“No olvidaré mi pacto,
Ni mudaré lo que ha salido de mis labios.”
(Sal 89:34)
Voy a explicarlo en 3 partes:
- Qué dice realmente Sal 89:34.
- Qué es lo que cambia en el “nuevo pacto” y qué NO cambia.
- Cómo usar esto para defender los 10 mandamientos y el sábado.
1. Qué afirma Salmos 89:34
Contexto: Sal 89 habla del pacto de Dios (aplicado ahí al pacto con David), y en medio de las crisis el salmista recuerda que Dios es fiel:
- “No olvidaré mi pacto” = Dios no se retracta de lo que ha prometido.
- “Ni mudaré lo que ha salido de mis labios” = lo que Dios habla, no lo deshace después.
Este versículo revela un principio general:
Dios es fiel a su pacto y a su Palabra; Él no se contradice ni se desdice.
Y la Biblia conecta ese principio con su ley:
- “No olvidaré mi pacto” (Sal 89:34).
- Ese pacto tiene como documento central los 10 mandamientos: “Y él os anunció su pacto… los 10 mandamientos; y los escribió en dos tablas de piedra.” (Dt 4:13)
Si el pacto de Dios tiene como núcleo su ley moral, entonces decir que Dios “no mudará lo que ha salido de sus labios” incluye la idea de que no cambia su ley moral, que refleja su carácter.
Esto armoniza con otros textos:
- “Porque yo Jehová no cambio…” (Mal 3:6)
- En Cristo “no hay mudanza, ni sombra de variación” (Stg 1:17, aplicado al carácter divino).
Si Dios cambiara la norma moral (por ejemplo, decir que ahora el 4.º mandamiento ya no vale), estaría mudando lo que salió de su boca en Ex 20.
2. Entonces… ¿por qué “nuevo pacto”? ¿Qué es lo que cambia?
Aquí está la clave que muchos confunden:
👉 La Biblia diferencia entre:
- La ley (norma moral): lo que está bien y lo que está mal.
- El pacto (la manera en que Dios se relaciona con el pueblo respecto a esa ley).
a) El antiguo pacto que falló
El “antiguo pacto” no es la ley en sí, sino el acuerdo basado en promesas humanas:
“Todo lo que Jehová ha dicho, haremos” (Ex 19:8; 24:3,7).
Ese pacto “falló” no porque la ley fuera mala, sino porque el pueblo no fue fiel:
“Porque hallando falta en ellos, dice: He aquí vienen días… en que estableceré con la casa de Israel… un nuevo pacto; no como el pacto que hice con sus padres… porque ellos no permanecieron en mi pacto…” (He 8:8–9)
La falla está en “ellos”, no en la ley.
b) Qué es el nuevo pacto según la Biblia
Jer 31:31–33 y He 8:10 definen el nuevo pacto:
“Daré mi ley en su mente, y la escribiré en su corazón…” (Jer 31:33; He 8:10)
Observa 2 cosas:
- La ley no cambia: es “mi ley”, la misma de Dios.
- Lo que cambia es el lugar y la forma:
- Antes: tablas de piedra, promesa humana: “haremos”.
- Ahora: el Espíritu graba la ley en el corazón; Dios actúa desde adentro.
En lenguaje sencillo:
Nuevo pacto = misma ley, pero ahora escrita en el corazón, con la gracia de Cristo y el Espíritu Santo capacitándonos para obedecer.
Por eso Pablo dice:
- “¿Luego por la fe invalidamos la ley? En ninguna manera, sino que confirmamos la ley.” (Ro 3:31)
- “La ley a la verdad es santa, y el mandamiento santo, justo y bueno.” (Ro 7:12)
Si el nuevo pacto eliminara los 10 mandamientos, Pablo no podría hablar así de la ley.
3. ¿Y el sábado dentro del nuevo pacto?
Los detractores suelen decir: “Estamos en el nuevo pacto, ya no estamos bajo el sábado”.
Pero, si el nuevo pacto no cambia la ley, entonces el 4.º mandamiento sigue dentro del paquete.
Algunos puntos claves:
a) El sábado es parte del núcleo del pacto
- El pacto resumido en los 10 mandamientos (Dt 4:13) incluye el 4.º mandamiento (Ex 20:8–11).
- El fundamento del sábado es la creación, no algo judío ni temporal: “Porque en 6 días hizo Jehová los cielos y la tierra… y reposó en el séptimo día; por tanto, Jehová bendijo el día de reposo y lo santificó.” (Ex 20:11; cf. Gn 2:1–3)
Si Dios dice en Sal 89:34 que no cambiará su pacto ni lo que salió de sus labios, no puede darse vuelta después y decir que ahora el mandamiento que él mismo bendijo y santificó queda anulado.
b) El nuevo pacto no debilita la ley, la hace más profunda
Jesús, que inaugura el nuevo pacto en su sangre (Lc 22:20), dice:
- “No penséis que he venido para abolir la ley o los profetas; no he venido para abolir, sino para cumplir…
Hasta que pasen el cielo y la tierra, ni una jota ni una tilde pasará de la ley…” (Mt 5:17–18)
Cielo y tierra siguen ahí → la norma moral sigue en pie.
c) El reposo sabático aparece en el NT después de la cruz
Hebreos habla del reposo sabático todavía vigente:
“Porque en cierto lugar dijo así del séptimo día: Y reposó Dios de todas sus obras en el séptimo día…
Por tanto, queda un reposo sabático para el pueblo de Dios.” (He 4:4,9 – el término griego es sabbatismós)
Y de la iglesia apostólica se dice:
- Guardaron el sábado en la crucifixión y sepultura de Cristo (Lc 23:54–56).
- Jesús mismo anticipó que décadas después, en la destrucción de Jerusalén (año 70), sus discípulos seguirían considerando sagrado el sábado (Mt 24:20).
Si el nuevo pacto hubiera eliminado el sábado, estos textos no tendrían sentido.
4. Cómo responder de forma sencilla con Sal 89:34 y el nuevo pacto
Te dejo una forma breve de argumentarlo, lista para usar:
- Dios no cambia su pacto ni su Palabra. “No olvidaré mi pacto, ni mudaré lo que ha salido de mis labios” (Sal 89:34; cf. Mal 3:6).
- El núcleo de su pacto son los 10 mandamientos. Dt 4:13: “Su pacto… los 10 mandamientos”.
- El nuevo pacto no cambia la ley; cambia el lugar donde se escribe: ahora en el corazón. “Daré mi ley en su mente, y la escribiré en su corazón” (Jer 31:33; He 8:10).
- Si Dios cambiara o quitara el 4.º mandamiento, estaría mudando lo que salió de sus labios, contradiciendo Sal 89:34.
- Por eso, Pablo puede decir que por la fe no anulamos la ley, sino que la confirmamos (Ro 3:31), y Hebreos declara que queda un reposo sabático para el pueblo de Dios (He 4:9).
Frase corta para comentario:
El nuevo pacto no significa que Dios cambió de ley, porque Él mismo dice: “No olvidaré mi pacto, ni mudaré lo que ha salido de mis labios” (Sal 89:34). El nuevo pacto consiste en que la misma ley que antes estaba en tablas de piedra, ahora el Espíritu la escribe en el corazón (Jer 31:33; He 8:10). Si Dios cambiara el sábado, se estaría contradiciendo a sí mismo, y la Biblia dice claramente que Él no cambia (Mal 3:6).
