Contexto e investigaciones de Newton sobre las profecías bíblicas
Sir Isaac Newton, reconocido por sus logros científicos, también dedicó gran parte de su vida al estudio de la teología y, en particular, a las profecías bíblicas de Daniel (Antiguo Testamento) y Apocalipsis (Nuevo Testamento). Durante el siglo XVII existía un intenso interés en la interpretación profética en Inglaterra, con figuras como Joseph Mede y Henry More influyendo en Newtonscribd.comscribd.com. Newton compartía la convicción de que Dios había revelado la historia del mundo por anticipado en estos libros proféticos, y estudió meticulosamente las Escrituras en sus idiomas originales, así como la historia de la Iglesia, para descifrar su significadoscribd.comgutenberg.org.
Fruto de décadas de investigación, Newton escribió Observations upon the Prophecies of Daniel and the Apocalypse of St. John (en español, «Observaciones sobre las profecías de Daniel y el Apocalipsis de San Juan»), obra publicada póstumamente en 1733scribd.com. En este tratado teológico-histórico, Newton analiza las visiones y símbolos de Daniel y Apocalipsis, aplicando un enfoque historicista: es decir, interpretó que las profecías se van cumpliendo progresivamente a lo largo de la historia, desde los tiempos bíblicos hasta el futuro fin del mundo. Newton consideraba que las profecías eran como “historias de las cosas por venir” que demostraban el control providencial de Dios sobre el devenir de la Iglesia y de las nacionesscribd.com. Cabe destacar que gran parte de sus escritos religiosos (incluyendo comentarios y cronologías bíblicas) permanecieron inéditos hasta el siglo XX, cuando sus manuscritos teológicos fueron redescubiertos y estudiados por expertosisaac-newton.orgisaac-newton.org. Esto reveló a un Newton “profeta” e intenso estudioso de la Biblia, complementando la imagen tradicional del científico brillante.
Símbolos proféticos, historia y predicciones en la interpretación de Newton
Newton abordó las visiones de Daniel y Apocalipsis de forma literal dentro de su contexto histórico. Por ejemplo, identificó las cuatro bestias del libro de Daniel con cuatro imperios sucesivos: el imperio Babilónico, el Medo-Persa, el Griego de Alejandro Magno, y el Romanogutenberg.orggutenberg.org. Del cuarto imperio (Roma) surgían diez cuernos, que Newton interpretó como las diez naciones o reinos en que se fragmentó el Imperio romanogutenberg.org. Según Newton, estos reinos bárbaros inicialmente no eran cristianos, pero con el tiempo adoptaron la fe de Roma y se sometieron religiosamente al obispo de Roma (el Papa)gutenberg.orggutenberg.org.
Un símbolo central para Newton fue el “cuerno pequeño” de la cuarta bestia de Daniel (y su contraparte, la bestia de Apocalipsis). Newton concluyó que este “cuerno pequeño” representaba al poder papal emergiendo dentro de la Europa post-romanagutenberg.org. Históricamente, describió cómo el obispo de Roma adquirió poder temporal en la segunda mitad del siglo VIII, subyugando a su paso tres de aquellos reinos (por ejemplo, la dominación de la Roma papal sobre la región de Rávena y la conquista del reino lombardo con ayuda de reyes francos)gutenberg.orggutenberg.org. Una vez establecido como autoridad política y espiritual por encima de cualquier otro poder humano, el papado sería –según Newton– el cumplimiento del “cuerno” u Anticristo profetizado, que reinaría por un periodo profético de tres tiempos y mediogutenberg.org.
