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Éxodo 16: 29… ¿Quédate en casa?

Alguien me dijo que no guardaba el sábado como dice la biblia y me cito éxodo 26:19

La Biblia no se lee en pedazos, se lee antes y después, para ver el contexto.

Se indicó a los israelitas que permanecieran en el campamento durante el sábado y que no salieran para buscar maná o con cualquier otro propósito. En ese día su tiempo debía emplearse para descansar en el hogar y para meditar en temas sagrados. Dios ya había instruido a Israel para que se congregara y rindiera culto en los días designados para una «santa convocación» (Exo_12:16), una práctica que fue siempre aplicada a los otros días «santos» (Lev_23:2-4, Lev_23:7, Lev_23:8, Lev_23:21, Lev_23:24, Lev_23:27, Lev_23:35-37). En los tiempos posteriores al exilio los judíos establecieron y pusieron en vigor reglamentos estrictos acerca de salir de las ciudades o aldeas en sábado. A nadie se le permitía viajar más allá de 2.000 codos, o aproximadamente 1 km. En el NT comúnmente se habla de esa distancia como el «camino de un día de reposo» (Act_1:12). Interminables reglamentos de invención humana, en cuanto al sábado, han sido estrictamente obedecidos por los judíos ortodoxos aun desde los tiempos bíblicos, con el resultado de que el sábado -designado por Dios para ser una delicia (Isa_58:13)- se convirtió en una carga.

Este es el shabat que la mayoría de los cristianos ven, para seguirlo menospreciando.

Yom Kippur: sábado de los sábados, Día del Juicio Final.

El 4 de octubre de 2022 del calendario gregoriano coincide con el décimo día del mes judío de Tishrei; Día de la Expiación.

EL DÍA DE EXPIACIÓN, o Yom Kippur, como se revela en Levítico 16, es el rito más solemne del Antiguo Testamento. Está deliberadamente inserto en el centro del libro de Levítico, que en sí mismo está en el centro de los cinco libros de Moisés [el Pentateuco], a fin de ayudar a ilustrar el carácter “santísimo” de este rito. También se lo llama sábado de los sábados (Lev. 16:31; “día de completo reposo”, NVI; “día de descanso completo”, BJ), el día que requiere el cese de todo trabajo, que era una fiesta anual israelita. Este hecho pone al día dentro del concepto del sábado: un tiempo para descansar en lo que Dios, como Creador y Redentor, hizo (y lo que hará) por nosotros.

Yom Kippur es el día más sagrado del año en el judaísmo, siendo sus temas centrales la expiación y el arrepentimiento. Tradicionalmente, los judíos celebran este día sagrado con un ayuno de un día de duración y una intensa oración, pasando a menudo la mayor parte del día en los servicios de la sinagoga.

El nombre de Yom Kippur se basa en el versículo bíblico: «…A los diez días de este mes séptimo, será el día de kippurim» (Levítico 23:27). La traducción literal de kippurim es limpieza o expiación. Yom Kippur es un día para expiar las faltas y quedar limpio y purificado de ellas.

Yom Kippur es “el décimo día del séptimo mes” (Tishrei). Rosh Hashanah (llamado en la Torá Yom Teruah) es el primer día de ese mes según el calendario hebreo y el primer día del año agrícola. Yom Kippur completa el período anual conocido en el judaísmo como Yamim Nora’im («Días Terribles») que comienza con Rosh Hashanah.

Según la tradición judía, en Rosh Hashaná Dios inscribe el destino de cada persona para el año siguiente en un libro, el Libro de la Vida, y espera hasta Yom Kippur para «sellar» el veredicto. Durante los Días Terribles, el judío trata de enmendar su conducta y buscar el perdón por los errores cometidos contra Dios (“bein adam laMakom”) y contra otros seres humanos (‘bein adam lejaveró”).

Cómo comenzó: según la tradición judía, los orígenes del Yom Kipur se remontan a la época de Moisés, después de que el pueblo de Israel realizó su éxodo desde Egipto. Cuando llegaron al Monte Sinaí, Moisés recibió los Diez Mandamientos de Dios. Cuando Moisés bajó de la montaña, encontró a la gente adorando a un becerro de oro. Moisés destruyó las tabletas con ira, pero la gente expió su pecado, por lo que Dios los perdonó.

Cómo se practica: es un día de ayuno, arrepentimiento y adoración. Además de abstenerse de comer y beber, los judíos observantes no se bañan durante la festividad, no usan zapatos de cuero o joyas de oro y no se involucran en la intimidad conyugal.

Los servicios durante el Yom Kipur se llevan a cabo continuamente durante el día e incluyen lecturas de la Torá y la recitación de oraciones que expresan arrepentimiento o piden perdón.

Los servicios del Yom Kipur concluyen con oraciones de cierre y el sonido del shofar, un instrumento musical ceremonial tallado en el cuerno de un carnero.

Levítico 16:32 al 34. ¿Cuál era la tarea principal del sumo sacerdote en el Día de Expiación?

La función principal del sumo sacerdote era mediar entre Dios y el pueblo. Con respecto al Santuario, él administraba el sistema sacrificios y ofrendas y realizaba diversos ritos (Heb. 8:3). Esta tarea en el Día de Expiación era enorme. Realizaba casi cada rito, excepto llevar el macho cabrío por Azazel al desierto, aunque él daba la orden para que lo llevaran.

En el Día de Expiación, el “gran” sacerdote, como también se lo llamaba, llegaba a ser un ejemplo viviente de Cristo. Así como la atención del pueblo de Dios se centraba en el sumo sacerdote, Jesús es el centro exclusivo de nuestra atención. Así como las actividades del sumo sacerdote sobre la Tierra producían la purificación del pueblo, así la obra de Jesús en el Santuario celestial realiza lo mismo para nosotros (Rom. 8:34; 1 Juan 1:9). Así como la única esperanza de la gente en el Día de Expiación era el sumo sacerdote, nuestra única esperanza es Cristo.

“Aunque la sangre de Cristo habría de librar al pecador arrepentido de la condenación de la ley, no había de anular el pecado; este queda registrado en el Santuario hasta la expiación final; así en el símbolo, la sangre de la víctima quitaba el pecado del arrepentido, pero quedaba en el Santuario hasta el día de la expiación” (PP 371).

De acuerdo con Levítico 16:18 al 20, el sumo sacerdote tenía que entrar en el Lugar Santísimo y limpiarlo de las impurezas rituales, las transgresiones y los pecados; él luego transfería todas las iniquidades, todas las transgresiones, y todos los pecados de Israel al macho cabrío vivo y los enviaba, por medio de ese macho cabrío, al desierto. De este modo, todas las faltas morales de Israel desparecían. Esto lograba el propósito principal del Día de Expiación: una purificación moral que iba más allá del perdón. No era necesario un nuevo perdón en ese día. Dios ya había perdonado sus pecados.

Fuentes: CNN , Dia Internacional , El Santuario

Juan en el Día del Señor

Apoc. 1:10/11 Yo estaba en el Espíritu en el día del Señor, y oí detrás de mí una gran voz como de trompeta, que decía: Yo soy el Alfa y la Omega, el primero y el último.

[Apoc. 1:10] En el Espíritu.
Literalmente “en espíritu”, que puede significar “en estado de éxtasis”. Juan se abstrajo de las cosas terrenales; sólo estaba consciente de las impresiones que le llegaban del Espíritu Santo. La percepción natural de los sentidos fue sustituida completamente por una percepción espiritual.


Día del Señor.
Gr. Kuriak’ h’méra. Se han hecho varios intentos para explicar esta frase, que sólo aparece aquí en las Escrituras. Algunos intérpretes la hacen equivaler con “el día de Jehová”, de los profetas del AT (Joel 2:11, Joel 2:31; Sof. 1:14; Mala. 4:5; cf. Hachos 2:20). Puede concederse que estas palabras podrían tener tal interpretación si se toman aisladamente. Los que así las explican, destacan que el Apocalipsis centra la atención en el gran día final del Señor y en los acontecimientos que conducen a él (ver com. Apoc. 1:1). Estar “en el Espíritu en el día del Señor” quizá pudiera entenderse como que significa ser arrebatado en visión a través del tiempo para presenciar acontecimientos relacionados con el día del Señor.
Sin embargo, hay razones para rechazar esta interpretación. En primer lugar, cuando la frase “día del Señor” claramente designa el gran día de Dios, el texto griego siempre dice h’méra tou kuríou o h’méra kúriou (1Co_5:5; 2Co_1:14; 1Th_5:2; 2Pe_3:10). En segundo lugar, el contexto (Apoc. 1:9-10) sugiere que el “día del Señor” se refiere al tiempo cuando Juan contempló la visión y no al tema de la visión. De modo que Juan da su ubicación: “la isla llamada Patmos” (Apoc. 1:9); la razón por la cual está allí: “por causa de las palabras de Dios” (Apoc. 1:9), y su estado durante la visión: “en el Espíritu”. Todas estas frases tienen que ver con las circunstancias en las cuales le fue dada la visión, y es lógico concluir que la cuarta también coincide al dar el tiempo específico de la revelación. La mayoría de los expositores apoyan esta conclusión.


