Unión Iglesia-Estado

UNIÓN IGLESIA–ESTADO EN ESTADOS UNIDOS

Un regreso profético a la “Edad Oscura” y la antesala de la crisis final

Según la profecía bíblica, la unión de la iglesia y el estado en Estados Unidos ocurre cuando organizaciones religiosas logran que el poder civil haga cumplir deberes religiosos, especialmente en el tema del día de adoración. Este proceso marca el punto en que EE. UU., representado como el poder que “tenía dos cuernos semejantes a los de un cordero”, termina hablando “como dragón”, es decir, actuando con coerción sobre la conciencia humana (Apoc. 13:11–17).

1) Qué significa “unión iglesia–estado” en profecía

No se trata simplemente de que haya creyentes en el gobierno. Proféticamente, la unión se da cuando:

  • La iglesia influye para que se promulguen leyes religiosas.
  • El estado impone esas leyes con sanciones civiles.
  • Se limita la libertad de conciencia, castigando al que obedece a Dios cuando su obediencia contradice el mandato humano.

El principio bíblico es claro: el reino de Cristo no se sostiene por fuerza civil (Jn. 18:36), y Dios distingue entre lo que pertenece al César y lo que pertenece a Dios (Mt. 22:21). Cuando el estado legisla la adoración, deja de actuar como autoridad civil legítima y pasa a ser instrumento de control espiritual.

2) La profecía clave: Apoc. 13:11–17

Apocalipsis presenta a Estados Unidos como la bestia que:

  • “Subía de la tierra” (en contraste con “las aguas”, símbolo de pueblos y multitudes; ver Apoc. 17:15).
  • Tiene “2 cuernos como de cordero” (apariencia de libertad religiosa y civil).
  • Pero finalmente “hablaba como dragón” (coerción, imposición, persecución).

La profecía muestra un cambio progresivo, expresado en verbos decisivos:

  • Ejerce toda la autoridad…”
  • Hace que la tierra… adore…”
  • Dice… que hagan una imagen…”
  • Hace… que nadie pueda comprar ni vender…” (Apoc. 13:12–17).

Cómo se forma la “imagen” de la bestia

En la comprensión adventista, la imagen es la repetición del modelo medieval: una religión dominante usando el brazo del estado para imponer creencias. El CBA explica que el “hablar” se expresa en acciones oficiales y legislación, y que “hacer/causar” implica presión organizada y medidas públicas, no solo persuasión religiosa (CBA, t. 7).

Ellen G. White confirma este punto con claridad:

“Cuando el Estado haga uso de su poder para poner en vigor los decretos y sostener las instituciones de la Iglesia, entonces la protestante Norteamérica habrá formado una imagen del papado y habrá una apostasía nacional que solo concluirá en la ruina nacional.”—CBA 7:987 (citado en EUD 116.1)

3) El detonante doctrinal: adoración y autoridad (sábado vs. domingo)

La crisis final no es meramente política: es adoración.

  • El sello de Dios se relaciona con su autoridad creadora en su ley, y el sábado como señal distintiva (Ex. 20:8–11; Eze. 20:12, 20; Apoc. 7:2–3; Apoc. 14:12).
  • La marca de la bestia aparece cuando la adoración es impuesta y la obediencia se vuelve forzada, incluso con presión económica y legal (Apoc. 13:15–17; Apoc. 14:9–12).

Por eso, aunque el discurso público se vista de “familia”, “salud”, “orden” o “descanso”, el resultado profético es el mismo: una ley religiosa que prueba la lealtad a Dios.

Ellen White lo expresa así:

“Cuando las iglesias protestantes se unan con el poder secular para sostener una falsa religión… entonces el día de descanso papal será hecho obligatorio… Habrá una apostasía nacional que determinará tan solo la ruina nacional.”—Ev 174 (citado en EUD 115.8)

4) El proceso profético en pasos: del reavivamiento al control

El desarrollo suele avanzar así:

Paso 1 — Crisis y llamado a “soluciones nacionales”

Ante violencia, decadencia moral, polarización y calamidades, crece el clamor:
“Necesitamos volver a Dios; debemos unificar la nación”.
Esto abre la puerta a medidas religiosas presentadas como bien común.

