Ap 7 y el sellamiento antes de la destrucción
Lectura inicial: Ap 7:1–4
Leer Ap 7. v. 1 al 4.
Juan ve cuatro ángeles de pie en los cuatro ángulos de la tierra, deteniendo los cuatro vientos, para que el viento no sople sobre la tierra, ni sobre el mar, ni sobre ningún árbol.
Luego Juan ve a otro ángel que sube del oriente, que tiene el sello del Dios viviente, y clama a gran voz a los cuatro ángeles a quienes se les había dado poder para dañar la tierra y el mar, diciendo:
“No dañen la tierra, ni el mar, ni los árboles, hasta que hayamos sellado a los siervos de nuestro Dios en sus frentes”.
Pregunta clave: ¿Por qué es necesario que los siervos de Dios sean sellados?
La respuesta viene del capítulo anterior: Ap 6:14–17
La contestación se encuentra al final de Ap 6. Lo que se describe allí es el fin del período final y la segunda venida de Cristo.
Se habla del cielo retrocediendo como un pergamino, y de cómo reyes, ricos, comandantes, valientes, esclavos y libres se esconden en cuevas y rocas, diciendo:
“Caigan sobre nosotros y escóndannos del rostro del que está sentado en el trono, y de la ira del Cordero”.
Y luego viene la gran pregunta:
“Porque ha llegado el gran día de su ira, ¿y quién podrá sostenerse en pie?”
La idea es clara: solo los sellados podrán estar en pie.
Principio para entender Apocalipsis: volver al “tipo”
Para entender estos pasajes de Apocalipsis, tenemos que regresar a Ezequiel, porque allí está el fundamento.
Principio importante:
- En Ezequiel, tratamos con judíos literales en Jerusalén literal (el tipo).
- En Apocalipsis, tratamos con el Israel espiritual y una Jerusalén espiritual (el antitipo).
Para entender el antitipo, primero debemos entender el tipo.
Ezequiel: apostasía dentro del pueblo profeso de Dios
El libro de Ezequiel describe apostasía dentro del pueblo que profesaba servir a Dios. No habla de filisteos ni egipcios. Habla de la condición espiritual de Jerusalén, especialmente de quienes tenían responsabilidad: líderes religiosos.
Un texto paralelo lo resume bien:
- Jer 5:31: los profetas profetizan falsamente, los sacerdotes gobiernan por su propio poder, y el pueblo “ama que sea así”.
Ezequiel y Jeremías fueron contemporáneos, escribiendo hacia la destrucción de Jerusalén en 586 a. C.
El punto crítico: confundir lo santo con lo común, y profanar el sábado
En Ez 22:26, Dios acusa a los sacerdotes:
- Violaron la ley.
- Profanaron lo santo.
- No distinguieron entre lo santo y lo común.
- No enseñaron la diferencia entre limpio e inmundo.
- Escondieron sus ojos de los sábados.
- Y Dios quedó profanado entre ellos.
Aquí ya aparece el tema: no discernir y pisotear el sábado, condujo a una apostasía mayor.
El anuncio del juicio desde los “cuatro ángulos”: Ez 7
Así como en Ap 7 hay cuatro ángeles y cuatro ángulos, en Ez 7 se anuncia juicio desde los cuatro ángulos:
- Ez 7:1–4: “Un fin ha llegado… a los cuatro ángulos… te juzgaré según tus caminos”.
Este juicio es sobre los que están dentro, los que decían ser el pueblo de Dios.
La abominación máxima en el templo: adoración al sol — Ez 8:16–18
En Ez 8, Dios muestra una lista de abominaciones que va escalando en gravedad. Y llega a lo que “colmó la copa”.
En Ez 8:16–18, dentro del área del santuario, se ve a hombres de espaldas al templo y con sus rostros hacia el oriente, adorando el sol.
Conclusión del “tipo”:
La abominación más grave dentro del santuario fue la adoración al sol.
Y Dios declara que actuará con furor, sin perdonar, por esas abominaciones.
¿Por qué el sábado era clave? Señal de lealtad al Creador — Ez 20:12–20
Dios dice que dio sus sábados como señal:
- Ez 20:12: “Les di mis sábados… para que supieran que yo soy Jehová que los santifico”.
Y el problema fue este:
- Profanaron los sábados.
- Su corazón seguía a los ídolos.
Aquí se ve el vínculo directo:
Sábado ↔ Creador ↔ adoración verdadera.
(Se menciona una reflexión de CS): Si el sábado hubiera sido guardado universalmente, los pensamientos habrían sido dirigidos al Creador, y no se habría levantado la idolatría.