Aunque la expresión kuriak’ heméra es única en la Escritura, tiene una larga historia en el griego postbíblico. Como forma abreviada, kuriak’ es un término común en los escritos de los padres de la iglesia para designar al primer día de la semana, y en el griego moderno kuriaké es el nombre del domingo. Su equivalente latino dominica dies designa el mismo día, y ha pasado a varios idiomas modernos como domingo, y en francés como dimanche. Por eso muchos eruditos sostienen que kuriak’ h’méra en este pasaje también se refiere al domingo, y que Juan no sólo recibió su visión en este día, sino que también lo reconoció como “el día del Señor” quizá porque en ese día Cristo resucitó de los muertos.
Hay razones negativas y positivas para rechazar esta interpretación. En primer lugar está el reconocido principio del método histórico; es decir, que una alusión debe ser interpretada solamente por medio de evidencias anteriores a ella o contemporáneas con ella, y no por datos históricos de un período posterior. Este principio tiene mucha importancia en el problema del significado de la expresión “día del Señor” tal como aparece en este pasaje. Aunque este término es frecuente en los padres de la iglesia para indicar el domingo, la primera evidencia decisiva de tal uso no aparece sino hasta fines del siglo II en el libro apócrifo Evangelio según Pedro (9, 12), donde el día de la resurrección de Cristo se denomina “día del Señor”. Como este documento fue escrito por lo menos tres cuartos de siglo después de que Juan escribió el Apocalipsis, no puede presentarse como una prueba de que la frase “día del Señor” en el tiempo de Juan se refería al domingo. Podrían citarse numerosos ejemplos para mostrar la rapidez con que las palabras pueden cambiar de significado. Por lo tanto, el significado de “día del Señor” se determina mejor en este caso recurriendo a las Escrituras antes que a la literatura posterior.
En cuanto al aspecto positivo de esta cuestión, está el hecho de que aunque la Escritura en ninguna parte indica que el domingo tiene alguna relación religiosa con el Señor, repetidas veces reconoce que el séptimo día, el sábado, es el día especial del Señor. Se nos dice que Dios bendijo y santificó el séptimo día (Gen_2:3); lo constituyó como recordativo de su obra de creación (Exo_20:11); lo llamó específicamente “mi día santo” (Isa_58:13); y Jesús se proclamó como “Señor aún del día de reposo [sábado]” (Mar_2:28), en el sentido de que como Señor de los hombres era también Señor de lo que fue hecho para el hombre: el sábado. De manera que cuando se interpreta la frase “día del Señor” de acuerdo con pruebas anteriores y contemporáneas del tiempo de Juan, se concluye que hay sólo un día al cual puede referirse, y ése es el sábado, el séptimo día. Ver 2JT 411; HAp 464.


Los descubrimientos arqueológicos han proyectado más luz sobre la expresión kuriak’ h’méra. Papiros e inscripciones del período imperial de la historia romana, hallados en Egipto y Asia Menor, emplean la palabra kuriakós (el masculino de kuriak’) para referirse a la tesorería y el servicio imperial. Esto es comprensible, pues el emperador romano a menudo era llamado en griego el kúrios, “señor”, y por consiguiente su tesorería y servicio eran la “tesorería del señor” y “el servicio del señor”. Por lo tanto kuriakós era una palabra familiar en el idioma oficial romano para las cosas relacionadas con el emperador. Una de esas inscripciones procede de una época tan antigua como lo es el año 68 d. C. De manera que es claro que este uso de kuriakós era corriente en el tiempo de Juan (ver Adolf Deissmann, Light From the Ancient East, pp. 357-361).
En esta misma inscripción aparece una referencia a un día al que se le dio el nombre de la emperatriz Julia, o Livia como es mejor conocida.
En otras inscripciones de Egipto y de Asia Menor aparece con frecuencia el término sebast’, el equivalente griego de Augustus, como nombre de un día. Sin duda éstas son referencias a días especiales en honor del emperador (ver Deissmann, loc. cit.). Algunos han sugerido que la expresión kuriak’ h’méra, como la usa Juan, también se refiere a un día imperial; pero esto parece dudoso por dos razones. Primero: aunque había días imperiales y el término kuriakós se usaba para otras cosas relativas al emperador, aún no se ha encontrado ningún caso en que kuriak’ se hubiera aplicado a un día imperial. Esto, por supuesto, no es una prueba final, porque es un argumento basado en el silencio. Pero el segundo argumento que puede esgrimirse contra la identificación de kuriak’ h’méra de Juan con un día imperial, parece ser concluyente: se sabe que tanto los judíos del siglo I (ver Josefo, Guerra vii. 101), como los cristianos, por lo menos en el siglo II (ver Martirio de Policarpo 8), se negaron a llamar al César kúrios, “señor”. Por lo tanto, llega a ser extremadamente difícil pensar que Juan se hubiera referido a un día imperial como el “día del Señor”, especialmente en sin tiempo cuando él y sus hermanos cristianos eran terriblemente perseguidos por negarse a adorar al emperador (ver pp. 738-740). Es más probable que Juan escogiera la expresión kuriak’ h’méra para referirse al sábado, como un medio sutil de proclamar el hecho de que así como el emperador tenía días especiales dedicados en su honor, así también el Señor de Juan, por amor de quien ahora sufría, también tenía su día especial. Para un estudio del origen de la observancia del día domingo y de la designación del domingo como “día del Señor”, ver com. Dan_7:25 y HAp 464-465.
Algunos estudiosos han sugerido que kuriak’ h’méra debe entenderse como “domingo de pascua”. Esta frase se usó posteriormente para designar a la fiesta anual que recordaba la resurrección de Jesús. Sin embargo, esta explicación no necesariamente se aplica al siglo I. Por lo tanto, no sirve para aclarar este pasaje.

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En el futuro, toda la humanidad celebrará el Shabat

Un nuevo libro examina el Shabat como el cumplimiento de la profecía mesiánica.

David Nekrutman, es un judío ortodoxo que vive en Israel, ha estado fomentando relaciones tanto personales como profesionales con cristianos durante los ultimos 21 años. Su proyecto más reciente tiene como objetivo alentar a los cristianos a reconsiderar el papel que juega el Shabat (el sábado bíblico) en sus vidas cristianas.

Nekrutman se encuentra actualmente compartiendo su libro por Estados Unidos.

Su libro «Tu invitación al Shabat», se basa en una profecía de Isaías: “Y será que de Luna Nueva en Luna Nueva, de Shabbat en Shabbat, toda la humanidad adorará delante de Mí’, dice El Eterno” (Isaías 66: 23).

Nekrutman explica, “Creo que la mayoría de la gente tiene una visión muy negativa del Día de Reposo. Así, la misión principal del libro es una invitación. Esta fue una invitación desde los albores de la creación y existe hoy para todos”.

También dice: “el concepto del Shabat se ha perdido por completo”, y habló sobre cómo, en los Estados Unidos, solía haber leyes azules, tambien conocidas como leyes dominicales, que cerraban la mayoría del comercio los domingos, para alentar a los ciudadanos a observar el domingo como día de descanso. En los días en que se hacían cumplir las leyes azules, el domingo se consideraba el día de reposo. Pero esos días ya pasaron, hasta el punto de que “cualquiera que tenga 30 años o menos, definitivamente ni siquiera entiende que su servicio en la iglesia, se considera como un Día de Reposo”.

“Hice todo lo posible para hablar específicamente sobre un sábado, que está más allá de lo que se debe y lo que no se debe hacer. No estoy abogando por una práctica judía ortodoxa del sábado, para los cristianos, de ninguna manera o forma. No quiero que me vean como un judaizante del cristianismo de ninguna manera”, explicó.

Tu invitación al Shabat, se enfoca en la profecía de Isaías 66. “La profecía es muy abierta”, dijo Nekrutman. “Toda la humanidad está haciendo algo por un Día de reposo, cualquiera que sea esa forma. No lo sabemos exactamente, porque Isaías realmente no lo explica”.

Hizo hincapié en que honrar el Shabat no es una conversión al judaísmo, sino más bien el cumplimiento de la visión de Isaías de que “un día será un sábado mesiánico, judío y gentil juntos. Mi argumento es, ¿por qué no podemos promover una forma positiva de ver el dia de reposo ahora?”, Dijo.

Nekrutman enfatizó que muchas profecías del Fin de los Días son «pesimistas». Pero cree, en cambio, que “hay una forma muy positiva de mover la historia redentora a través del paradigma del Shabat o día de reposo, del que nunca se habla. Esa es la razón por la que estoy trayendo a colación la conversación. Hay una sociedad que tenemos que hacer para que cuando venga el Mesías, nos aseguraremos de que no tenga mucho que hacer.

Estimados seguidores de la pagina de Ley Dominical, este es un ejemplo más, de muchos otros que hemos expuesto, sobre como van avanzando los movimientos dominicales. A este movimiento no le importa el Shabat bíblico, el día de reposo dado por Dios en el séptimo dia, le importa la tradición de hombre, y sobre todo será promovido por el grupo religioso que tiene el deseo de control y poder mundial, que según ellos, es para el bien de todos.

También, vemos que el autor enfatiza, que debemos de preparar un dia de reposo, para cuando venga el mesías, pero como sabemos los que estudiamos las profecias, se está preparando un falso día de reposo, el domingo, para el falso Cristo, que aparecerá para el último gran engaño en la tierra.

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Fuentes:
1. Pagina Oficial
2. Noticia

10 excusas para no aceptar el shabat

Para poder entender, recordemos que la biblia está conformada por escritos de 2000 a 4000 años de antigüedad, así que no se leen, se estudian, se compara un pasaje con otro, se analiza su contexto histórico, a quien va dirigido el mensaje, etc. El punto clave acá, es que se debe leer los escritos originales, y no los manipulados para adaptarse a la nueva creencia de los cristianos.

1. Queda un reposo.

El capítulo clave para la mayoría de los cristianos es Hebreos 4, solo este capitulo amerita un estudio profundo.

Pero leamos lo que dice hebreos 4: 9, según la Reina Valera 1960:

Por tanto,  queda un reposo para el pueblo de Dios.

La biblia Kadosh israelita mesiánica dice:

Por tanto, queda el guardar el Shabbat para el pueblo de YAHWEH.

La Septuaginta o Biblia Griega,  dice:

Por tanto, queda el sabatismo para el pueblo de Dios.

La Septuaginta, es una antigua recopilación en griego koiné, de los libros hebreos y arameos del Tanaj o Biblia hebrea y otros libros, incluidos algunos escritos originalmente en griego.


Cuando entendemos el significado del texto griego, no hay duda que el Nuevo

Testamento apoya la autoridad del Cuarto Mandamiento para los cristianos de hoy.

El Diccionario Bíblico Anchor, volumen 5, página 856, dice lo siguiente sobre sabatismo:

“Las palabras Sábado de descanso se traduce del sustantivo griego sabatismos, una palabra única en el Nuevo Testamento. Este término aparece también en la obra Moralia de Plutarco, para la observancia del Sábado, y en cuatro escritos cristianos post-canónicos que no dependen de Hebreos 4:9. Esto es evidencia histórica de que los verdaderos cristianos estuvieron observando el séptimo día, sábado, mucho después que el emperador Constantino, declarara que el domingo era el día “cristiano” de adoración en el 325 después de cristo.

Los traductores de la Reina Valera deliberadamente no tradujeron sabbatismos de esa forma en Hebreos 4: 9, por sus prejuicios de guardar el domingo, siguiendo la línea de la iglesia católica Romana.

