El Desenvolvimiento Profético de la Historia: Un Análisis Adventista de Daniel 2, 7 y 8

I. Introducción: La Perspectiva Historicista Adventista de la Profecía de Daniel

La Centralidad de Daniel en la Escatología Adventista

Los libros de Daniel y Apocalipsis ocupan una posición central e indispensable en la estructura teológica y la autocomprensión de la Iglesia Adventista del Séptimo Día (IASD). No son considerados meros registros históricos o literatura apocalíptica arcaica, sino revelaciones divinas fundamentales que iluminan el gran conflicto cósmico entre Cristo y Satanás, trazando el curso de la historia humana desde los tiempos del profeta hasta la consumación final y el establecimiento del reino eterno de Dios. Estas profecías proporcionan el marco esencial para comprender la identidad, el mensaje y la misión del pueblo de Dios en los últimos días, ofreciendo una perspectiva divina sobre los eventos mundiales y la certeza de la victoria final de Cristo.  

La correcta interpretación de Daniel, en particular, es vital, ya que sustenta doctrinas distintivas que definen la fe adventista, como la comprensión del ministerio de Cristo en el Santuario Celestial, el juicio investigador pre-advenimiento y la identificación del poder apóstata simbolizado por el «cuerno pequeño». Por lo tanto, el estudio diligente y fiel de estas profecías no es una opción académica, sino una necesidad espiritual para el pueblo que espera el pronto regreso de su Señor.  

El Método Historicista: La Clave Interpretativa Divinamente Indicada

Para descifrar el significado de las complejas visiones de Daniel y Apocalipsis, la IASD emplea consistentemente el método de interpretación historicista. Este enfoque hermenéutico sostiene que las grandes líneas proféticas de estos libros se cumplen de manera continua, secuencial e ininterrumpida a lo largo del flujo de la historia, comenzando en la época del profeta y extendiéndose hasta la segunda venida de Cristo y el fin del mundo.  

Es crucial entender que el historicismo no es una innovación adventista. Por el contrario, fue el método predominante utilizado por los primeros intérpretes cristianos, los valdenses, Wycliffe, y de manera prominente, por los grandes reformadores protestantes del siglo XVI como Martín Lutero, Juan Calvino, John Knox, y figuras posteriores como Isaac Newton y John Wesley. Ellos vieron en las profecías de Daniel y Apocalipsis el desarrollo de la historia y, significativamente, identificaron al sistema papal como el poder anticristiano predicho.  

La validez del método historicista encuentra su fundamento en la propia Escritura. El capítulo 2 de Daniel, con su descripción de una sucesión de imperios metálicos que se reemplazan uno tras otro hasta la intervención final de Dios, establece un patrón de cumplimiento histórico continuo. Además, Jesucristo mismo empleó un enfoque historicista al aplicar la profecía de Daniel sobre la «abominación desoladora» (Daniel 9:27) a la futura destrucción de Jerusalén por los ejércitos romanos (Mateo 24:15), un evento que ocurrió décadas después de Su ascensión. El apóstol Pablo también siguió esta línea al basarse en Daniel para afirmar que la Segunda Venida sería precedida por una gran apostasía y la manifestación del «hombre de pecado» (2 Tesalonicenses 2:1-8).  

El historicismo se apoya en sólidos principios hermenéuticos, incluyendo la autoridad suprema de la Escritura (Sola Scriptura), la necesidad de interpretar la Biblia en su totalidad (Tota Scriptura), la armonía interna de las Escrituras (la analogía de la fe), y, de manera crucial para las profecías de tiempo, el principio día por año, donde un día en tiempo profético simbólico representa un año literal (basado en textos como Números 14:34 y Ezequiel 4:6).  

La recurrente mención de que el historicismo fue el método de los Reformadores y que las interpretaciones alternativas – Preterismo y Futurismo – fueron desarrolladas específicamente durante la Contrarreforma por teólogos jesuitas como Luis de Alcázar y Francisco Ribera para desviar la identificación del Papado como el poder anticristiano , revela una dimensión apologética fundamental en la postura adventista. La adhesión al historicismo no es meramente una elección entre varias opciones interpretativas; se considera la restauración y defensa de la comprensión profética protestante original. Es un rechazo consciente de sistemas diseñados explícitamente para proteger al Papado de las implicaciones de la profecía bíblica. Por consiguiente, la defensa adventista del historicismo es inseparable de la afirmación de la validez de la crítica profética que la Reforma dirigió contra el sistema romano, considerándose a sí misma como la continuadora de esa herencia profética.  

II. El Paralelismo Profético en Daniel 2, 7 y 8: Una Revelación Progresiva

El Principio de Recapitulación

Una característica fundamental de las profecías de Daniel es el principio de recapitulación o repetición y ampliación. Las visiones presentadas en los capítulos 2, 7 y 8 no describen secuencias históricas diferentes, sino que cubren esencialmente el mismo período de tiempo – desde el imperio dominante en la época de Daniel (o poco después) hasta el establecimiento final del reino de Dios. Sin embargo, cada visión sucesiva repite el esquema básico añadiendo nuevos detalles, utilizando diferente simbolismo y cambiando el enfoque para iluminar aspectos específicos del plan divino y del conflicto histórico. Comprender este paralelismo es esencial para una interpretación coherente del libro.  

Daniel 2: El Esbozo de los Imperios Mundiales (La Estatua Metálica)

El capítulo 2 registra el sueño de Nabucodonosor sobre una imponente estatua hecha de diferentes metales y su interpretación por Daniel. Esta visión proporciona el esquema fundamental y cronológico de los grandes imperios mundiales que dominarían la escena histórica.  