Newton adoptó la clásica regla de día por año usada por muchos intérpretes protestantes: los «tres tiempos y medio» de Daniel, equivalentes a 42 meses o 1260 días en Apocalipsis, se interpretarían como 1260 años realesgutenberg.orggutenberg.org. Este lapso de 1260 años corresponde, en la visión de Newton, a la duración de la corrupción de la Iglesia cristiana bajo el poder del “cuerno pequeño”. Newton propuso distintas fechas de inicio para este periodo, relacionadas con hitos de la Iglesia romana; en sus últimos cálculos sugirió el año 800 d.C. (coronación de Carlomagno como emperador romano por el Papa) como punto de partida de la supremacía papalisaac-newton.orgisaac-newton.org. Sumando 1260 años a 800, dedujo que hacia el año 2060 d.C. expiraría el dominio de este poder corrompido, marcando la caída de la «Babilonia» simbólicaisaac-newton.orgisaac-newton.org. Sin embargo, Newton fue cauto: enfatizó que no pretendía fijar la fecha exacta del fin, sino refutar las predicciones temerarias de otros, dejando claro que el fin no ocurriría antes de ese tiempoisaac-newton.org. En sus propias palabras, “no veo razón para que [el fin] ocurra antes” de 2060, comentario con el cual buscaba «poner freno a las conjeturas precipitadas de hombres fantasiosos que frecuentemente pronostican el fin«isaac-newton.org.
Es importante destacar que Newton concebía la profecía bíblica no como un código para adivinar el futuro próximo, sino como un testimonio que se aclararía retrospectivamente. Él criticaba la “insensatez de los intérpretes” por tratar de predecir fechas o eventos específicos, “como si Dios las hubiera diseñado para hacerlos profetas”gutenberg.org. Según Newton, Dios dio estas profecías “no para satisfacer la curiosidad… permitiendo conocer los hechos de antemano, sino para que, después de suceder, podamos interpretarlas por medio del evento, y la Providencia de Dios se manifieste al mundo”gutenberg.org. Así, el cumplimiento de predicciones hechas muchos siglos antes sería una poderosa evidencia de que la historia está gobernada por la Providencia divinagutenberg.org. Newton observó que muchas profecías (como las referentes a la primera venida de Cristo) se entendieron claramente tras su cumplimiento; del mismo modo, creía que las profecías sobre la Segunda Venida y el fin de los tiempos servirían para restaurar la verdadera fe cuando se cumplierangutenberg.orggutenberg.org. En su Observations, Newton incluso sugiere que en la “última edad” Dios permitiría mayores avances en la comprensión profética: “si el tiempo del fin se acerca, … los sabios entenderán, mas ninguno de los impíos entenderá” (parafraseando Daniel 12:9-10)gutenberg.org. Esto implicaba que, llegado el momento histórico apropiado, las profecías se “abrirían” y muchas personas serían convencidas de su verdadgutenberg.orggutenberg.org. Hasta entonces, Newton abogaba por interpretar prudentemente solo lo ya cumplido, dejando lo futuro en manos de Diosgutenberg.org.
En resumen, Newton descifró los símbolos proféticos relacionándolos con sucesos históricos verificables: visiones de bestias, cuernos, mujeres y dragones se correspondían con imperios, reyes, iglesias y persecuciones. Su estudio riguroso de la cronología bíblica y secular le permitió proponer que gran parte de las predicciones de Daniel y Apocalipsis ya se habían realizado en la historia de imperios y de la Iglesia, quedando aún por cumplirse los eventos finales. Esta aproximación le permitía argumentar que la Biblia contenía un plan histórico coherente, confirmando a Jesucristo como Mesías (por ejemplo, Newton también analizó la profecía de las 70 semanas de Daniel como una predicción exacta de la venida y muerte de Cristomormosofia.wordpress.com) y mostrando el desenlace que aguarda al mundo.
La “gran apostasía”: Newton y la Iglesia Católica en la profecía
Newton era profundamente religioso pero heterodoxo en algunas de sus creencias: rechazaba la doctrina de la Trinidad (era antitrinitario) y consideraba que el cristianismo original se había corrompido con el tiempo. En sus estudios proféticos identificó a la Iglesia Católica Romana –y en general a toda cristiandad que adoptó dogmas no bíblicos como el trinitarismo– con la “gran apostasía” predicha en las Escriturasscribd.comscribd.com. Retomando la tradición exegética protestante, Newton veía en las visiones de Daniel y Apocalipsis la historia de la caída de la Iglesia primitiva pura y el surgimiento de una Iglesia falsa y corrupta.