Y podemos seguir desglosando hebreos 4, pero tenemos que seguir con los otros pretextos para menospreciar el shabat, y la mayoría tiene que ver con malas traducciones de la Biblia, una obra de Satanás para adulterar la palabra de Dios, tal como lo hizo en el Edén.

2. El sábado era señal solo para Israel:

Tú hablarás a los hijos de Israel, diciendo: En verdad vosotros guardaréis mis días de reposo; porque es señal entre mí y vosotros por vuestras generaciones, para que sepáis que yo soy Jehová que os santifico. Éxodo 31: 13.

Recordemos que el sábado está instituido desde el Edén, antes del pecado, antes de Israel. Y al final de los tiempos siempre va haber un pueblo de Dios, un remanente de todas las naciones. Dice lsaías 66: 23; “Y será que de mes en mes, y de sábado en sábado, vendrá toda carne a adorar delante de mí, dijo Jehová.”

Y si alguien se pregunta de porque nadie muere en nuestros días por profanar el sábado, es simplemente porque donde sobre abundó el pecado, sobre abundó la gracia, (Romanos 5: 20), para que los beneficios de la redención superaran infinitamente a los males de la rebelión. Pero esto no significa que nos libremos del castigo por la desobediencia, Porque la paga del pecado es muerte, mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús (Romanos 6:23).

3. Estamos bajo la gracia no bajo la ley, la ley clavada en la cruz.

Los cristianos consideran que el sábado es un asunto de la ley, repitiendo aquel pasaje que dice: “Cristo es el fin de la ley”, Romanos 10: 4, según ellos Cristo le puso fin a la ley, porque “era sombra de lo que había de venir”, colosenses 2: 17. Pero lo que no saben, es que la ley que fue clavada en la cruz fue la ley ceremonial, los ritos que tenían que ver con la expiación de los pecados, porque con el único sacrificio de Cristo nosotros no necesitamos andar sacrificando más animales. Los 10 mandamientos nada tienen que ver con los ritos ceremoniales, son leyes morales, puestas en el arca de Dios, vigentes incluso actualmente en las legislaciones de los hombres, por lo menos las 6 últimas que tienen que ver con el trato hacia el prójimo.

Pero le voy a enseñar donde está la ley moral y donde está la ley ceremonial.
La ley moral está en: Deuteronomio 10: 1 al 2.
En aquel tiempo Jehová me dijo: Lábrate dos tablas de piedra como las primeras, y sube a mí al monte, y hazte un arca de madera; y escribiré en aquellas tablas las palabras que estaban en las primeras tablas que quebraste; y las pondrás en el arca.

Como puede observar, los diez mandamientos fueron escritos por Dios, y puesto dentro del arca por Moisés. Ahora veamos la ley ceremonial.

Deuteronomio 31: 24 al 26 dice, Y cuando acabó Moisés de escribir las palabras de esta ley en un libro hasta concluirse, dio órdenes Moisés a los levitas que llevaban el arca del pacto de Jehová, diciendo: Tomad este libro de la ley, y ponedlo al lado del arca del pacto de Jehová vuestro Dios, y esté allí por testigo contra ti. Esta ley ya había sido mencionada antes en Levíticos 1: 1, y tenía que ver con los holocaustos. Resumiendo, la ley moral está dentro del arca y fue escrita directamente por Dios. La ley ceremonial está fuera del arca, al lado, fue escrita por Moises, y esta última fue clavada en la cruz.
¿Qué, pues? ¿Pecaremos, porque no estamos bajo la ley, sino bajo la gracia? En ninguna manera. Romanos 6:15.

Los engaños de Satanás consiste en hacer creer que la muerte de Cristo trajo la gracia que reemplazó a la ley. La muerte de Cristo no cambia o anula o debilita en el menor grado la ley de los Diez Mandamientos. Esa preciosa gracia ofrecida al hombre por medio de la sangre de Cristo, establece la ley de Dios, porque por medio de la ley es que sabemos que estamos fallando. Desde la caída del hombre, el gobierno moral de Dios y su gracia son inseparables.

4. Jesús hizo milagros en el día de reposo:

Otro clásico del desprecio del shabat, es que Jesús hizo milagros en el día de reposo, como insinuando que Jesús menospreció el día de reposo. Lo que sucede es que están leyendo las palabras de los fariseos, y lo toman como verdad, es como si leemos las palabras de Satanás en el Edén, cuando les dice a Adán y Eva, que cuando coman del fruto no morirán, y lo tomemos como verdad. Por eso Jesús les decía: ¡Ay de vosotros también, intérpretes de la ley! porque cargáis a los hombres con cargas que no pueden llevar, pero vosotros ni aun con un dedo las tocáis.

Veamos un ejemplo:

Entonces los judíos dijeron a aquel que había sido sanado: Es día de reposo; no te es lícito llevar tu lecho. Él les respondió: El que me sanó, él mismo me dijo: Toma tu lecho y anda. Juan 5: 10 al 11.

El problema acá, es que el mundo se enfoca en las leyes extras (las cargas) que los fariseos agregaron a la ley, y la toman como que Dios lo ha dicho, y que luego cambió de parecer, pero Dios no es hombre para cambiar de parecer, y esas leyes que agregaron los fariseos eran mandamientos de hombres. Por eso Jesús mismo les decía: “Pues en vano me honran, enseñando como doctrinas, mandamientos de hombres.” Mateo 19: 9.

5. Creer que se guarda el sábado por obtener la salvación

Los cristianos están claro que la ley no salva, pero ellos creen que los que guardan el sábado lo hacen para salvarse.

El shabat no salva a ningún ser humano, el único Salvador es nuestro Señor Jesucristo, y los seres humanos desde que aceptaron por bautismo a Jesús son salvos. Y los salvos aman a Jesús, porque escrito esta: «Si me amáis guardad mis mandamientos, y sus mandamientos no son gravosos», solamente los salvos guardan los mandamientos de Dios incluido el cuarto, que es la observancia del shabath. No se necesita ser erudito en teología para entender, solamente estudiar y aceptar las promesas de Jesús, y vivir bajo obediencia y fe. «Aquí está la perseverancia de los santos, los que guardan los mandamientos de Dios, y tienen el Testimonio de Jesucristo». Apocalipsis 14: 12.

6. Que nadie los juzgue por días de reposo:

Por tanto, nadie os juzgue en comida o en bebida, o en cuanto a días de fiesta, luna nueva o días de reposo, todo lo cual es sombra de lo que ha de venir; pero el cuerpo es de Cristo. Colosenses 2: 16.

Otro clásico, pero acá viene parte de lo que ya hemos explicado, las traducciones. Mientras que en los escritos antiguos hay variedad de términos para definir reposo y tipos de reposo, se traducen al español como reposo o descanso, incluso sábado. Para resumir, en griego no se está usando la palabra shabat, se usa sábbaton, que está relacionado a los sábados ceremoniales, o fiestas ceremoniales, parte de la ley ceremonial como lo hemos visto anteriormente, incluso el mismo pasaje lo confirma cuando dice: “sombra de lo que ha de venir”, Cristo.

Pero tampoco olvidemos, lo que hemos visto recientemente, de como los fariseos juzgaban a Jesús basándose en sus mandamientos de hombres relacionado al sábado. Incluso esa forma de pensamiento lo vemos en el siglo 21, cuando le dicen a los guardadores del sábado, de porque andan caminando, haciendo visitas a los enfermos si es sábado. Solo ven el sábado de los fariseos y no el sábado de Dios, por eso Jesús mismo se declaró: “Señor del Sabado”, porque era el único que podía darle el verdadero significado.

7. Cristo es nuestro reposo.

Otro clásico, y me encanta esta frase porque es verdad, pero no invalida el cuarto mandamiento del sábado.

Si Cristo es nuestro reposo, ¿necesitamos reposar el sábado?

Debemos recordar que originalmente el sábado fue santificado y bendecido antes de que el hombre pecara (Génesis). De modo que originalmente no pudo ser creado como símbolo de alguna experiencia relacionada con el pecado. Su razón de ser, era recordar a los seres humanos, por la eternidad, la obra maravillosa realizada por el Creador. Cuando en el Sinaí se dio por escrito el mandamiento del reposo semanal, se reiteró el motivo: Acuérdate del día de reposo para santificarlo, porque en seis días hizo Jehová los cielos y la tierra, el mar y todas las cosas que en ellos hay. (Éxodo 20: 8 al 11). La observancia del sábado y el matrimonio son dos instituciones divinas establecidas antes de que el pecado entrara en el mundo, y por lo tanto se mantienen vigente.

Sin embargo, encontramos que posteriormente a ambas instituciones se les dio un sentido espiritual: al reposo semanal, el de reposo espiritual que encontramos en Cristo, y al matrimonio el de la unión de la iglesia con Cristo. Sobre lo primero escribe Pablo en la epístola a los hebreos, capítulo 4. No lo hace para anular el reposo semanal (Hebreos 4: 9), sino para ayudar a los hebreos a comprender que necesitaban de Cristo, única fuente de reposo espiritual. Este reposo lo alcanzamos en virtud del perdón de nuestros pecados, que solamente Cristo puede dar. Esos pecados de los cuales recibimos perdón, los conocimos a través de la ley de Dios (Romanos 7: 7). ¿Sería razonable, entonces, hablar de reposo en Cristo, si insistiéramos en desobedecer uno de sus mandamientos? Y justamente el sábado, mandamiento dado para ayudarnos a fortalecer y mantener la fe en el Creador y Salvador. Y además cuando sabemos por la Palabra de Dios que faltar a uno es faltar a todos (santiago 2: 10 al 12).

8. No guardo el sábado porque no soy judío.

Esta aclaración es muy curiosa, no queremos ser tildados de judíos, pero reclamamos las promesas dadas a Israel, incluso nos hacemos llamar el Israel Espiritual. Precisamente el miedo de los cristianos a ser confundido con un judío, es que los motivaba a desligarse del sábado, para así evitar la persecución. Romanos 11:13-25.

9. El domingo es el Día del Señor.

Por más importante que halla sido el acontecimiento de la resurrección de Cristo no hay ningún pasaje en la biblia que apoye la transferencia de la solemnidad del sábado al domingo, todo a sido dado por dogmas humanos, tradiciones y muy pronto por mandamientos de hombres.