  • Símbolos e Identificación:
    • Cabeza de Oro: Babilonia (605-539 a.C.), identificada explícitamente por Daniel (Dn 2:38).  
    • Pecho y Brazos de Plata: Medo-Persia (539-331 a.C.), el reino «inferior» que sucedería a Babilonia (Dn 2:39).  
    • Vientre y Muslos de Bronce: Grecia (331-168 a.C.), el tercer reino que dominaría la tierra (Dn 2:39).  
    • Piernas de Hierro: Roma (168 a.C. – 476 d.C.), el cuarto reino, fuerte como el hierro, que desmenuzaría a los anteriores (Dn 2:40).  
    • Pies de Hierro y Barro Cocido: Roma dividida (desde 476 d.C. hasta el fin), representando la fragmentación del imperio en reinos más débiles y fuertes que intentarían mezclarse pero no se unirían permanentemente (Dn 2:41-43).  
    • Piedra Cortada no con Mano: El Reino eterno de Dios, establecido por intervención divina, que destruye todos los reinos terrenales y llena toda la tierra (Dn 2:34-35, 44-45).  
  • Énfasis Principal: Este capítulo se centra en la sucesión política de los imperios, revelando un declive progresivo en valor (del oro al hierro mezclado con barro) , y estableciendo la certeza de que todos los reinos humanos serán finalmente reemplazados por el reino indestructible de Dios. Proporciona el marco cronológico básico para las visiones posteriores.  

Daniel 7: Ampliación Simbólica (Las Bestias) e Introducción del Juicio

En el capítulo 7, Daniel recibe una visión propia que recapitula la secuencia de imperios de Daniel 2, pero utiliza símbolos de bestias feroces que surgen del mar (representando las naciones en agitación, cf. Apocalipsis 17:15). Esta visión añade una dimensión crucial al introducir el conflicto religioso y espiritual, y la obra del juicio divino.  

  • Símbolos e Identificación (Paralelos a Daniel 2):
    • León con Alas de Águila: Babilonia.  
    • Oso Alzado de un Costado con Tres Costillas: Medo-Persia.  
    • Leopardo con Cuatro Alas y Cuatro Cabezas: Grecia.  
    • Cuarta Bestia, Espantosa y Terrible, con Dientes de Hierro y Diez Cuernos: Roma. Los diez cuernos, al igual que los dedos de los pies en Daniel 2, representan la división del Imperio Romano.  
  • Nuevos Elementos Introducidos:
    • El «Cuerno Pequeño»: De entre los diez cuernos de la cuarta bestia (Roma dividida) surge un «cuerno pequeño» (Dn 7:8, 20-25). Este es un elemento nuevo y central en Daniel 7. Se describe como un poder diferente, blasfemo («hablaba grandes cosas», «palabras contra el Altísimo»), perseguidor («hacía guerra contra los santos», «a los santos del Altísimo quebrantará») y que intentaría cambiar los tiempos sagrados y la ley de Dios («pensará en cambiar los tiempos y la ley»). La interpretación historicista adventista identifica inequívocamente a este poder con el sistema Papal, que surgió gradualmente tras la caída de Roma.  
    • El Juicio Celestial: La visión introduce una escena majestuosa en el cielo donde «fueron puestos tronos», el «Anciano de días» se sienta, «millares de millares le servían», «el Juez se sentó, y los libros fueron abiertos» (Dn 7:9-10). Este juicio ocurre después del período de dominio del cuerno pequeño («tiempo, y tiempos, y medio tiempo», v. 25) y tiene como resultado quitarle su dominio para destruirlo (v. 26), precediendo inmediatamente la entrega del reino eterno al Hijo del Hombre y a los santos (v. 13-14, 27).  

Daniel 8: Enfoque en Medo-Persia, Grecia y Roma; Introducción de la Purificación del Santuario

El capítulo 8 presenta otra visión paralela, pero con un enfoque aún más específico y utilizando simbolismo relacionado con el servicio del Santuario. La visión comienza con Medo-Persia, ya que Babilonia estaba en declive y su futuro dominio mundial había terminado en el momento en que Daniel recibió esta visión (tercer año de Belsasar).  

  • Símbolos e Identificación (Paralelos a Daniel 2 y 7):
    • Carnero con Dos Cuernos (uno más alto): Medo-Persia, identificado explícitamente por el ángel Gabriel (Dn 8:20).  
    • Macho Cabrío con un Cuerno Notable: Grecia bajo Alejandro Magno, también identificado por Gabriel (Dn 8:21).  
    • Cuatro Cuernos Notables: Las cuatro divisiones del imperio de Alejandro tras su muerte (Dn 8:8, 22), paralelas a las cuatro cabezas del leopardo.  
    • Cuerno Pequeño: Surge después de la fase griega (Dn 8:9). La interpretación historicista lo identifica con el mismo poder que el cuerno pequeño de Daniel 7: Roma, pero abarcando aquí ambas fases, la pagana y la papal. Se describe su crecimiento geográfico («al sur, y al oriente, y hacia la tierra gloriosa» – Roma pagana) y su ataque vertical contra Dios y su sistema de salvación («se engrandeció contra el príncipe de los ejércitos», «quitó el continuo», «echó por tierra el lugar de su santuario», «echó por tierra la verdad» – Roma papal).  
  • Nuevos Elementos Introducidos:
    • La Profecía de Tiempo más Larga: La visión culmina con una pregunta sobre la duración de la profanación causada por el cuerno pequeño y la respuesta: «Hasta dos mil trescientas tardes y mañanas; luego el santuario será purificado» (Dn 8:13-14). Aplicando el principio día-año, esto representa 2300 años.  
    • La Purificación del Santuario: Este evento es la respuesta divina a la obra del cuerno pequeño. Se interpreta como paralelo al juicio descrito en Daniel 7. La teología adventista entiende que esta purificación se refiere al Santuario Celestial y que comenzó al final del período profético de los 2300 años, en 1844 d.C., marcando el inicio del Juicio Investigador pre-advenimiento.  