El sábado ligado a la adoración en el mensaje final
La Biblia une adoración y creación en el mensaje del fin:
- Ap 14:6–7: “Adoren al que hizo el cielo, la tierra, el mar y las fuentes de las aguas”.
Y también en la eternidad:
- Is 66:22–23: “De sábado a sábado vendrá toda carne a adorar”.
Idea: El sábado está ligado a la adoración del Dios verdadero.
El sellamiento antes de la destrucción: Ez 9 (paralelo con Ap 7)
Había un remanente fiel en Jerusalén que no practicaba las abominaciones.
Antes del juicio, Dios ordena una obra de separación:
- Ez 9:1–6: aparecen ejecutores de juicio, y también un hombre vestido de lino con un tintero.
Dios le dice:
- “Pasa por la ciudad… y pon una marca en la frente de los que gimen y claman a causa de las abominaciones”.
Esto es claramente paralelo a Ap 7: el sello en la frente antes de que soplen los vientos.
¿Quién es el “hombre vestido de lino”?
Históricamente se conecta con el sumo sacerdote:
- Lv 16:4 describe vestiduras de lino para el servicio sacerdotal.
Aplicación profética del sermón:
Ese mensajero apunta a Cristo como el que realiza la obra decisiva antes del juicio.
Luego viene la ejecución del juicio: comienza por el santuario
En Ez 9, se ordena:
- No tocar a quien tiene la marca.
- Y comenzar por el santuario, donde estaban los líderes.
La enseñanza es solemne:
Dios juzga primero a los que profesan su nombre.
La gloria se retira: Ez 10–11 (cierre de probatoria)
Después, en Ez 10, el trono vuelve a aparecer y se ordena esparcir carbones encendidos sobre la ciudad (imagen del juicio).
En Ez 11:22–23, la gloria se aparta y se detiene un momento sobre el monte al oriente de la ciudad.
Se hace un paralelo con Jesús:
Después de hablar de la destrucción del templo, se dirige al Monte de los Olivos (Mt 24), como un momento final de llamado.
La destrucción histórica: 2 Cr 36:17–19
Se describe cómo Babilonia destruyó Jerusalén, incluyendo muerte en el santuario, saqueo y quema.
La causa subrayada: violación del sábado — Jer 17:21–27
Aquí se presenta un punto directo:
- Jer 17:21–27: Dios ordena santificar el día de reposo y no profanarlo.
- Promete permanencia si obedecen.
- Pero si no oyen, declara: “Encenderé fuego en sus puertas… y consumirá los palacios… y no se apagará”.
Resumen del cuadro:
- Apostataron.
- Adoraron lo falso.
- Profanaron el sábado.
- Vino el juicio.
Transición al tiempo del fin: “día del sol” y el principio de idolatría
Luego se plantea la aplicación:
Pregunta: ¿Qué día guardará la mayoría del cristianismo en el fin?
Respuesta del sermón: el día del sol.
Y se aclara el principio:
- Dios creó el sol, pero no para adoración.
- Si lo conviertes en objeto de adoración, eso es idolatría.
- De igual manera, si se toma un día que Dios no santificó como día de adoración, se repite el principio: dar carácter sagrado a lo que Dios no apartó.
Ilustración: Belsasar — Dn 5:1–4
Belsasar toma lo santo (vasos del templo) y lo trata como común, bajo el vino, y termina en idolatría.
Idea central: cuando se pierde la distinción entre lo santo y lo común, se abre paso a la idolatría.
Ilustración: Nadab y Abiú — Lv 10:8–11
Dios ordena no beber vino al entrar al tabernáculo, para poder:
- Distinguir entre santo y profano,
- Entre inmundo y limpio,
- Y enseñar correctamente al pueblo.
Se conecta con el concepto de “vino” como influencia que confunde el juicio y la obediencia.
Babilonia y el vino: confusión global — Ap 18
Se presenta a Babilonia como sistema apóstata:
- Global.
- Unida con los reyes de la tierra.
- Embriaga a las naciones.
- Mezcla lo santo con lo común.
- Persigue a los fieles.
- Afirma autoridad sobre la ley de Dios.
Y se afirma que hay muchos cristianos sinceros que aman al Señor, y necesitan conocer el asunto final, porque el llamado es:
“Salgan de ella, pueblo mío”.
El tema de fondo: no es “solo días”, es autoridad
Se concluye que el conflicto final no es meramente de “días”, sino de autoridad:
- ¿De dónde viene la norma?
- ¿De la Escritura o de una institución humana?
Se cita una declaración atribuida a John O’Brien en tono de reto: que si el sábado está en la Biblia, es inconsistente que quienes dicen seguir solo la Biblia guarden el domingo por costumbre heredada.
Fuente de este sermón