El 7 de marzo del año 321, el emperador Constantino, impuso el reposo obligatorio en el «día del Sol». El nombre «domingo» proviene del latín Dies Dominicus (día del Señor), porque era cuando los cristianos celebraban la Resurrección de Jesús.

Además, el conmemorativo de la resurrección en los cristianos, es el bautismo. Romanos 6: 3 al 11.

10. Nadie puede guardar los mandamientos.

La ultima excusa, como que insinuando que de nada vale esforzarse, porque van a fallar, pero los que creen así invalidan la palabra de Dios cuando dice: “Todo lo puedo en Cristo que me fortalece.” Filipenses 4:13.

  Pablo reconocía a Cristo como la fuente de todo su poder, por lo tanto, no hay aquí vestigio alguno de jactancia. Todo lo que necesitaba hacerse podía ser hecho mediante la fuerza dada por Cristo.  Cuando se siguen fielmente las órdenes divinas, el Señor se hace responsable del éxito de la obra que el cristiano haya emprendido.  En Cristo hay fortaleza para cumplir el deber, poder para resistir la tentación, fortaleza para soportar la aflicción, paciencia para sufrir sin quejarse. En él hay gracia para el crecimiento diario, valor para librar muchas batallas, energía para rendir un servicio consagrado.

Hay más excusas, puede leerlas en los comentarios que se hicieron en el siguiente video.

Empresas no pueden impedir a empleados practicar el Sabbath: Corte

La Corte Constitucional hizo un llamado de atención a las empresas y les recordó que tienen el deber de garantizar la práctica del Sabbath a los trabajadores que sean fieles de la Iglesia Adventista del Séptimo Día.

Se trata de una creencia fundamental de los adventistas, dirigida a guardar el sábado para el descanso, la reflexión, el disfrute y la adoración a Dios.

El pronunciamiento lo hizo la Corte al estudiar el caso de un hombre que trabajaba en una empresa de transportes, quien fue despedido luego de faltar varias veces al trabajo los sábados.

El hombre había solicitado a su empleador que le cambiara su horario para poder cumplir con el Sabbath pero fue despedido sin justa causa alegando que el hombre había reconocido haber faltado a sus obligaciones.

Al estudiar una tutela, la Corte reiteró que la exigencia de dar cumplimiento incondicional al horario de trabajo los sábados, representa para los fieles de la Iglesia Adventista del Séptimo Día una limitación intensa y grave para el ejercicio del derecho fundamental a la libertad religiosa y de cultos.

«La práctica de guardar el Sabbath, propia de la Iglesia Adventista del Séptimo Día, es una manifestación del ejercicio de la libertad religiosa y de cultos (…) lo que supone un cumplimiento escrupuloso de reservar el periodo que va desde la caída del sol los viernes hasta la caída del sol del sábado para el descanso, la reflexión, el disfrute y la adoración a Dios», dijo la Corte que incluso tuvo en cuenta que el hombre afectado estuvo dispuesto a que no se le pagara su salario por ese periodo.

«Para la Sala de Revisión es claro que, mientras el empleador cuenta con una amplia facultad que le permite hacer ajustes razonables a las circunstancias de tiempo, modo y lugar en las que se debe prestar el servicio contratado, la práctica del Sabbath demanda de los fieles de la Iglesia Adventista del Séptimo Día un cumplimiento total e irrestricto de este precepto religioso», dijo la Corte.

El alto tribunal recordó que para los «feligreses de esta confesión religiosa guardar el Sabbath de manera intermitente, tal como lo propuso la empresa demandada, no es una alternativa compatible con su dogma religioso». Por esa razón, ordenó a la empresa Transportes CI S.A.S. reintegrar al hombre al cargo que tenía o a uno de iguales o mejores características al que desempeñaba, dentro de 48 horas.

La empresa además deberá reconocer el pago de salarios y los correspondientes aportes a seguridad social dejados de percibir desde la terminación del contrato de trabajo. Y deberá permitir que este practique el «Sabbath, como parte integral de su derecho fundamental a la libertad religiosa y de cultos».

Fuente

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Del sábado al domingo

¿POR QUÉ MUCHOS CRISTIANOS GUARDAN EL DOMINGO? (Veremos 4 puntos históricos)

Aun en nuestros tiempos, la mayoría de los cristianos cree que el domingo es el día de reposo. ¿Será que tienen razón?

ALGUNA VEZ USTED SEA PREGUNTADO ¿por qué la mayoría de los cristianos va a la iglesia en domingo?

👉 El domingo es descanso obligatorio en ciertos países, mientras que en otros, las tradiciones del entorno lo han convertido en un espacio inquebrantable para la sociedad.

No obstante, en la Biblia, el sábado es el día que Dios estableció, para apartarnos de los afanes banales de este mundo y dedicarnos la adoración y la devoción:

«Acuérdate del sábado para santificarlo»  (Exodo 20: 8-11; Deuteronomio 5: 12-15).

Asimismo, cuando Jesús estuvo en la tierra, claramente señaló: «No penséis que he venido para abolir la Ley o los Profetas; NO HE VENIDO A ABOLIR, sino a cumplir (Mateo 5:17).

Y LA PREGUNTA DEL MILLÓN ES ESTA.

¿Por qué, entonces, la gente guarda el domingo en vez del sábado bíblico?

De hecho, la misma Biblia advertía de un intento de modificar la Ley de Dios:

«Señor, ya es tiempo de que actúes, pues tu ley está siendo quebrantada . (Salmos 119:126)

Por lo tanto, llegaría un momento en la historia de la humanidad en que se pensaría cambiar los tiempos y la Ley» (Daniel 7: 25).

¿ Qué motivó un inminente cambio del sábado al domingo?

¿ Cuáles fueron las condiciones en que se dieron los pasos hacia la veneración de un día extraño a las Escrituras?

👉 Un reconocido teólogo, Samuele Bacchiocchi, propuso que el cambio del sábado al domingo se dio en medio de un conjunto de circunstancias históricas durante los primeros tres siglos de nuestra era.

🔹️ Veamos 4 puntos históricos:

Primer punto: LA OBSERVANCIA DEL DOMINGO.

Los registros bíblicos indican que los primeros cristianos de Jerusalén no se desligaron del judaísmo, mucho menos lo menospreciaron. Algunos de ellos habían sido sacerdotes. Sin embargo, su actitud ante la observancia de la religión judía la expresa Lucas apropiadamente al decir que eran «celosos por la Ley» (Hechos 21:20).

Al respecto, el escritor y erudito Richard C. H. Lenski dijo que, posiblemente, algunos creyentes sufrieron por los rumores del apóstol Pablo, pero <<se mantuvieron fieles a su estilo de vida judio, circuncidaban a sus hijos, comían kosher, guardaban el sábado»>.

Asimismo, para los primeros cristianos, aceptar a Jesús no implicaba la destrucción de su marco religioso, si no que era el cumplimiento de las expectativas que realzaba su vida religiosa con una nueva dimensión. Por tanto, el proceso de separación de la sombra a la realidad, y de lo transitorio a lo permanente, fue gradual y sin dificultades. (Citado por Samuele Bacchiocchi, en su libro Del Sábado al Domingo)

Dado lo anterior, hasta la segunda destrucción de la ciudad en 135 d. C., Jerusalén estuvo bajo la administración de judíos conversos fieles a las tradiciones del Antiguo Testamento.

Los primeros cristianos de Jerusalén no se desligaron del judaísmo, mucho menos lo menospreciaron, no empezó en Jerusalén.

 Concluimos, pues, que no fueron los primeros cristianos quienes introdujeron la práctica del domingo como día de reposo en la iglesia.

Segundo Punto:
La observancia del domingo no surgió por iniciativa apostólica.

En la Biblia no existen registros de que los apóstoles promovieron un cambio del sábado al domingo.

Muchos cristianos hoy usan principalmente tres pasajes Bíblicos para argumentar el cambio al domingo, veamos:

1 Corintios 16: 1-3, en que Pablo recomienda a los creyentes guardar dinero individualmente para realizar ciertos donativos, por lo que algunos conjeturan que se trataba de algún servicio para recoger ofrendas, aunque la Biblia no dice tal cosa;

Hechos 20: 7-12, en que se celebra una reunión en sábado y Pablo predica hasta la noche, aunque el ponerse el sol, el judío entendía que había entrado el primer día de la semana;

Apocalipsis 1: 10, en que aparece la frase «día del Señor»>. Sin embargo, dicha frase puede tener dos interpretaciones.

Por un lado, se refiera al día sábado, puesto que Jesús es propiamente el Señor del sábado (Marcos 2: 28); pero también podría relacionarse con el día escatológico del Señor, entendido como el día del juicio y el advenimiento de Cristo del que habla, fundamentalmente, el libro de Apocalipsis.

👉 Si los apóstoles de Jesús tampoco motivaron la observancia del domingo como día de reposo, entonces, ¿dónde comenzó dicha costumbre?

Tercer punto. La observancia del domingo se inició en Roma a principios del siglo II.

A partir de la destrucción de Jerusalén en el año 70, el poder de los romanos parecía dispuesto a desintegrar deliberadamente el judaísmo, incluso fuera de Jerusalén, por lo que el emperador Vespasiano mandó clausurar el Templo.

El propio impuesto judío para el servicio del Templo se destinó a Júpiter Capitolino; además, se suspendieron los sacrificios públicos.

Ahora bien, en el año 130, el ahora emperador Adriano se propuso reconstruir el Templo, pero para dedicarlo a Júpiter Capitolino.

Eso despertó el odio y la rebelión entre los judíos quienes encabezados por Simón Barcocebas, organizaron fuertes levantamientos en casi todas las ciudades.

Durante tres años, las mejores legiones de Adriano permanecieron en Palestina para sofocar el segundo le vantamiento judío (132-135).

👉 Asimismo, cuando logró controlar la sublevación, reprimió con crueldad a los judíos.

Prohibiendo la práctica de su religión y en particular, la observancia del sábado.

Dichas medidas estimularon a los más prominentes miembros de la iglesia de Roma, de origen no judio, a buscar diferencias con el judaismo.

Promovieron cambios en la fecha y forma de celebrar la Pascua y el sábado.

