras. La Catedral de Santo Domingo recibió formalmente el título de «Primada de América» , una dignidad ratificada posteriormente por Papas como Pío VII en 1816.  

Estos actos papales, al crear la Diócesis de Santo Domingo, la Archidiócesis de Santo Domingo y la Universidad Santo Tomás de Aquino (dependiente de la autoridad pontificia), otorgaron una legitimidad formal y un estatus preeminente a las instituciones que llevaban el nombre de la ciudad. De esta manera, la autoridad de la Santa Sede, aunque no determinó el nombre original, fue fundamental para institucionalizarlo y proyectarlo como el centro neurálgico de la vida religiosa e intelectual en los albores de la América hispana.

V. Nacimiento de una Nación: La «República Dominicana» (1844)

El nombre del país, República Dominicana, está intrínsecamente ligado al nombre de su ciudad capital y a la herencia histórica y religiosa asociada a ella.

A. Contexto: Independencia de Haití

Tras la breve independencia de España en 1821 bajo el nombre de Estado Independiente del Haití Español , la parte oriental de la isla fue ocupada por Haití en 1822. Esta ocupación se prolongó durante 22 años, un período durante el cual creció un fuerte sentimiento nacionalista y un deseo de autodeterminación entre la población de habla hispana.  

B. La Trinitaria y los Padres Fundadores

El movimiento independentista fue liderado ideológicamente por Juan Pablo Duarte, un joven intelectual que había viajado por Europa y concebido el proyecto de una nación libre y soberana. El 16 de julio de 1838, Duarte, junto a un grupo de jóvenes patriotas como Juan Isidro Pérez, Pedro Alejandro Pina, Félix María Ruiz, José María Serra, entre otros, fundó en la ciudad de Santo Domingo una sociedad secreta denominada «La Trinitaria».  

El nombre «La Trinitaria» hacía referencia tanto a la Santísima Trinidad (bajo cuyo amparo se ponía la organización) como a su estructura celular basada en grupos de tres miembros que se replicaban para mantener el secreto y expandir el movimiento. El objetivo explícito de La Trinitaria era lograr la separación definitiva de Haití y establecer un nuevo Estado independiente. Figuras clave como Francisco del Rosario Sánchez y Matías Ramón Mella se unieron a la causa y, junto a Duarte, son considerados los tres principales Padres de la Patria dominicana.  

De manera crucial, el Juramento Trinitario, que debían prestar todos los miembros, delineaba claramente el proyecto nacional y especificaba el nombre que adoptaría la nueva nación: «República Dominicana». También definía el diseño de la bandera nacional tricolor.  

C. La Elección de «República Dominicana»

El 27 de febrero de 1844, los trinitarios, aprovechando la inestabilidad política en Haití, llevaron a cabo el golpe de independencia. El legendario «trabucazo» disparado por Mella en la Puerta del Conde marcó el inicio de la revuelta y la proclamación de la nueva nación. Siguiendo lo establecido en el juramento trinitario, el nuevo estado fue bautizado como «República Dominicana».  

La elección de este nombre no fue arbitraria, sino un acto deliberado y cargado de significado. En primer lugar, adoptaba el gentilicio «dominicanos», que ya se utilizaba comúnmente para referirse a los habitantes de la parte oriental (española) de la isla, diferenciándolos de los haitianos de la parte occidental. Este gentilicio, derivado directamente del nombre de la ciudad capital, Santo Domingo, ya existía y definía una identidad cultural y geográfica antes de la creación formal del estado-nación. El gentilicio, por tanto, aportó el nombre a la República.  

En segundo lugar, y de manera muy significativa, el nombre «República Dominicana» fue escogido como un reconocimiento explícito a la Orden de los Predicadores (los Dominicos) por sus contribuciones históricas a la isla. Los fundadores de la República valoraban el papel desempeñado por los frailes dominicos en el desarrollo de la educación (fundando la primera universidad) y, muy especialmente, en la temprana defensa de los derechos humanos de la población indígena. Al nombrar a la nación «Dominicana», se buscaba honrar este legado y anclar la identidad del nuevo país en una narrativa histórica que destacaba la influencia positiva de la orden religiosa.  

Por lo tanto, el nombramiento de la República Dominicana en 1844 representó una poderosa afirmación de identidad. No fue una creación ex novo, sino la consolidación de una identidad preexistente («dominicanos»), vinculada a la ciudad capital histórica y al legado de la Orden Dominicana. Fue una elección estratégica para forjar una identidad nacional distinta, separada tanto del pasado colonial español como del reciente dominio haitiano, fundamentando la nueva nación en una herencia cultural y religiosa específica, considerada fundacional para el carácter del pueblo dominicano.

VI. Conclusión: Nombres Forjados en la Historia y la Fe

La investigación sobre los orígenes de los nombres «Santo Domingo» y «República Dominicana» revela una profunda conexión con la historia colonial temprana, la fe católica y la conformación de una identidad nacional.

La ciudad de Santo Domingo, fundada por Bartolomé Colón (muy probablemente en 1498, aunque la tradición a menudo cita 1496) y trasladada a su emplazamiento actual por Nicolás de Ovando en 1502, debe su nombre a una confluencia de factores. Si bien la teoría más respaldada documentalmente apunta a un homenaje a Santo Domingo de Guzmán, fundador de la Orden de Predicadores, es muy probable que la coincidencia (si se acepta la fecha de 1498) con un día domingo y la posible intención de honrar a Domenico Colombo, padre de los descubridores, contribuyeran a la elección y aceptación del nombre. La designación oficial moderna como «Santo Domingo de Guzmán» en la Constitución formaliza la preeminencia de la conexión con el santo.

La Orden Dominicana, llegada a La Española en 1510, dejó una huella indeleble en la isla, destacando en la educación con la fundación de la primera universidad de América (hoy UASD, establecida por bula papal en 1538) y en la defensa pionera de los derechos de los indígenas, liderada por figuras como Montesinos y Las Casas. La autoridad papal fue crucial para legitimar estas instituciones eclesiásticas y educativas que llevaron y reforzaron el nombre de Santo Domingo.

El nombre de la nación, «República Dominicana», adoptado formalmente en la independencia de 1844 bajo el liderazgo de Juan Pablo Duarte y La Trinitaria, es una derivación directa del nombre de la capital y del gentilicio «dominicanos» ya existente. La elección fue un acto deliberado para consolidar una identidad nacional propia, distinta de Haití y España, y para honrar explícitamente el legado histórico de la Orden Dominicana, percibida como fundamental en la formación cultural y moral del pueblo.

En síntesis, los nombres «Santo Domingo» y «República Dominicana» no son meras etiquetas geográficas. Son testimonios de un pasado complejo, marcado por la conquista, la fe, la lucha por la justicia y la búsqueda de una identidad propia, encapsulando la herencia de la primera ciudad europea en América y la nación que surgió a su alrededor.

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