Paso 2 — Alianza religiosa amplia

La profecía muestra convergencia entre:

  • protestantismo apóstata (motor en EE. UU.; Apoc. 13:11–12),
  • Roma (primera bestia; Apoc. 13:1–10),
  • engaño espiritual (Apoc. 16:13–14).

Ellen White advierte que cuando estas fuerzas se alinean, el terreno queda listo para coerción (tema desarrollado en CS en los capítulos sobre la crisis final).

Paso 3 — Legislación religiosa “suave”

Primero aparece el lenguaje de “descanso”, “familia”, “unidad”, “recuperación espiritual”, “bienestar social”.
Pero proféticamente es el inicio de hacer cumplir por ley lo que pertenece a la conciencia.

Paso 4 — Consolidación: “imagen” y apostasía nacional

Aquí el estado pasa de “favorecer” a imponer. Es la unión formal en la práctica.

“Por la multiplicación de las decisiones judiciales… la nación… se está dirigiendo… a saber una unión completa de la iglesia y el estado y la elevación del domingo al estado de ley.”—DTG 780.2

Paso 5 — Sanciones civiles y presión económica

La profecía lo anuncia: “que nadie pueda comprar ni vender” (Apoc. 13:16–17).
Se vuelve una maquinaria de exclusión contra quienes no se someten.

Paso 6 — Coerción máxima: decreto de muerte

Finalmente, el texto dice que se buscará que quienes no adoren “fuesen muertos” (Apoc. 13:15).
Esto armoniza con el patrón de Dn. 3 (adoración obligatoria) y Dn. 6 (ley religiosa usada para castigar fieles).

5) Un regreso a la “Edad Oscura”: ruina nacional y ruina global

La profecía describe este giro como un retroceso, no un progreso: un retorno a la lógica de la Edad Media, cuando la libertad de conciencia fue destruida. Y no se trata solo de religión: la apostasía produce consecuencias sociales amplias.

  • Colapso moral: el rechazo de la ley de Dios degrada la sociedad (Ro. 1:28–32).
  • Destrucción económica y social: leyes opresivas, conflicto civil, fractura social.
  • Juicios divinos: calamidades y crisis que preparan el escenario final (comparar con los principios de Deut. 28:1–2; y el desarrollo profético de Apoc. 16).

Ellen White añade que el impacto no será local, sino mundial:

“Las demás naciones seguirán el ejemplo de los Estados Unidos. Si bien éstos encabezarán el movimiento, la misma crisis sobrevendrá… en todas partes del mundo.”—Joyas de los Testimonios 3:46 (1900) (citado en EUD 138.5)

Y sobre el “retroceso” histórico:

“Su influencia… hará retroceder al mundo a la Edad Media… A pesar de todo, Dios cuidará a los fieles.”—DTG 781.1

6) ¿Perderá EE. UU. su influencia mundial?

La profecía no indica que EE. UU. desaparezca antes de la crisis, sino que su influencia se vuelve global para impulsar el movimiento final (Apoc. 13:12; Apoc. 13:16–17). En ese sentido, la “ruina nacional” no significa ausencia de poder, sino apostasía institucional: usar el poder para imponer lo religioso y perseguir a quienes guardan los mandamientos de Dios.

Conclusión

La unión iglesia–estado en EE. UU. se manifestará cuando el poder civil haga cumplir observancias religiosas, especialmente sobre el día de adoración, cumpliendo Apoc. 13:11–17. Este proceso producirá una “apostasía nacional” que conducirá a la “ruina nacional” y será adoptado por otras naciones, preparando el escenario para el conflicto final. Sin embargo, los fieles tienen esperanza: esta crisis es la antesala del triunfo del reino eterno de Cristo (Dn. 2:44–45).

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