Ese día se cambió por el domingo y la Pascua paso de celebrarse del 14 de Nisán al Domingo de Resurrección. El domingo resultó un día muy atractivo para los creyentes romanos.

Cuarto Punto. El cambio se debió a un conjunto de circunstancias:

a) Factores sociales.

Muchos de los cristianos de Roma tenían costumbres arraigadas del paganismo.

A su vez, el domingo era el día de adoración al sol.

Poco a poco la simbología del domingo se uso para representar a Cristo en el arte y la literatura. Para justificar la observancia de ese día Eusebio conto que los cristianos se reunían «el día de la luz», primer día de la creación y verdadero Dia del Sol, porque en ese día de la creación del mundo Dios había dicho: «Que haya luz!», y también era en ese día que se decía, aparecía el-Sol de Justicia» a las almas.

Además, los paganos tenían una bulliciosa vida social en domingo. Era el momento de salir y conocer a la sociedad. Era un día de fiesta.

b) Factores políticos.

Roma era la capital del mundo occidental. Poco a poco, el obispo de Roma adquirió cierta importancia debida a la trascendencia de la ciudad. Su autoridad empezó a aceptarse como fundamental en el seno de las demás congregaciones cristianas de la época.

Por ende, la influencia del obispo de Roma en relación al cambio del sábado al domingo tuvo mucho peso.

c) Factores religiosos.

El hecho de que, en ocasiones, algunos cristianos hubieran muerto porque los confundieran con judios, asi como el oprobio despertado a estos últimos, motivó que muchos cristianos comenzaran a odiar a los judíos e intentaron desvincularse de ellos. Puesto que el sábado se consideraba una señal del judaismo, se promovió un cambio del sábado al domingo, fundamentalmente, entre los cristianos gentiles por miedo a ser perseguidos.

🔹️ Consolidación del domingo como día de reposo.

Con el transcurso de los años, los cristianos sufrieron persecución a manos de diversos emperadores romanos.

Por ejemplo, Diocleciano creyó necesario exterminar a los cristianos para llevar una buena vida religiosa.

La llegada al poder de Constantino en el año 313 d. C. aproximadamente, puso fin a las persecuciones cristianas.

De pronto, los cristianos pasaron a tener una posición de privilegio.

El 7 de marzo de 321 Constantino promulgó la primera ley dominical: «Descansen, en el venerable Dia del Sol, los jueces y los habitantes de las ciudades, y cierrense todos los talleres”.

Tiempo después, el Sinodo de Laodicea durante el siglo IV, prohibió la observancia del séptimo dia y promovió el domingo.

El canon 29 dice:

«Los cristianos no judaizarán y estarán ociosos en sábado, sino que trabajarán ese día; pero honrarán especialmente el día del Señor y, siendo cristianos, no trabajarán, en lo posible, en ese día. Si, de cualquier modo, se los hallara judaizando, serán excluidos de Cristo»,»

👉 No obstante, es necesario aclarar que no fue ese el inicio de la observancia del domingo.

Como hemos visto, fue un paso más hacia su consolidación como día de reposo.

Los años pasaron y el mandamiento del sábado quedó casi borrado de la mente de la población.

Hoy día, la mayo ría de los cristianos cree que el domingo es el día de reposo. Sin embargo, como hemos podido constatar, el día domingo no fue un cambio que ordenara la Biblia.

Más bien, se debió a una serie de circunstancias históricas que involucraron factores políticos, religiosos y sociales.

Por eso, en la actualidad, la mayoría de los cristianos observa el primer dia de la semana como apartado para Dios.

Aunque, si deseamos apegar nuestras vidas a la Palabra del Señor, debemos atender su voluntad manifestada en las Escrituras:

< Hipócritas, bien profetizó de vosotros Isaías, cuando dijo: Este pueblo de labios me honra; Mas su corazón está lejos de mí. Pues en vano me honran, Enseñando como doctrinas, mandamientos de hombres. Mateo 15:7-9 >

● «Es necesario obedecer a Dios antes que a los hombres» (Hechos 5: 29).

Es interesante notar que el cuarto mandamiento referente al día de reposo inicia con la palabra “Acuérdate”, un claro indicio de que se olvidarían del verdadero día de reposo.

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7 Hechos sobre el sábado

A través de la información falsa de Satanás y de la confianza del hombre en las tradiciones por encima de la palabra segura de la escritura, millones de cristianos han sido llevados a descartar o incluso rechazar la importancia de guardar el sábado. «El séptimo día es el reposo del Señor: en ella no harás ningún trabajo» (Éxodo 20: 10). Nadie desmiente el significado claro de este texto, sin embargo, millones están encontrando maneras de no seguirlo.

¿Por qué? La ignorancia general de la biblia en la iglesia y los argumentos inteligentes de Satanás, han creado un clima de perjuicio contra la santidad del séptimo día en favor de la celebración del domingo. Por lo tanto en el interés de promover la ley de Dios por encima de las teorías de los hombres, dediquemos un momento a redescubrir algunos hechos sorprendentes sobre el día de reposo del séptimo día.

Hecho 1: El día de reposo del séptimo día de Dios establece soberanía

¿Por qué Satanás odia el sábado tanto? Porque el sábado identifica al Dios verdadero y a su reivindicación de soberanía suprema.

Dios ciertamente anticipó la controversia sobre el relato de Génesis de la Creación. Sabía que después de la caída del hombre, no habría dudas sobre sus afirmaciones de la fabricación de toda la masa impresionante de materia tan solo ordenándola a existir.

A fin de salvaguardar su soberanía, Él estableció una marca que denota su derecho absoluto como Creador. Él eligió para conmemorar su exhibición de la fuerza creadora, dejando a un lado el séptimo día de la semana de la creación como un día santo de descanso y para recordarlo.

Dios escribió estas palabras: «Acuérdate del día del sábado para santificarlo. Seis días trabajarás harás, y harás toda tu obra: mas el séptimo día es reposo para Jehová tu Dios: en el no harás ningún trabajo. …, Porque en seis días el Señor hizo el cielo y la tierra, el mar, y todo lo que en ellos es: …, por tanto Jehová bendijo el sábado y lo santificó «(Éxodo 20:8-11).

Una vez por semana, ya que la Tierra gira sobre su eje, el recordatorio del sábado viaja alrededor de la tierra llegando a cada hombre, mujer y niño con el mensaje de una creación instantánea y al que hizo la creación.

¿Por qué dice Dios recuerda? Porque el olvidar el verdadero día de reposo es olvidar al verdadero Creador.


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Hecho 2: El séptimo día sábado se hizo para todos

Una multitud de cristianos llaman el cuarto mandamiento de Dios el día de reposo judío”. Pero en ninguna parte esto se refleja en la biblia. El séptimo día es llamado «el día de reposo del Señor,» y nunca es llamado «el día de reposo del judío» (Éxodo 20:10).

Cristo enseñó que «el sábado ha sido instituido para el hombre» (Marcos 2:27). Adán y Eva fueron las dos únicas personas que existieron realmente, cuando Dios estableció el sábado. No hubo judíos en el mundo hasta 2000 años más tarde, por lo que nunca estaba destinada solo para los judíos. Jesús usa el término «hombre» en sentido genérico, refiriéndose a toda la humanidad. La misma palabra se utiliza en relación con la institución del matrimonio que también se introdujo en la creación. Ciertamente, ningún cristiano puede creer que el matrimonio se hizo sólo para los judíos.

Hecho 3: No se trata simplemente de guardar cualquier día

Satanás quiere que el mundo acepte el domingo como el día que ha elegido para el culto, pero cualquier día es igual para Satanás siempre que signifique que estamos quebrantando el mandamiento de Dios.

Génesis describe el origen del sábado así: «Así los cielos y la tierra fueron acabados, y todo el ejército de ellos. Y el séptimo día Dios terminó su obra que había hecho. … Y bendijo Dios el día séptimo y lo santificó, porque en él había descansado de toda su obra de creación, que Dios hizo «(Génesis 2: 1-3).

¿Qué día hizo Dios, lo bendijo y lo santificó? El séptimo día. ¿Cómo tenía que ser santificado? Descansándolo. ¿Podría alguno de los otros seis ser santificado? No. ¿Por qué? Porque Dios no mandó a descansar esos días sino para trabajar. ¿Tiene la bendición de Dios hacer la diferencia? Por supuesto. Los padres oran para que Dios bendiga a sus hijos porque creen que hace la diferencia. El séptimo día es diferente a todos los demás días porque tiene la bendición de Dios.

¿Ha dado Dios alguna vez al hombre el privilegio de elegir su propio día de descanso? No. De hecho, Dios confirma en la biblia que el sábado es un asunto resuelto y sellado por su propio poder divino. Leer Éxodo 16. Durante 40 años, Dios obró tres milagros cada semana para mostrar a Israel que era día santo: (1) No cayó el maná en el séptimo día, (2) no pudieron impedir que el maná se desperdiciara durante la noche, (3) pero cuando guardaron el maná el sábado, ¡seguía siendo dulce y fresco!

Sin embargo, algunos israelitas tenían la misma idea que muchos cristianos hoy en día. A su juicio, cualquiera de los siete días estaría bien para hacerlo santo: » Y aconteció que algunos del pueblo salieron en el séptimo día a recoger, y no hallaron.» ¿Qué pasó? «Y el Señor dijo a Moisés: “¿Hasta cuándo no querréis guardar mis mandamientos y mis leyes?” (Éxodo 16:27, 28).

Dios los reunió y les acusó de violar su ley por salir a trabajar el séptimo día. ¿Podría Dios decir lo mismo a aquellos que violan el sábado hoy? Sí. Él es el mismo ayer, hoy y siempre (Hebreos 13:8).

Hecho 4: Nosotros conocemos el verdadero séptimo día

Algunos rechazan el séptimo día, sábado, con la creencia de que no podemos saber en qué día cae el día ahora, así que escoger cualquier día debería estar bien. Pero esto es una falsedad. Aquí hay cuatro pruebas que identifican el verdadero día de reposo.