Tabla Resumen: Paralelismo y Progresión en Daniel 2, 7 y 8

Reino/EventoDaniel 2 (Metales)Daniel 7 (Bestias)Daniel 8 (Animales del Santuario)Énfasis/Nuevos Elementos Añadidos
Babilonia (605-539 a.C.)Cabeza de OroLeón con Alas de Águila(Omitido – Pasado en tiempo de la visión)Poder y Majestad Inicial
Medo-Persia (539-331 a.C.)Pecho/Brazos de PlataOso con 3 CostillasCarnero con 2 Cuernos (v. 20)Poder Dual, Naturaleza Conquistadora
Grecia (331-168 a.C.)Vientre/Muslos de BronceLeopardo con 4 Alas/CabezasMacho Cabrío con 1 Cuerno -> 4 Cuernos (v. 21-22)Rapidez de Conquista, División Cuádruple
Roma Pagana (168 a.C.-476 d.C.)Piernas de Hierro4ª Bestia Terrible (Fase inicial)Cuerno Pequeño (Expansión horizontal, v. 9-10a)Fuerza Militar, Poder Opresivo
Roma Dividida (476 d.C. ->)Pies de Hierro/Barro10 Cuernos de la 4ª Bestia(Implícito en el origen del Cuerno Pequeño)Fragmentación, Desunión Persistente
Roma Papal (538-1798 d.C. ->)(Implícito en Hierro/Barro)Cuerno Pequeño (surge de los 10, v. 8, 20-25)Cuerno Pequeño (Expansión vertical, v. 10b-12, 23-25)Introducción del Poder Religioso-Político Apóstata: Blasfemia, Persecución, Cambio de Ley, Ataque a Cristo y su Ministerio/Santuario, Dominio por 1260 años
Juicio Divino(Implícito en destrucción)Juicio Celestial (Anciano de Días, v. 9-10, 26)Purificación del Santuario (2300 días, v. 13-14)Introducción de la Respuesta Divina: Juicio Investigador Pre-Advenimiento (iniciado en 1844)
Reino Eterno de DiosPiedra destruye la estatuaReino dado al Hijo del Hombre/Santos(Implícito en destrucción del Cuerno Pequeño, v. 25)Culminación Final: Establecimiento del Reino Eterno

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El análisis del paralelismo revela una clara progresión en la revelación divina. Se pasa de un enfoque predominantemente político en Daniel 2, a la introducción de la dimensión religiosa y el conflicto espiritual centrado en el poder papal en Daniel 7, culminando en Daniel 8 con un énfasis explícito en el Santuario Celestial, el ministerio de Cristo y el ataque del cuerno pequeño contra este sistema de salvación, cuya respuesta final es la purificación del Santuario (el juicio). Esta progresión subraya la centralidad de la doctrina del Santuario en la escatología adventista, viéndola no como una idea aislada, sino como el clímax divinamente revelado de la historia profética delineada en Daniel.  

III. Identificación Bíblica e Histórica de los Reinos Proféticos (Según el Historicismo Adventista)

La interpretación historicista adventista se basa en una cuidadosa correlación entre los símbolos proféticos y los eventos históricos, apoyada por claves interpretativas dentro del mismo libro de Daniel.

  • Babilonia (605-539 a.C.): Representada por la Cabeza de Oro (Dn 2) y el León Alado (Dn 7). La identificación es explícita en Daniel 2:38: «Tú [Nabucodonosor] eres aquella cabeza de oro». Los símbolos de oro y un león alado (figura común en el arte babilónico) reflejan adecuadamente la riqueza, majestad y poderío inicial del Imperio Neobabilónico bajo Nabucodonosor.  
  • Medo-Persia (539-331 a.C.): Simbolizada por el Pecho y Brazos de Plata (Dn 2), el Oso (Dn 7) y el Carnero con dos cuernos (Dn 8). El ángel Gabriel identifica explícitamente al carnero como «los reyes de Media y de Persia» (Dn 8:20). La plata era significativa en su sistema tributario. El oso que se alza más de un costado (Dn 7:5) y los dos cuernos del carnero, siendo uno más alto que el otro (Dn 8:3), representan la coalición de Medos y Persas, con Persia (el cuerno más alto que subió después) convirtiéndose en el poder dominante. Las tres costillas en la boca del oso (Dn 7:5) se interpretan como las principales conquistas que aseguraron su imperio: Lidia, Babilonia y Egipto.  
  • Grecia (331-168 a.C.): Figurada por el Vientre y Muslos de Bronce (Dn 2), el Leopardo con cuatro alas y cuatro cabezas (Dn 7) y el Macho Cabrío con un cuerno notable que luego se quiebra y da lugar a cuatro cuernos (Dn 8). Nuevamente, Gabriel provee una identificación explícita: «El macho cabrío es el rey de Grecia, y el cuerno grande que tenía entre sus ojos es el rey primero [Alejandro Magno]» (Dn 8:21). El bronce era característico del armamento griego. La velocidad del leopardo, aumentada por cuatro alas (Dn 7:6), y la rapidez del macho cabrío que venía «sin tocar tierra» (Dn 8:5) simbolizan las conquistas increíblemente rápidas de Alejandro. La rotura del primer cuerno (la muerte prematura de Alejandro) y el surgimiento de cuatro cabezas (Dn 7:6) y cuatro cuernos (Dn 8:8, 22) representan con precisión histórica la división del imperio entre sus cuatro generales principales: Casandro (Macedonia y Grecia), Lisímaco (Tracia y Asia Menor), Ptolomeo (Egipto) y Seleuco (Siria y Babilonia).  
  • Roma Imperial (168 a.C. – 476 d.C.): Representada por las Piernas de Hierro (Dn 2) y la Cuarta Bestia terrible y espantosa (Dn 7). Aunque Daniel no nombra explícitamente a Roma, su identidad se deduce inequívocamente por su lugar en la secuencia histórica después de Grecia y por las características descritas.
    • Fuerza y Dominio: El hierro (Dn 2:40) y los «dientes grandes de hierro» (Dn 7:7, 19) simbolizan la fuerza militar incomparable y la naturaleza opresora del Imperio Romano, que «desmenuzaba y hollaba» a las naciones. La historia confirma la política agresiva y la crueldad de Roma hacia los pueblos conquistados.  
    • Sucesión Histórica: Roma emergió como la potencia dominante después de la fragmentación del imperio griego, cumpliendo la secuencia profética.  
    • División Inevitable: La profecía predijo que este cuarto imperio no sería sucedido por un quinto imperio mundial, sino que se dividiría. Esto se representa en los pies y dedos de hierro mezclado con barro cocido (Dn 2:41-43) y los diez cuernos que surgen de la cuarta bestia (Dn 7:7, 24). Históricamente, el Imperio Romano de Occidente se desintegró a partir del siglo V d.C. por las invasiones de tribus bárbaras, dando lugar a las naciones de la Europa moderna (identificadas tradicionalmente con los diez cuernos: Ostrogodos, Visigodos, Francos, Vándalos, Suevos, Alamanes, Anglosajones, Hérulos, Lombardos, Burgundios). La profecía de Daniel 2:43 («no se unirán el uno con el otro, como el hierro no se mezcla con el barro») ha encontrado un cumplimiento notable en los repetidos fracasos de emperadores y dictadores (Carlomagno, Carlos V, Napoleón, Hitler) para reunificar Europa bajo un solo poder duradero.  