Autores anteriores como Mede y More habían sugerido que la apostasía ocurrió cuando la Iglesia apostólica derivó en la Iglesia Católica Romana hacia fines del siglo IVscribd.com. Newton coincidía en el diagnóstico de apostasía, pero disentía en los detalles: él retrasó su culminación hasta inicios del siglo VII, cuando la teología trinitaria y la veneración de imágenes quedaron plenamente instauradas con apoyo imperialscribd.com. De hecho, Newton fijaba aproximadamente en el año 607 d.C. el triunfo del trinitarismo en la Iglesia (bajo el papado de Bonifacio III, quien recibió del emperador Focas el título de “Obispo Universal”)scribd.com. Para Newton, ese fue el momento en que la Iglesia se desvió completamente de la fe apostólica monoteísta pura. Así comenzó la era de la Iglesia idólatra en la profecía, representada por figuras como la “ramera de Babilonia” montada sobre la bestia y ebria de la sangre de los santos (Apocalipsis 17)gutenberg.org. Newton interpretó que “Babilonia” no era otra cosa que Roma, la gran ciudad “que reina sobre los reyes de la tierra” (Apoc. 17:18); en sus propias palabras la identificó con “la gran ciudad de los latinos” que ejercía dominio sobre las nacionesgutenberg.org. De igual modo, el “hombre de pecado” o Anticristo mencionado por San Pablo, Newton lo asociaba con la línea de los papas usurpando las prerrogativas divinas en la Iglesiascribd.comgutenberg.org.
Newton era crítico no solo del catolicismo romano, sino también de las iglesias de la Reforma cuando, a su juicio, mantenían doctrinas heredadas de Roma. Por ejemplo, no creía que la Iglesia Anglicana de su época representara una restauración completa, ya que seguía sosteniendo el dogma trinitario que él consideraba una forma de idolatría teológicascribd.com. En su visión, ninguna denominación contemporánea encarnaba todavía la pureza de la Iglesia apostólica; la verdadera Iglesia estaba “en el desierto”, oculta o perseguida durante el dominio de la apostasía (simbolizado por los 1260 años de poder de la bestia)mormosofia.wordpress.comgutenberg.org. Newton menciona, por ejemplo, la imagen de “la Mujer huyó al desierto…” (Apoc. 12:6) refiriéndose a la Iglesia fiel protegida por Dios fuera del alcance de la “serpiente” durante esos años de oscuridad. Mientras tanto, en lugar de la verdadera fe, “reinaría una Iglesia Idólatra” sobre el mundomormosofia.wordpress.com. Esta fuerte postura anticatólica de Newton era coherente con su perspectiva profética: la Roma papal era para él el poder opresor pronosticado, culpable de la persecución de los verdaderos creyentes (los mártires de la Inquisición serían los santos perseguidos por la bestia, en su interpretación).
Vale destacar que Newton veía la mano de la Providencia incluso en el surgimiento de esta apostasía. Según comenta John Henry, Newton utilizó la exégesis profética no para exaltar una iglesia terrenal (ni siquiera la anglicana), sino para resaltar el dominio de Dios sobre la historia humana y eclesiásticascribd.com. El ascenso del papado cumplió las predicciones bíblicas, lo cual en última instancia confirmaba la veracidad de la profecía. Y del mismo modo, su caída futura estaría igualmente bajo el control de Dios.
En síntesis, Newton consideraba a la Iglesia Católica Romana (y a las instituciones que compartían sus doctrinas añadidas) como el sistema apóstata y anticristiano anunciado por Daniel y Juan. Sus escritos vinculan directamente los símbolos más ominosos –el cuerno blasfemo, la bestia del Apocalipsis, la Babilonia ramera– con la Roma eclesiásticagutenberg.orggutenberg.org. Asimismo, identificó acontecimientos concretos de la historia de la Iglesia (concilios, edictos imperiales, cismas) con etapas de la profecía, marcando así el rumbo desde la pureza original hacia la corrupción medieval. No obstante, Newton también creía en una futura restauración: una vez consumada la caída de Babilonia, la “Iglesia verdadera” resurgiría triunfante al final de los tiempos.