De acuerdo a la Escritura, Cristo murió el viernes y resucitó el domingo, el primer día de la semana. Prácticamente todas las iglesias reconocen esto, observando el domingo de pascua y el viernes santo. El evangelio de Lucas dice: «Este hombre se fue a Pilato, y pidió el cuerpo de Jesús. Y lo bajó, lo envolvió en una sábana, y lo puso en un sepulcro que estaba cavado en la piedra, el cual aún no se había puesto. Y ese día fue la preparación y el sábado se acercaba. Las mujeres también, que vinieron con él desde Galilea, siguieron y vieron el sepulcro, y cómo fue puesto su cuerpo. Y regresaron, prepararon especias aromáticas y ungüentos, y descansaron el sábado, conforme al mandamiento. «(Lucas 23:52-56).

¡Esta es una clara evidencia de que Jesús murió el día anterior al sábado! El día de su muerte fue un día de preparación «porque era la hora de prepararse para el sábado. Note, pues, que las mujeres descansaban el sábado «conforme al mandamiento.» El mandamiento dice: «El séptimo día es el sábado», así que sabemos que estaban descansando el sábado. El siguiente versículo dice: «Ahora el primer día de la semana, muy temprano en la mañana, vinieron al sepulcro, trayendo las especias aromáticas que habían preparado. … Y hallaron removida la piedra del sepulcro «(Lucas 24:1, 2).

El calendario no se ha modificado con el fin de confundir los días de la semana. Así como sabemos que Jesús y sus seguidores observaron el mismo día que Moisés, podemos tener la seguridad que nuestro séptimo día es el día que Jesús mismo observaba. El Papa Gregorio 13 hizo un cambio al calendario en 1582, pero no interfirió con el ciclo semanal. ¿Qué le hizo Gregorio el calendario? Cambió del viernes del 5 de octubre 1582, al viernes del 15 de octubre 1582. Él no afectó el ciclo de los días de la semana.

Los judíos han observado el día séptimo desde la época de Abraham, y todavía lo guardan en la actualidad. Una nación entera de gente, en todo el mundo, siguen observando un día de reposo, el cual han conocido por más de 4000 años.

Más de 100 idiomas en la Tierra utilizan la palabra «Sabbath» para el sábado. Por ejemplo, la palabra española para el Sabbath es «sábado», que significa día de reposo. ¿Qué prueba esto? Esto demuestra que cuando las lenguas se originaron hace mucho tiempo, el sábado fue reconocido como el día de reposo y se incorporó en el nombre mismo del día.

Hecho 5: El sábado no es una celebración conmemorativa de la liberación de Egipto

Ésta es una creencia adoptada y modificada del Antiguo Testamento: «El séptimo día es reposo para Jehová tu Dios: en que tú no harás obra alguna, tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu sierva, ni tu buey, ni tu criado, ni ningún animal tuyo, ni tu extranjero que está dentro de tus puertas, que tu siervo y tu sierva puede descansar, como tú. Y recuerda que fuiste siervo en la tierra de Egipto, y que el Señor tu Dios te sacó de allá con mano fuerte y brazo extendido, por lo que el Señor tu Dios te ha mandado que guardes el día de reposo «(Deuteronomio 5:14, 15).

Algunas personas sugieren que esto significa que Dios le dio el sábado como una celebración conmemorativa de la salida de Egipto. Pero la historia en Génesis de la creación del sábado (Génesis 2: 1-3) Y la redacción del cuarto mandamiento de Dios (Éxodo 20: 11), revelan el séptimo día sábado como una celebración conmemorativa de la creación.

La clave para entender estos dos versículos se basa en la palabra «siervo.» Dios dijo: «Recuerda que fuiste siervo en la tierra de Egipto.» Y en la frase antes, él les recuerda «que tu siervo y tu sierva descansarán así como tú. «En otras palabras, su experiencia en Egipto como siervos les recordaría el tratar justo a sus empleados, dándoles descanso sabático.

No era raro que Dios les recordara la liberación de Egipto como un incentivo para obedecer los demás mandamientos. En Deuteronomio 24:17, 18, la biblia dice, » No torcerás el derecho del extranjero ni del huérfano, ni tomarás en prenda la ropa de la viuda… sino que te acordarás que fuiste siervo en Egipto, y que de allí te rescató Jehová tu Dios; por tanto, yo te mando que hagas esto.»

Ni la orden que debían ser justo, ni guardar el sábado fue dado para recordar el Éxodo, pero Dios les dijo que su bondad al sacarlos del cautiverio constituye una razón poderosa para que puedan ser amables con sus sirvientes en el Sábado.

Hecho 6: El día de reposo no tiene la intención de conmemorar la resurrección

Es cierto que Jesús resucitó en un domingo. Es uno de los momentos clave en la historia del mundo.

Pero en ninguna parte la biblia sugiere que debemos santificar el domingo. Muchos otros eventos maravillosos ocurrieron en ciertos días de la semana, pero no tenemos ninguna orden para mantenerlos santos tampoco.

Hay, por supuesto, un memorial de la resurrección ordenada en la biblia, pero no es para determinar un nuevo día de adoración. Pablo escribió: » Porque somos sepultados juntamente con él para muerte por el bautismo, a fin de que como Cristo resucitó de los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en vida nueva.» (Romanos 6: 4). El bautismo es el memorial de la muerte de Cristo, sepultura y resurrección. Sin embargo, el sábado es una celebración conmemorativa de la creación.

Hecho 7: El sábado se celebrará por toda la eternidad

El sábado es una disposición arbitraria de Dios que sirve a un propósito de gran alcance. Es su reclamación, su sello, sobre el mundo y toda la vida humana. Es también un signo de la redención que Él ofrece a cada uno de nosotros.

Seguramente es por eso que Dios preservará la observancia del sábado por toda la eternidad. ¡Eso es! “Porque como los cielos nuevos y la nueva tierra que yo hago permanecerán delante de mí, dice Jehová, así permanecerá vuestra descendencia y vuestro nombre. Y de mes en mes, y de día de reposo en día de reposo, vendrán todos a adorar delante de mí, dijo Jehová. «(Isaías 66: 22, 23).

El sábado es tan precioso para Dios, que Él tendrá a su pueblo observándolo a lo largo de todos los tiempos en la nueva hermosa tierra por venir. Si es tan valioso para él, ¿acaso no debería serlo para nosotros? Si vamos a guardarlo durante toda la eternidad, ¿por qué no guardarlo ahora como nuestro compromiso de obediencia a Él?

Confía y obedece: No hay otra manera

Es fácil entender por qué el diablo ha librado una batalla continua y desesperada contra el séptimo día; sábado. Él ha trabajado a través del orgullo de la tradición, la desinformación y la intolerancia religiosa para destruir la santidad del signo especial de autoridad de Dios: el día de reposo.

Pero con estos hechos sobre el sábado en la mano, Dios concede a todo cristiano el valor de honrar el mandamiento del sábado como Su prueba especial de nuestro amor y lealtad.

Es nuestro deber el guardar el séptimo día. Pero no debería ser una carga, como los mandamientos de hombres que impusieron los fariseos al día de reposo y que ahora el mundo desprecia creyendo que fue mandato de Dios. En una época de falsos dioses y espiritualidad, de la evolución atea, y las tradiciones obstinadas de los hombres, el mundo necesita el día de reposo más que nunca. Es más que sólo una prueba de nuestra lealtad al Creador. Es algo más que una señal de nuestra santificación por medio de su poder. Es su promesa de un regalo perdurable y eterno de la restauración. Satanás lo sabe muy bien por eso se encargará de darle al mundo un falso día de reposo. Estemos alertas porque será el último gran conflicto en la tierra, entre la adoración falsa y la verdadera.

‘El día de reposo es el sábado’: Schumer responde al senador republicano por votar el domingo

El senador Chuck Schumer (DN.Y.) tiene un mensaje para los republicanos que esperan prohibir la votación dominical: El día de reposo es el sábado.

El líder de la mayoría del Senado, que es judío, rechazó con fuerza después de que la senadora Cindy Hyde Smith (R-Miss.) Sugiriera que viola la ley de Dios para permitir la votación anticipada el domingo.

«No sé por dónde empezar, aparte de recordarles a mis colegas la separación de la iglesia y el estado», dijo Schumer a Fox News el jueves.

“El día de reposo es el sábado”, agregó el nativo de Brooklyn, señalando que es el día sagrado de la semana para judíos como él.

La Liga Anti-Difamación también criticó a Hyde-Smith por sus comentarios «ofensivos» sobre que el día de reposo es el domingo.

“Ella ignora totalmente el sábado de judíos, musulmanes y algunos cristianos. Espero que se retracte de estos comentarios ”, dijo Jonathan A. Greenblatt, director ejecutivo del venerable grupo que se opone al fanatismo y al antisemitismo.

Hyde-Smith (R-Miss.) Dijo indignado el miércoles que emitir votos el domingo debería estar prohibido porque la Biblia «dice ‘Recuerda el sábado y santifícalo'».

«Ese es mi mensaje para el senador Schumer», dijo Hyde-Smith en el Senado.

Mientras que la mayoría de los cristianos celebran el domingo, el día de reposo judío es el sábado y la comunidad musulmana celebra el viernes.

Senadora Cindy Hyde-Smith, R-Mississippi
Senadora Cindy Hyde-Smith, R-Mississippi (Susan Walsh)

Citando un versículo de la Biblia, Hyde-Smith afirmó que Mississippi no llevará a cabo “procesos electorales (sic)” el domingo, porque es día de reposo.

«En Mississippi, nunca votaríamos el domingo», dijo, señalando con el dedo a los colegas demócratas para enfatizar el punto.

Hyde-Smith no respondió de inmediato a las solicitudes de comentarios sobre su comentario del sábado.

El tema surgió en una audiencia en el Senado sobre el nuevo y extenso proyecto de ley de derechos de voto que los demócratas están tratando de impulsar en el Congreso, que, entre muchas otras medidas, permitiría la votación dominical en todo el país.

Líder de la mayoría del Senado Senador Chuck Schumer, D-Nueva York
Líder de la mayoría del Senado, el senador Chuck Schumer, demócrata por Nueva York (Alex Wong / Getty Images)

La ley respaldada por Schumer revocaría efectivamente una disposición impulsada por los legisladores republicanos en Georgia que prohibiría la votación dominical.

Los republicanos de Georgia no han citado la religión al defender su oposición al domingo. Afirman que no es justo porque no todas las jurisdicciones eligen tener una votación anticipada los domingos debido a preocupaciones presupuestarias.