La asombrosa precisión con que estas profecías delinearon la secuencia de imperios, sus características distintivas y eventos clave como la división de Grecia y la fragmentación perdurable de Roma, siglos antes de que ocurrieran, constituye una poderosa evidencia interna de la inspiración divina de las Escrituras. El cumplimiento histórico detallado valida no solo el mensaje profético sino también el método historicista como la clave divinamente señalada para su interpretación, demostrando la soberanía de Dios sobre el curso de la historia humana.  

IV. El Cuerno Pequeño: Identificación Inequívoca del Poder Papal

Dentro del marco historicista, la identificación del «cuerno pequeño» de Daniel 7 y 8 es de suma importancia, ya que representa el poder antagónico clave que opera después de la Roma pagana y se extiende hasta el tiempo del fin. La convergencia de múltiples características descriptivas proporcionadas en la profecía apunta, según la interpretación adventista, de manera inequívoca y exclusiva al sistema Papal.  

Análisis de las Características Identificadoras

Las Escrituras ofrecen una serie de marcas distintivas que permiten identificar a este poder:

  1. Origen Geográfico y Temporal (Dn 7:8, 24; 8:9): El cuerno pequeño surge de entre los diez cuernos (reinos bárbaros que dividieron el Imperio Romano Occidental) y después de ellos. Históricamente, el obispado de Roma creció en poder e influencia en medio de la desintegración del imperio occidental, consolidando su autoridad después del 476 d.C.. Daniel 8:9 indica que surge «de uno de ellos» (refiriéndose a los cuatro vientos o puntos cardinales, representando las divisiones del imperio griego), creciendo desde el Oeste (la ubicación de Roma) hacia el sur, el este y Palestina.  
  2. Naturaleza Diferente (Dn 7:24): Se especifica que este cuerno «será diferente de los primeros». Los diez cuernos eran poderes primordialmente políticos y militares. El Papado, en cambio, se distinguió como un poder único de naturaleza religioso-política, ejerciendo autoridad tanto espiritual como temporal.  
  3. Derrocamiento de Tres Reyes (Dn 7:8, 20, 24): La profecía indica que arrancaría a tres de los diez cuernos iniciales. La historia registra que el poder papal fue instrumental en la eliminación de tres reinos bárbaros de fe arriana que obstaculizaban su ascenso a la supremacía doctrinal y política en Italia: los Hérulos (derrotados en 493 d.C.), los Vándalos (derrotados en 534 d.C.) y los Ostrogodos (expulsados de Roma en 538 d.C.). La derrota de los Ostrogodos en 538 d.C. es considerada por los intérpretes historicistas como un punto de inflexión que permitió al obispo de Roma ejercer la autoridad decretada por el emperador Justiniano, marcando el inicio del período de 1260 años de supremacía papal.  
  4. Pequeño al Inicio, luego Grande (Dn 7:8, 20; 8:9): El poder papal comenzó con orígenes humildes como obispado de Roma, pero creció gradualmente en influencia y autoridad hasta convertirse en la fuerza dominante en Europa durante la Edad Media, siendo «más grande que sus compañeros» (los otros reinos europeos) y engrandeciéndose «mucho».  
  5. Inteligencia y Astucia Humana (Dn 7:8): Se le atribuyen «ojos como de hombre», simbolizando inteligencia, perspicacia política y diplomacia humana, en contraste con la guía divina. La historia papal está repleta de ejemplos de intrigas políticas y maniobras diplomáticas para aumentar y mantener su poder.  
  6. Blasfemia (Dn 7:8, 20, 25; 8:11, 25): El cuerno pequeño tiene una «boca que hablaba grandes cosas» y profiere «palabras contra el Altísimo», llegando a engrandecerse «contra el Príncipe de los ejércitos» (Cristo). Esto se interpreta como las pretensiones papales consideradas blasfemas desde una perspectiva bíblica:
    • Asumir títulos y prerrogativas divinas (como Vicario de Cristo, pretendiendo actuar en lugar de Dios en la tierra).  
    • Pretender el poder de perdonar pecados, una prerrogativa exclusiva de Dios (cf. Marcos 2:7).  
    • Aceptar la adoración y homenaje debidos solo a Dios.  
  7. Persecución del Pueblo de Dios (Dn 7:21, 25; 8:10, 24): Se predijo que «hacía guerra contra los santos y los vencía», «a los santos del Altísimo quebrantará», y simbólicamente «echó por tierra parte del ejército [celestial] y de las estrellas, y las pisoteó». La historia medieval está marcada por la persecución sistemática por parte de la Iglesia Romana contra aquellos que disentían de sus doctrinas y autoridad, incluyendo valdenses, albigenses, husitas, y los reformadores protestantes, a través de cruzadas, interdictos y la Inquisición, resultando en la muerte de millones.  
  8. Intento de Cambiar Tiempos y Ley (Dn 7:25): Se dice que «pensará en cambiar los tiempos y la ley». Esto se interpreta como el intento del poder papal de alterar la Ley de Dios, los Diez Mandamientos. Históricamente, esto se evidencia en:
    • La eliminación o minimización del segundo mandamiento (que prohíbe la veneración de imágenes) en muchos catecismos católicos para permitir el uso de imágenes en el culto.  
    • El cambio del día de reposo ordenado en el cuarto mandamiento, del séptimo día (Sábado), santificado por Dios en la creación (Génesis 2:1-3) y explícitamente mandado, al primer día de la semana (Domingo), día asociado con la adoración pagana al sol y adoptado por la iglesia siglos después de Cristo.  
  9. Ataque al Ministerio de Cristo y al Santuario (Dn 8:11-12): El cuerno pequeño «se engrandeció hasta el príncipe de los ejércitos [Cristo], y por él fue quitado el continuo [ministerio sacerdotal de Cristo], y el lugar de su santuario fue echado por tierra. Y a causa de la prevaricación le fue entregado el ejército junto con el continuo; y echó por tierra la verdad, e hizo cuanto quiso, y prosperó». Esto se interpreta como el ataque del Papado al sistema de salvación centrado en Cristo:
    • Sustituyendo la mediación única y suficiente de Cristo en el Santuario Celestial (Hebreos 8:1-2; 1 Timoteo 2:5) por un sistema terrenal de sacerdotes, confesión auricular, misas (presentadas como repetición del sacrificio de Cristo) y la intercesión de santos y María.  
    • Oscureciendo así la verdad sobre el sacerdocio celestial de Cristo y la justificación por la fe sola, echando por tierra la verdad del evangelio.  
  10. Duración del Dominio (Dn 7:25): El período de supremacía y persecución del cuerno pequeño duraría «tiempo, y tiempos, y medio tiempo». Aplicando el principio día-año , este período se calcula como 1260 años literales (3.5 tiempos/años x 360 días/año = 1260 días/años; o 42 meses x 30 días/mes = 1260 días/años). Los intérpretes historicistas adventistas fechan este período desde el año 538 d.C., cuando el decreto de Justiniano que reconocía la supremacía del obispo de Roma pudo hacerse efectivo tras la derrota de los Ostrogodos, hasta el año 1798 d.C., cuando el Papa Pío VI fue depuesto y llevado cautivo por el ejército francés bajo el mando del general Berthier, poniendo fin al dominio temporal del Papado y asestándole una «herida mortal» (cf. Apocalipsis 13:3).  