La escatología final según Newton: el fin del mundo y el Reino venidero
Aunque a Newton se le atribuye popularmente la predicción de que “el mundo acabará en 2060”, es esencial matizar qué entendía él por fin del mundo. Newton no concebía un apocalipsis de destrucción total, sino una transformación divina del orden mundial. Basándose en Daniel y Apocalipsis, esperaba que hacia el final del período profético (después de la caída de la “Babilonia” papal) ocurriría la Segunda Venida de Cristo, quien establecería el Reino de Dios en la Tierra por mil añosisaac-newton.orgisaac-newton.org. Es decir, Newton adoptaba una perspectiva premilenialista: Cristo retornaría antes del Milenio para inaugurar una era de justicia y paz universalisaac-newton.orgisaac-newton.org. Citando las Escrituras, Newton afirmaba que “el reino… será dado a los santos del Altísimo, cuyo reino será eterno” (Dan. 7:27), entendiendo que tras el juicio sobre el cuerno (la caída del poder apostata) los fieles reinarían con Cristogutenberg.org.
De acuerdo con sus estudios, Newton creía que el año 2060 aproximadamente marcaría el fin de la era de la Iglesia corrompida (el fin de los 1260 años de dominación)isaac-newton.orgisaac-newton.org. A partir de entonces, “Babilonia caería” y “el verdadero Evangelio sería predicado abiertamente” en todo el mundoisaac-newton.org. Antes de la Segunda Venida, Newton esperaba ver algunos eventos profetizados: por ejemplo, la restauración del pueblo judío a su tierra (interpretó diversas profecías como indicación de que los judíos retornarían a Israel) y la reconstrucción del Templo de Jerusalénisaac-newton.org. También anticipó una gran conflagración bélica final –la batalla de Armagedón*– en la cual una confederación de naciones (a la manera de “Gog y Magog” de la profecía de Ezequiel) invadiría Israel, desencadenando la intervención directa de Cristoisaac-newton.org. En ese momento crítico, según Newton, Cristo aparecería con sus santos para derrotar a los reyes rebeldes (“el Cordero los vencerá, porque Él es Señor de señores y Rey de reyes”, Apoc.17:14) e iniciar su reinado mundial de mil añosgutenberg.orggutenberg.org.
Durante el Milenio, Newton creía que se cumplirían pasajes como los de Isaías y Miqueas sobre una era de paz: “volverán sus espadas en rejas de arado… no se adiestrarán más para la guerra”isaac-newton.org. De hecho, enfatizaba el aspecto positivo y esperanzador de las profecías: tras los juicios y tribulaciones del “tiempo del fin” vendría un tiempo de prosperidad y concordia universal bajo el gobierno de Cristoisaac-newton.orgisaac-newton.org. Para Newton, por tanto, el fin del mundo significaba el fin del mundo tal como lo conocemos, dominado por imperios humanos y religiones corruptas, y el comienzo de un “nuevo mundo” mesiánico donde reinaría la verdadera religión y la ley de Dios. En palabras de un estudioso moderno, “para Newton, 2060 d.C. sería más bien un nuevo comienzo… el inicio de una era que los judíos llaman la era mesiánica y los cristianos premilenaristas denominan el Milenio o Reino de Dios”isaac-newton.org.
Newton tuvo sumo cuidado de no presentarse a sí mismo como un profeta infalible. Insistía en que “nadie sabe el día ni la hora” (ref. Mateo 24:36) y que Cristo vendría “como ladrón en la noche”, inesperadamenteisaac-newton.org. Sus cálculos sobre fechas tope (como 2060) los mantuvo en gran medida en notas privadas, justamente para evitar sensacionalismosisaac-newton.orgisaac-newton.org. De hecho, cuando estos datos salieron a la luz siglos después, algunos malentendieron a Newton como un “adivinador de fechas”, cosa que él deplorabaisaac-newton.org. La intención de Newton al señalar el año 2060 era sobre todo combatir las predicciones apocalípticas prematuras de sus contemporáneos: él quería demostrar que, de acuerdo con la Biblia, el fin no era inminente en el siglo XVIII, sino que Dios había establecido aún siglos por delante antes del clímax finalisaac-newton.org. Esta perspectiva más amplia permitía a Newton argumentar que la humanidad debía evitar el pánico y continuar buscando la verdad de las Escrituras, pues la cronología divina seguía su curso.
En conclusión, la escatología de Newton –es decir, su visión del destino último según Daniel y Apocalipsis– puede resumirse así:
- Período presente (siglos IV–XX): Dominio de la apostasía cristiana (el sistema papal y afines), bajo el cual la verdad se mantiene oculta en gran medida. Este periodo duraría 1260 años proféticosgutenberg.org.