Fuente

¿Es Jesús el nuevo reposo o lo sigue siendo el sábado?

Comentario bíblico sobre Hebreos CAPÍTULO 4

1 El reposo de los cristianos se obtiene por medio de la fe. 12 El poder de la
Palabra de Dios. 14 Por medio de nuestro Sumo Sacerdote, Jesús, el Hijo de
Dios, sujeto a nuestras debilidades, pero sin pecado, 16 podemos y debemos
allegarnos confiadamente al trono de la gracia.

1 TEMAMOS, pues, no sea que permaneciendo aún la promesa de entrar en su
reposo, alguno de vosotros parezca no haberlo alcanzado.

2 Porque también a nosotros se nos ha anunciado la buena nueva como a ellos;
pero no les aprovechó el oír la palabra, por no ir acompañada de fe en los que
la oyeron.

3 Pero los que hemos creído entramos en el reposo, de la manera que dijo: Por tanto, juré en mi ira, No entrarán en mi reposo; aunque las obras suyas estaban acabadas desde la fundación del mundo.

4 Porque en cierto lugar dijo así del séptimo día: Y reposó Dios de todas sus
obras en el séptimo día.

5 Y otra vez aquí: No entrarán en mi reposo.

6 Por lo tanto, puesto que falta que algunos entren en él, y aquellos a quienes
primero se les anunció la buena nueva no entraron por causa de desobediencia,

7 otra vez determina un día: Hoy, diciendo después de tanto tiempo, por medio
de David, como se dijo: Si oyereis hoy su voz, No endurezcáis vuestros corazones.

8 Porque si Josué les hubiera dado el reposo, no hablaría después de otro día.

9 Por tanto, queda un reposo para el pueblo de Dios.

10 Porque el que ha entrado en su reposo, también ha reposado de sus obras,
como Dios de las suyas.

11 Procuremos, pues, entrar en aquel reposo, para que ninguno caiga en
semejante ejemplo de desobediencia.

12 Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada
de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y
los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón.

13 Y no hay cosa creada que no sea manifiesta en su presencia; antes bien todas
las cosas están desnudas y abiertas a los ojos de aquel a quien tenemos que dar
cuenta.

14 Por tanto, teniendo un gran sumo sacerdote que traspasó los cielos, Jesús el
Hijo de Dios, retengamos nuestra profesión.

15 Porque no tenemos un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras
debilidades, sino uno que fue tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin
pecado.

16 Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar
misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro.

1.

Temamos, pues.

Esta misma advertencia resuena en 1 Cor. 10: 1-12. Los cristianos, olvidando
su propio y grave peligro, pueden sentirse inclinados a mirar en forma crítica
la torpeza de aquellos hebreos que no pudieron entrar en Canaán, y también a
generaciones posteriores que han fracasado en entrar en el «reposo» espiritual
que Dios preparó para Israel como nación (ver com. Heb. 3: 11). A partir del
cap. 4: 1 el autor procede a aplicar la lección derivada de la historia de
Israel en el desierto a la iglesia cristiana en los tiempos apostólicos. En
principio, los cristianos de hoy corren un peligro semejante y tienen necesidad
de recibir la misma admonición a la fidelidad.

Permaneciendo aún la promesa.

La promesa de entrar en el «reposo» de Dios no había sido retirada debido a los
repetidos errores de Israel. La validez de la promesa permanece y se repite a
cada generación.

Su reposo. Ver com. cap. 3: 11.

Vosotros.

Específicamente los cristianos de origen judío, a quienes se dirigía la
epístola; pero lo mismo es seguramente cierto con todos los cristianos.

No haberlo alcanzado.

Es decir, fracasar como le sucediera al antiguo Israel que no entró en el
«reposo» prometido por Dios. 433

2. Buena nueva.

La frase podría traducirse: «Hemos sido evangelizados como ellos también [lo
fueron]». En los tiempos del AT el Evangelio era «predicado» mediante símbolos
y ceremonias, con ritos y sacrificios, pero era el mismo Evangelio que poco
antes había sido proclamado por Cristo (ver com. Heb. 1: 1-2).

No les aprovechó.

Si los oyentes al «oír la palabra» no la reciben con fe, no pueden beneficiarse
(ver com. Mat. 7: 24-27). La efectividad del mensaje personal que dio Cristo
también fue limitada por la escasa receptividad de sus oyentes. De Nazaret se
dijo: «No hizo allí muchos milagros, a causa de la incredulidad de ellos» (Mat.
13: 58). La forma en que actúa este principio está claramente ilustrada en la
parábola del sembrador (ver com. Mat. 13: 3).

Fe. Ver com. cap. 3: 12; 11: 1.

3. Los que hemos creído.

O nosotros los cristianos, especialmente los judíos convertidos que estaban en
la iglesia apostólica.

Entramos.

O «estamos entrando». La invitación aún es válida. Además, algunos están
aceptando la invitación y entran por fe en el «reposo» de Dios.

El reposo.

Es decir, el mismo «reposo» al cual ya se ha hecho referencia en cap. 3: 11,
18; 4 :1 (ver com. cap. 3: 11). El «reposo» en el cual entran los
cristianos-que incluye a los judíos convertidos- es el mismo «reposo»
espiritual al que Dios había invitado a los israelitas a que entraran: el
«reposo» del alma que se produce con la entrega plena a Cristo y con la
integración de la vida al propósito eterno de Dios (cf. Isa. 30: 15; Jer. 6:
16; Mat. 11: 29).

De la manera que dijo.

El autor acaba de afirmar que los creyentes cristianos están entrando uno por
uno en el mismo «reposo» espiritual en el cual tuvo Dios el propósito que
entraran los israelitas de antaño, pero del cual se hallaban ahora excluidos
como nación. Y comenzando desde este punto presenta hasta el vers. 8 la
evidencia sobre la cual basa su conclusión, una conclusión ofensiva para los
judíos inconversos y quizá un enigma para muchos, y acaso para la mayoría de
los judíos convertidos. En el vers. 9 concluye esta sucesión de razonamientos
reafirmando la validez de su premisa principal, a saber: que la admisión al
«reposo» de Dios es ahora por medio de la fe cristiana como antes lo fue por
medio del judaísmo.

El plan del tema de los vers. 3-8 puede resumirse así:

1. Dios había jurado que el Israel literal no entraría en su «reposo».

2. A pesar de todo, las ,»obras» de Dios -aquí su propósito para la humanidad-
estaban «acabadas desde la fundación del mundo». En el principio Dios había
determinado que los hombres entraran en su «reposo»‘; por consiguiente, el
juramento de Dios que excluía al antiguo Israel del «reposo» prometido podría
parecer, a primera vista, una contradicción a su propósito original. ¿El
juramento significa que Dios ha anulado su designio original? ¿O persiste él en
un propósito hasta que lo logra?

3. Para probar que Dios alcanza sus propósitos, el autor se refiere (vers. 4) a
las «obras»‘ de la creación. Dios comenzó a crear este mundo; completó sus
«obras» de creación, y descansó el séptimo día, lo cual testifica que hubo una
creación completa. Nótense las palabras «acabados» y «acabó» en Gén. 2: 1-3 y
el énfasis que se pone en que se trata de algo completo.

4. Se repite el juramento de Dios de que el antiguo Israel no entraría en su
«reposo» (Heb. 4: 5) y se establece un paralelo con el pensamiento del vers. 4,
de que Dios termina lo que comienza a hacer (vers. 4), tal como lo ilustran las
obras terminadas de la creación.

5. Una creación terminada, como lo testifica el descanso de Dios en el séptimo
día de la semana de la creación, es una evidencia de la inmutabilidad de los
propósitos divinos. Esta es la premisa mayor de Pablo. Su premisa menor es el
hecho de que Dios tenía el propósito de que su pueblo escogido entrara en su
«reposo», pero que «aquellos a quienes primero se les anunció la buena nueva no
entraron por causa de desobediencia». Esto lo hace concluir que «falta que
algunos entren en él» (vers. 6).

6. Como una nueva evidencia de la validez de su conclusión, el autor se refiere
de nuevo en el vers. 7 a las palabras del Sal. 95 para mostrar que el fracaso
de generaciones anteriores no había alterado el propósito original de Dios, ni
tampoco había anulado la invitación original. Compárese esto con las repetidas
invitaciones al gran banquete (ver Luc. 14: 16-24).

7. En el vers. 8 extrae la conclusión adicional de la observación del vers. 7:
que la mención que hace Dios de «otro día» en el tiempo 434 de David, demuestra
que aunque Josué sí le había dado a Israel «reposo» en la tierra literal de
Canaán (ver com. cap. 3:11), indudablemente no lo había introducido en el
«reposo» espiritual que Dios quería que disfrutara.

8. De acuerdo con el desarrollo del tema presentado en los vers. 3-8, el autor
concluye que es seguro que «queda un reposo para el pueblo de Dios» (vers. 9).

Ira. Ver com. cap. 3: 11.

Reposo.

Ver com. cap. 3: 11.

Aunque.

La relación entre las dos declaraciones unidas por esta conjunción se puede
traducir libremente así: «A pesar del hecho de que sus planes para este mundo
fueron establecidos al comienzo del tiempo, Dios anuló su promesa solemne de
‘reposo’ para Israel en la tierra prometida». Se da por sentado que Dios no
cambia y que llevará a cabo sus planes hasta su plenitud (ver t. IV, p. 36;
Mal. 3: 6). La inmutabilidad de Dios y la anulación de su promesa a Israel
parecen, a primera vista, contradecirse. Lo uno -lo dice el autor
implícitamente- parece incompatible con lo otro. La solución de este dilema se
presenta en Heb. 4: 4-8. La respuesta es que la inmutabilidad del propósito de
Dios no ha sido afectada por la anulación de su promesa a Israel; y la
conclusión se presenta en el vers. 6: «por lo tanto… falta que algunos entren
en él», y en el vers. 9: «por tanto, queda un reposo para el pueblo de Dios».
La explicación del dilema demuestra lo que ya se ha presentado en los vers.
1-3: que Dios ha «anunciado» a los cristianos la «promesa de entrar en su
reposo», al cual se hace referencia como la «buena nueva» (vers. 2), así como
anteriormente lo hizo con el Israel literal, y que los creyentes cristianos
están entrando sin duda en el verdadero «reposo» espiritual de Dios.