Correlación Histórica: El Papado como Único Cumplimiento

La perspectiva adventista afirma que la acumulación de todas estas características específicas, tanto en su naturaleza como en su cronología, encuentra un cumplimiento preciso y único en la historia del sistema papal. Ninguna otra entidad histórica, ya sea Antíoco Epífanes (quien vivió antes de la división de Roma y no cumplió la mayoría de las especificaciones) , un emperador romano individual, o una figura futura hipotética, encaja en el detallado perfil profético presentado en Daniel 7 y 8. La convergencia de la evidencia bíblica y el registro histórico solidifica esta identificación.  

Tabla Resumen: Características del Cuerno Pequeño y Cumplimiento Papal

Característica Bíblica (Daniel 7 y 8)Cumplimiento Histórico en el Papado (Interpretación Adventista)
1. Surge entre/después de los 10 cuernos (Dn 7:8, 24)Surge en Europa Occidental tras la caída de Roma (476 d.C.), en medio de los reinos bárbaros.
2. Surge del Oeste (Interpretación de Dn 8:9)Se origina en Roma, en la parte occidental del antiguo imperio.
3. Diferente de los otros cuernos (Dn 7:24)Poder único de naturaleza religioso-política, no solo secular.
4. Arranca 3 cuernos (Dn 7:8, 20, 24)Eliminación de Hérulos (493), Vándalos (534) y Ostrogodos (538) que se oponían a su doctrina/autoridad.
5. Pequeño al inicio, luego grande (Dn 7:8, 20; 8:9)Crecimiento gradual del Obispo de Roma hasta dominar Europa medieval.
6. Ojos como de hombre (Dn 7:8)Inteligencia humana, astucia política, diplomacia.
7. Habla grandes cosas / Blasfemia (Dn 7:8, 25; 8:11, 25)Pretensiones de autoridad divina, perdón de pecados, títulos divinos (Vicario de Cristo).
8. Persigue a los santos (Dn 7:21, 25; 8:10, 24)Persecución de disidentes (Valdenses, Reformadores, etc.) a través de la Inquisición y guerras religiosas.
9. Piensa cambiar tiempos y ley (Dn 7:25)Intento de alterar los Diez Mandamientos (eliminación del 2º, cambio del Sábado al Domingo).
10. Ataca a Cristo y su Santuario (Dn 8:11-12)Sustitución del ministerio celestial de Cristo por un sistema terrenal (sacerdocio, misa, confesión), oscureciendo la verdad.
11. Dominio por 1260 días/años (Dn 7:25)Período de supremacía papal fechado históricamente desde 538 d.C. (derrota Ostrogodos) hasta 1798 d.C. (cautiverio del Papa Pío VI).
12. Destrucción sobrenatural (Dn 7:11, 26; 8:25)Su fin no será por conquista humana, sino por la intervención divina en la Segunda Venida.