- “Tiempo del fin” inminente: Declive y caída del poder corrupto (la “Babilonia” papal) alrededor de ~2060 d.C., acompañado por un despertar religioso. Muchos comenzarán a entender las profecías y el Evangelio será predicado a todas las nacionesgutenberg.orggutenberg.org. Los judíos retornarán a su tierra y se restaurará el culto verdadero (Newton sugería incluso la reconstrucción del Templo)isaac-newton.org.
- Gran tribulación y juicios finales: Conflictos culminantes como Armagedón; los reinos mundanos se unen contra el plan de Dios pero son derrotadosisaac-newton.org.
- Segunda Venida de Cristo: Jesús regresa para juzgar y dar inicio a su Reino. Caída definitiva de las potestades impías (la bestia y el falso profeta)gutenberg.org. Resurrección/recompensa de los justos (Newton creía en la primera resurrección al inicio del Milenio, cf. Apoc.20:4-6).
- Reino Milenial de Cristo: Un milenio de paz, justicia y verdadero conocimiento de Dios, cumplimento de todas las promesas proféticas de restauraciónisaac-newton.org. La “verdadera religión” será reinstaurada mundialmente, corrigiendo siglos de errorgutenberg.orgmormosofia.wordpress.com.
- Fin del Milenio y estado eterno: Newton menciona poco sobre el estado final después de los mil años, pero como creyente cristiano ortodoxo en este aspecto, aceptaría el cuadro bíblico de un juicio final y la inauguración de cielos nuevos y tierra nueva (aunque estos detalles van más allá de Daniel y Apocalipsis, que se enfocan en la transición al Milenio).
La aportación de Newton en este campo es notable no por “predecir el fin del mundo” en un año concreto –algo que él mismo desalentaba–, sino por su esfuerzo de sintetizar la profecía bíblica con la historia. Sus Observations proveen un marco interpretativo donde la Biblia y la historia encajan, y su esperanza escatológica era profundamente optimista: creía que Dios restauraría todas las cosas, venciendo la corrupción y trayendo tiempos mejores para la humanidad bajo el gobierno de Su Hijogutenberg.org. Newton respaldó sus conclusiones con abundantes citas bíblicas y argumentaciones históricas, y aunque algunas de sus ideas (como su antitrinitarismo) permanecieron ocultas en su época, hoy podemos entender la coherencia interna de su pensamiento. En definitiva, Isaac Newton fue no solo un genio de la ciencia, sino también un estudioso de las profecías que buscó “descifrar el lenguaje simbólico” de Daniel y Apocalipsis para vislumbrar el plan divino de la historiamormosofia.wordpress.com. Sus interpretaciones, bien documentadas en sus escritos y analizadas por académicos modernos, nos permiten apreciar cómo integraba fe y razón en la búsqueda de verdades eternas.
Referencias:
- Newton, I. Observations upon the Prophecies of Daniel, and the Apocalypse of St. John (1733, publ. póstumo). [Texto completo en Proyecto Gutenberg]gutenberg.orggutenberg.org.
- Snobelen, S. Statement on the Date 2060 – Isaac-Newton.org (2003, act. 2025). (Análisis del cálculo de Newton sobre el año 2060 y su contexto)isaac-newton.orgisaac-newton.org.
- Henry, J. “Isaac Newton: ciencia y religión en la unidad de su pensamiento.” Universidad de Antioquia, n°38 (2008): 69-101. (Discute la integración del pensamiento científico y teológico de Newton)scribd.comscribd.com.
- Iliffe, R. Priest of Nature: The Religious Worlds of Isaac Newton. Oxford University Press, 2017. (Estudio académico sobre la teología de Newton, incluyendo su exégesis profética)memoria.fahce.unlp.edu.armemoria.fahce.unlp.edu.ar.
- Goldish, M. “Judaism in the Theology of Sir Isaac Newton.” International Archives of the History of Ideas 157 (1998): 51-79. (Examina las ideas de Newton sobre la restauración de Israel y la escatología)mormosofia.wordpress.commormosofia.wordpress.com.