Una observación importante surge al comparar Daniel 7 y 8. Mientras Daniel 7 distingue claramente entre la cuarta bestia (Roma pagana) y el cuerno pequeño que surge después de su división (Roma papal) , Daniel 8 utiliza el único símbolo del cuerno pequeño para representar la continuidad del poder romano a través de ambas fases. La expansión geográfica y militar descrita en Daniel 8:9 («creció mucho al sur, y al oriente, y hacia la tierra gloriosa») corresponde a la Roma pagana, mientras que las acciones de ataque espiritual contra el Príncipe, el pueblo, el santuario y la verdad (Dn 8:10-12) describen la obra de la Roma papal. Esta presentación unificada en Daniel 8 no contradice a Daniel 7, sino que la complementa, enfatizando la continuidad esencial entre el Imperio Romano y el Papado, mostrando a este último como la transformación y continuación religioso-política del primero.  

V. El Último Reino Antes del Retorno de Cristo: El Papado y su Destino Final

La línea profética trazada en Daniel no termina con la caída de la Roma imperial. La interpretación historicista identifica al poder papal, simbolizado por el cuerno pequeño y la fase de hierro mezclado con barro, como la última manifestación significativa de poder terrenal organizado en oposición a Dios antes del establecimiento de Su reino eterno.

El Papado como Fase Final del Cuarto Imperio

Los pies de la estatua en Daniel 2, compuestos de hierro y barro, representan la fase dividida de Roma que, crucialmente, se extiende hasta que la piedra golpea la imagen, es decir, hasta el fin del tiempo. De manera paralela, el cuerno pequeño de Daniel 7 surge de esta fase dividida (los diez cuernos) y su dominio continúa hasta que el juicio celestial determina su fin. Por lo tanto, dentro de este esquema profético, el sistema papal es la entidad terrenal que caracteriza el período final de la historia humana antes de la intervención divina.  

La Herida Mortal y su Sanación (Apocalipsis 13:3)

El período de 1260 años de supremacía papal (538-1798 d.C.) terminó con lo que Apocalipsis describe como una «herida mortal», infligida cuando el poder temporal del Papa fue quebrantado por la Revolución Francesa y el cautiverio de Pío VI. Sin embargo, la misma profecía predice que «su herida mortal fue sanada; y se maravilló toda la tierra en pos de la bestia» (Apocalipsis 13:3). La interpretación adventista ve el cumplimiento de esta sanación en la restauración gradual de la influencia y el prestigio del Papado en la escena mundial desde el siglo XIX hasta la actualidad, culminando en un poder global que atraerá la admiración y la lealtad del mundo en los últimos días. Este resurgimiento del poder papal no es solo un evento histórico pasado, sino una señal escatológica crucial que indica la proximidad del fin y posiciona al Papado como un actor central en la crisis final.  

La Destrucción Sobrenatural

A pesar de su aparente resurgimiento y poder final, la profecía es clara sobre el destino último del sistema papal. Su destrucción no vendrá por manos humanas ni por conquista militar, sino por una intervención divina directa asociada con la Segunda Venida de Cristo.  

  • En Daniel 2, la piedra «cortada no con mano» golpea los pies de la estatua, desmenuzando todos los reinos terrenales representados (Dn 2:34, 44-45).  
  • En Daniel 7, el juicio celestial decreta el fin del dominio del cuerno pequeño, que es «destruido y arruinado hasta el fin» (Dn 7:11, 26).  
  • En Daniel 8, se declara explícitamente que el cuerno pequeño «será quebrantado, aunque no por mano humana» (Dn 8:25).  

El Establecimiento del Reino Eterno de Dios

La culminación gloriosa de toda la línea profética de Daniel es el fin de los reinos de este mundo y el establecimiento del reino eterno de Dios. Este reino, simbolizado por la piedra que se convierte en una gran montaña que llena toda la tierra, nunca será destruido, sino que permanecerá para siempre y será entregado al «Hijo del Hombre» (Cristo) y a «los santos del Altísimo», el pueblo redimido de Dios (Dn 2:44; 7:14, 18, 22, 27). Esta es la esperanza final y segura que sustenta la fe adventista.  

VI. Refutación Contundente de las Interpretaciones Católicas (Preterismo y Futurismo)

La interpretación historicista, que identifica al Papado como el poder anticristiano central en las profecías de Daniel y Apocalipsis, fue la comprensión estándar de los reformadores protestantes. En respuesta directa a esta identificación, la Contrarreforma Católica, a través de teólogos jesuitas, desarrolló dos sistemas interpretativos alternativos: el Preterismo y el Futurismo. Ambos sistemas, aunque opuestos en su enfoque temporal, comparten el objetivo fundamental de desviar la aplicación de estas profecías del sistema papal.

Desenmascarando el Origen: La Contrarreforma Jesuita

Es históricamente documentado que el Preterismo fue sistematizado por el jesuita español Luis de Alcázar (1554-1613) y el Futurismo por otro jesuita español, Francisco Ribera (1537-1591), con contribuciones posteriores de figuras como el Cardenal Roberto Belarmino. El propósito apologético era claro: si las profecías sobre el Anticristo, la bestia o el cuerno pequeño se cumplieron enteramente en el pasado (Preterismo) o se cumplirán solo en un futuro lejano (Futurismo), entonces el Papado medieval y moderno quedaba exonerado. Esta motivación inherente, diseñada para defender una institución en lugar de buscar objetivamente la verdad bíblica, arroja una sombra significativa sobre la validez exegética de ambos sistemas desde su concepción.  

Crítica al Preterismo

El Preterismo sitúa el cumplimiento de las profecías apocalípticas principalmente en el pasado, ya sea en el período del rey seléucida Antíoco IV Epífanes (siglo II a.C.), o durante los eventos relacionados con la caída de Jerusalén (70 d.C.) o el Imperio Romano pagano (hasta el siglo V d.C.). La refutación adventista historicista se basa en varios puntos:  

  • Insuficiencia de Antíoco IV Epífanes: Aunque Antíoco profanó el templo, no cumple ni remotamente con todas las especificaciones del cuerno pequeño de Daniel 7 y 8. No surgió después de la división de Roma (sino de Grecia), no derrocó tres reyes previos, no dominó por 1260 años, no fue «más grande» que Medo-Persia o Grecia, y su muerte no corresponde a la destrucción sobrenatural «sin mano humana» descrita para el cuerno pequeño escatológico. Además, la profecía de Daniel 11:40-45 describe eventos que van más allá de la vida y muerte de Antíoco.  
  • Limitación Temporal Injustificada: Al confinar el cumplimiento a la antigüedad, el Preterismo ignora la vasta extensión de la historia cristiana, particularmente la Edad Media dominada por el Papado, período que encaja con la descripción y la duración (1260 años) del poder del cuerno pequeño. Contradice el alcance temporal de las profecías de Daniel, que claramente se extienden hasta el establecimiento del reino eterno de Dios, mucho más allá del siglo I o V.  
  • Violación del Paralelismo Profético: A menudo asigna diferentes cumplimientos a símbolos que son claramente paralelos en Daniel (como los cuernos pequeños de los capítulos 7 y 8), fragmentando así la unidad estructural y temática del libro.  
  • Irrelevancia Profética: Al relegar el cumplimiento enteramente al pasado, despoja a estas profecías de su relevancia vital para la iglesia a través de los siglos y especialmente para el pueblo de Dios en el tiempo del fin.  

Crítica al Futurismo (y su variante Dispensacionalista)

El Futurismo proyecta el cumplimiento de la mayor parte de las profecías apocalípticas (el Anticristo, la gran tribulación, la semana 70 de Daniel) a un corto período futuro, típicamente los últimos siete años antes de la Segunda Venida, a menudo precedido por un supuesto «rapto secreto» de la iglesia. La refutación adventista se centra en:  

  • La Brecha Artificial e Injustificada en Daniel 9: El Futurismo impone una enorme brecha de casi dos milenios entre la semana 69 y la semana 70 de la profecía de las setenta semanas (Daniel 9:24-27). Separa arbitrariamente la obra del Mesías (cumplida en la semana 69 y principios de la 70) de la última semana, que proyecta al futuro lejano para acomodar a su Anticristo. La interpretación historicista argumenta que las 70 semanas (70×7=490 años) son un período profético continuo y consecutivo, centrado en el Mesías, que comienza con el decreto para restaurar Jerusalén (457 a.C.) y culmina con el ministerio, muerte y rechazo de Cristo por la nación judía (ungido en 27 d.C., crucificado a mediados de la semana en 31 d.C., fin del período para los judíos en 34 d.C.). No existe ninguna justificación textual o contextual para insertar una brecha tan prolongada.  
  • Ignorancia del Cumplimiento Histórico: Al saltar desde el Imperio Romano antiguo hasta un futuro Anticristo, el Futurismo descarta como proféticamente irrelevantes los casi 2000 años de historia cristiana, incluyendo el surgimiento, dominio y características del Papado medieval, que coinciden precisamente con las descripciones del cuerno pequeño y la bestia.  
  • Identificación Errónea del Anticristo: El Futurismo típicamente describe al Anticristo como un futuro dictador político secular, a menudo un individuo judío. Esto ignora las múltiples características bíblicas que señalan a un sistema religioso-político apóstata que ya ha operado extensamente en la historia, es decir, el Papado.  
  • El Mito del Rapto Secreto: La doctrina de un rapto secreto pretribulacional, fundamental para muchas versiones del Futurismo, carece de apoyo bíblico explícito. Las Escrituras enseñan una única Segunda Venida, visible, audible y gloriosa para todos, momento en el cual los justos muertos resucitan y, junto con los justos vivos, son arrebatados para encontrarse con el Señor en el aire (1 Tesalonicenses 4:16-17; Mateo 24:27, 30-31; Apocalipsis 1:7).  
  • Literalismo Inconsistente: El Futurismo a menudo aplica un literalismo extremo e inconsistente a pasajes claramente simbólicos de la literatura apocalíptica (ej., interpretar la marca de la bestia como un microchip o tatuaje literal, o las langostas de Apocalipsis 9 como helicópteros), ignorando las convenciones del género.  

Es fundamental notar la incompatibilidad mutua entre Preterismo y Futurismo: si el Anticristo fue una figura del pasado como Nerón, no puede ser una figura del futuro; si se cumplió en el siglo I, no puede cumplirse en el siglo XXI. Sin embargo, a pesar de sus contradicciones temporales, ambos sistemas logran el mismo objetivo estratégico concebido por la Contrarreforma: desviar la atención del Papado como el cumplimiento histórico y continuo del poder anticristiano profetizado. Esta convergencia en el resultado, más que en la exégesis, delata su propósito apologético original.  

VII. La Trampa Católica en la Escatología Evangélica

Una de las ironías más notables de la historia de la interpretación profética es cómo las ideas escatológicas desarrolladas por la Contrarreforma Católica para defender al Papado terminaron siendo ampliamente adoptadas por el mundo evangélico, que nominalmente se considera heredero de la Reforma Protestante.

El Abandono Protestante del Historicismo

Mientras que los Reformadores del siglo XVI y sus sucesores inmediatos fueron prácticamente unánimes en su enfoque historicista y en su identificación del Papado con el Anticristo bíblico , el protestantismo posterior experimentó un abandono gradual y generalizado de esta perspectiva. Las interpretaciones jesuíticas del Preterismo y, especialmente, del Futurismo, lograron infiltrarse y ganar aceptación dentro del pensamiento protestante y evangélico a lo largo de los siglos.  

La Adopción Masiva del Futurismo/Dispensacionalismo

El Futurismo experimentó un resurgimiento y una popularización masiva dentro del protestantismo conservador a partir del siglo XIX, principalmente a través del desarrollo del Dispensacionalismo. Figuras clave como John Nelson Darby, fundador del movimiento de los Hermanos de Plymouth, y Cyrus I. Scofield, editor de la influyente Biblia de Referencia Scofield, sistematizaron y difundieron una escatología futurista que incluía el rapto secreto pretribulacional, una distinción radical entre Israel y la Iglesia, y la proyección de la semana 70 de Daniel al final de los tiempos. Esta perspectiva se convirtió en la visión escatológica dominante en gran parte del evangelicalismo fundamentalista y conservador, especialmente en el mundo angloparlante, durante el siglo XX.  

Varios factores pueden haber contribuido a esta adopción: una reacción contra el liberalismo teológico que tendía a espiritualizar o descartar la profecía, el atractivo de un sistema que ofrecía respuestas aparentemente claras y detalladas sobre el futuro, la influencia de seminarios y literatura popular , un deseo de evitar el lenguaje considerado «anticatólico» en un clima de creciente ecumenismo , y una afinidad con la interpretación literalista de las Escrituras.  

Consecuencias para el Evangelicalismo

Desde la perspectiva adventista, la adopción generalizada del Futurismo/Dispensacionalismo por parte del evangelicalismo ha tenido consecuencias teológicas significativas:

  1. Adopción de un Sistema de Origen Contrarreformista: Irónicamente, gran parte del evangelicalismo moderno defiende un sistema escatológico cuyas raíces históricas se encuentran en los esfuerzos jesuitas por refutar la interpretación profética de los propios Reformadores.  
  2. Ceguera ante la Identidad Histórica del Papado: Al proyectar al Anticristo hacia el futuro, se pierde de vista la identificación histórica del sistema papal como el cumplimiento del cuerno pequeño y la bestia, una piedra angular de la escatología reformada.  
  3. Aceptación de Doctrinas Extrabíblicas: Se han incorporado doctrinas como el rapto secreto pretribulacional y la brecha artificial en Daniel 9, que carecen de un fundamento exegético sólido según la hermenéutica historicista.  
  4. Ruptura con la Herencia Profética de la Reforma: Se ha producido una desconexión significativa con la comprensión profética que impulsó la Reforma Protestante y que identificaba las luchas de su tiempo dentro del marco de la profecía bíblica.  

Esta situación representa una notable ironía histórica: el movimiento evangélico, que se ve a sí mismo como el portador de la antorcha de la Reforma, ha adoptado en gran medida un marco interpretativo diseñado por los oponentes históricos de esa misma Reforma. Esto ha resultado en una pérdida considerable de la perspectiva profética historicista que una vez definió al protestantismo y que la Iglesia Adventista del Séptimo Día busca restaurar y proclamar.

VIII. Conclusión: La Certeza y Relevancia de la Interpretación Historicista Adventista

El análisis comparativo de Daniel 2, 7 y 8, bajo la óptica del método historicista, revela una coherencia interna y una correspondencia con el registro histórico que confirman su validez como la clave divinamente señalada para entender estas profecías cruciales. Este método, empleado por los fieles a lo largo de los siglos y reafirmado por la Reforma Protestante, es el único que respeta la secuencia divinamente establecida de los imperios, reconoce el cumplimiento progresivo de la profecía en la historia y permite identificar con precisión los actores clave en el gran conflicto, particularmente el poder papal simbolizado por el cuerno pequeño.  

Las interpretaciones alternativas del Preterismo y el Futurismo, originadas en la Contrarreforma con el propósito apologético de exonerar al Papado, fallan al aplicar criterios exegéticos consistentes, al ignorar vastos períodos de cumplimiento histórico y al contradecir la estructura interna y el alcance temporal de las propias profecías. La adopción de estas perspectivas por gran parte del mundo evangélico representa una desviación lamentable de la herencia profética de la Reforma.  

Para la Iglesia Adventista del Séptimo Día, la comprensión historicista de Daniel no es una mera reliquia teológica, sino una verdad presente de vital importancia para el tiempo del fin. Identificar correctamente al cuerno pequeño, entender la naturaleza de su ataque contra la ley de Dios y el ministerio de Cristo en el Santuario Celestial, y reconocer el significado del juicio investigador iniciado en 1844 (la purificación del Santuario de Daniel 8:14), es fundamental para comprender la hora actual en la historia de la salvación y la misión específica del pueblo remanente de Dios.  

Por lo tanto, es imperativo mantener con firmeza la interpretación historicista, resistiendo las presiones contemporáneas hacia el Preterismo o el Futurismo, que finalmente oscurecen la luz profética. La proclamación del mensaje de los tres ángeles de Apocalipsis 14, que constituye el núcleo de la misión adventista, está intrínsecamente ligada a esta comprensión profética.  

A pesar de la sombría descripción de los poderes terrenales que se oponen a Dios y a Su pueblo, el mensaje final y resonante de las profecías de Daniel es uno de esperanza inquebrantable. Aseguran la intervención soberana de Dios en la historia, la destrucción final y completa de todo poder antagónico, y el triunfo definitivo del reino de Cristo, un reino eterno de justicia y paz que será entregado a los santos del Altísimo. Con esta certeza, el pueblo de Dios espera con anhelo y confianza la consumación de todas las cosas. ¡Maranatha! ¡Ven, Señor Jesús!.

Un comentario en “El Desenvolvimiento Profético de la Historia: Un Análisis Adventista de Daniel 2, 7 y 8

  1. Excelente, más claro desde otro punto. Solo falta seguir analizando más de las últimas 3 bestias faltantes. Que desde la perspectiva que los adventista del 7 día anda demasiado hasta besar la realidad. pero la perspectiva que tienen hasta hoy no está mal solo hay que mover ciertas piezas y tendran el rompecabezas listo. Antes que cualquier denominación existente en el mundo.

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