Obras.

No es una referencia a las «obras» del mundo natural, sino al propósito y al
plan de Dios para el hombre que llegó a existir en la creación. En otras
palabras, aquí se conciben las «obras» de la creación como que incluyen el
propósito de Dios en la creación de esta tierra y su plan para lograr ese
propósito. En realidad, las «obras» materiales de la creación dependían, sin
duda alguna, del propósito infinito al cual debían contribuir En el vers. 4 se
hace referencia especialmente a las «obras» materiales de la semana de la
creación.

Acabadas.

Gr. gínomai, «llegar a ser». Las obras «vinieron a existir»; fueron
«completadas» o «acabadas» en ese tiempo y, por lo tanto, no estaban sujetas a
una alteración futura. El mundo material, como salió de las manos del Creador,
era un producto perfecto y completo (Gén. 1: 31); y las leyes físicas y
biológicas que gobiernan el mundo material también «estaban acabadas», es
decir, no su jetas a modificaciones o cambios periódicos. Por ejemplo, la
gravedad aún actúa como al principio; y la ley de la genética, por la cual cada
planta y cada animal se reproduce según su género (ver com. Gén. 1: 12), nunca
ha sido revocada o enmendada. La fuerza del argumento de Heb. 4: 3-4 es que el
propósito original de Dios fue, como parte integral de la semana de la
creación, que esta tierra fuera el «reposo» o la «morada» (ver com. cap. 3: 11)
de una raza de seres justos y felices. La entrada del pecado en el mundo no
anuló ese misericordioso propósito, pues el plan de salvación proporcionó un
medio por el cual aún podía alcanzarse el plan original a pesar del pecado.
Por esta razón, el hecho de que la «buena nueva» (vers. 2) no «aprovechó» al
Israel antiguo (vers. 2), y como resultado Dios tuvo que anular la promesa que
le había hecho, no podía alterar su decisión fundamental de que «algunos entren
en él» (vers. 6).

Fundación del mundo.

O sea la creación.

4.

En cierto lugar.

Una cita de Gén. 2: 2.

Séptimo día.

Ver com. Gén. 2: 1-3.

Reposó.

Gr. katapáu, «cesar», «descansar». Este verbo y el sustantivo afín katápausis
denotan cesación de trabajo u otra actividad y el estado o condición de
inactividad que se produce (ver com. cap. 3: 11). La palabra hebrea
equivalente, shabath, que se traduce «reposó» en Gén. 2 :2, el pasaje que aquí
se cita (ver el comentario respectivo), literalmente significa «cesar» de
trabajo o de actividad. Por lo tanto, katapáu y shabath incluyen tanto
cesación de actividad previa como el estado de inactividad que sigue a dicha
cesación. Ambos aspectos de ese significado fueron reales en el «reposo» de
Dios en ese primer día sábado. Cesó de crear y después continuó en un estado
de inactividad en lo que respecta a nuevos actos de creación. las «obras» de la
creación estuvieron completas en todo respecto, y en aquel primer día sábado
-que el Señor estableció como un recordativo de la creación- Dios comenzó su
«reposo» de la 435 creación de la tierra. En lo que respecta a nuestro mundo,
Dios nunca ha reiniciado la obra de crear de la cual cesó entonces, y tampoco
ha anulado o modificado las leyes que estableció para gobernar el mundo
natural. El autor de Hebreos enfoca la atención sobre la creación -incluso del
mundo natural, de las leyes que lo gobiernan, del hombre, y del propósito de
Dios para él y para el mundo- como un acto completo no sujeto a revisiones
posteriores. El énfasis que se hace aquí es en la cesación de Dios de una
actividad creadora posterior.

El sábado de la semana de la creación fue también el primer día completo de la
vida de Adán. Sus experiencias en ese día fueron un anticipo del «reposo»
eterno que le estaba reservado si permanecía leal a Dios. Nuestra observancia
del séptimo día de la semana como día de reposo, testifica de nuestra fe en el
Dios verdadero como el Creador de todas las cosas, y es una expresión visible
de esa fe. También testifica de nuestro deseo de vivir en armonía con su gran
propósito eterno para este mundo implícito en la creación de esta tierra y del
hombre para que viviera en ella- y del propósito divino para nosotros como
individuos. Ver com. Exo. 20: 8; Eze. 20: 12, 20; Isa. 58: 13. Así como
permanece inmutable el propósito original de Dios para este mundo -su
«reposo»-, de la misma manera permanece inmutable el día de reposo o séptimo
día, el día de «reposo» que él estableció como un recordativo de la creación
para que no olvidáramos su propósito al crear este mundo. Por eso la
observancia del reposo del séptimo día testifica no sólo de la fe en Dios como
Creador de todas las cosas, sino también de la fe en su poder para transformar
la vida y hacer idóneos a los seres humanos para que entren en ese «reposo»
eterno que originalmente fue para los habitantes de esta tierra. De modo que
el sábado da testimonio tanto del poder creador como del poder santificador de
Dios, y su observancia es un reconocimiento de fe en su poder para crear y
volver a crear, o santificar la vida de los seres humanos.

Todas sus obras.

En Gén. 2: 2 se hace referencia a las «obras» creadas en el mundo natural como
se describen en el capítulo anterior.

El séptimo día.

Ver com. Gén. 2: 1-3.

5.

Otra vez.

Se repite por tercera vez esta cita (cf. cap. 3: 11; 4: 3). Todo este tema
(cap. 3: 7 a 4: 10) gira alrededor de que Dios retiró su invitación a entrar en
su «reposo». Esta cita de Sal. 95: 11 se yuxtapone en Heb. 4: 4 a la de Gén. 2:
2 para poder explicar el significado de la referencia en los vers. 3 y 4 al
«reposo» de Dios en el séptimo día de la semana de la creación. El autor
introduce la referencia a que las «obras» de Dios han sido «acabadas» (ver com.
vers. 3) y al hecho de que el Señor «reposó» (vers. 4.), para probar que el
retiro de su promesa al antiguo Israel no fue algo absoluto. En otras
palabras, la promesa no fue retirada completamente de todos los seres humanos
sino sólo de los que «no entraron por causa de desobediencia» (vers. 6).

Aquí.

Es decir, en Sal. 95: 11.

Reposo.

Ver com. cap. 3: 11; cf. com. cap. 4: 4.

6.

Por lo tanto, puesto que.

En el vers. 6 se presenta la conclusión a que se llega en el tema de los vers,
3-5.

Falta.

Gr. apoléipo, en voz pasiva «ser dejado», «quedar»; «queda» (NC). La promesa
de entrar en el «reposo» de Dios todavía es válida aunque fuera retirada al
antiguo Israel.

Que algunos entren.

A pesar de la obstinación de los «que no pudieron entrar a causa de
incredulidad» (cap. 3: 19), finalmente tendrá éxito el plan original de Dios
para esta tierra de ser habitada por una raza de seres justos y felices. Pero
los que lo hagan, deben entrar por fe en el «reposo» espiritual de Dios, el
reposo del alma liberada del pecado y de sus propios esfuerzos para salvarse.
Aquí se hace referencia al «reposo» del alma (ver com. cap. 3: 11).

En él.

Es decir, en el «reposo» del alma.

Aquellos a quienes.

Ver com. vers. 2.

Primero se les anunció.

O sea la primera proclamación de la invitación evangélica mencionada en el
vers. 2.

No entraron.

La generación de israelitas que salieron de Egipto «no entraron» en la tierra
de la promesa, y los que entraron en la Canaán literal nunca entraron, como
nación, en el «reposo» espiritual que Dios tenía para ellos (ver com. cap. 3:
11; t. IV, pp. 32-36).

Por causa de desobediencia.

Ver com. cap. 3: 19.

7.

Otra vez.

En los vers. 7 y 8 el autor añade otro punto para probar su argumento de que
permanece un «reposo» para el pueblo de Dios.

Determina.

Dios es el que lo «determina» hablando a Israel por medio de David. 436

Un día.

Dios determinó el reinado de David como otro tiempo apropiado para que Israel
entrara en su «reposo» (ver t. IV, p. 33). En el texto griego es evidente que
«hoy» (semeron)se refiere a «un día». «Vuelve a señalar un día, ‘hoy’ » (BJ);
«de nuevo determina un día, ‘hoy’ » (BC).

Después de tanto tiempo.

No es parte de la cita de Sal. 95: 7-8. Entre la época de Josué y la de David
transcurrió «tanto tiempo», más de tres siglos.

Por medio de David.

O en uno de sus salmos: el 95 (ver com. Heb. 3: 7-8). Cf. Rom. 11: 2.

Como se dijo.

Mejor «como se ha dicho antes» (BA); es decir, en un pasaje anterior (cap. 3:
7, 15).

Hoy.

Ver com. cap. 3: 7. La promesa de Dios de que entrarían en su «reposo»
espiritual, originalmente extendida a los israelitas cuando salieron de Egipto,
permanecía aún válida siglos después de que fuera hecha. Aunque a partir de
entonces había sido siempre descuidada o rechazada por sucesivas generaciones,
aún era válida en los días de David. Además, la invitación de Dios para los
israelitas en los días de David, prueba (cap. 4:8) que Josué no había
introducido a Israel en el «reposo» espiritual que Dios tenía para ellos como
nación (ver com. cap. 3: 7).

El «día» de salvación ha sido un día largo. Comenzó cuando Adán cayó, y
terminará con la conclusión del tiempo de gracia para la humanidad. Los
pecadores le han dado a Dios abundante motivo para que termine el «día» de la
gracia (cf. PP 80; DTG 28); pero él es «misericordioso y piadoso… y grande
en misericordia» (Exo. 34: 6). No quiere «que ninguno perezca, sino que todos
procedan al arrepentimiento» (2 Ped. 3: 9).

8.

Porque si.

Por lo afirmado en el vers. 7 acerca de la renovación de la invitación para
entrar en el «reposo» de Dios en el tiempo de David, se llega a la conclusión
de que Josué no había dado «reposo» a Israel. Si hubiesen entrado en el
«reposo» espiritual que Dios les brindaba como nación en los días de Josué,
Dios no les hubiera repetido su invitación en los días de David más de tres
siglos más tarde.

Les hubiera dado el reposo.

Josué le dio «reposo» literal a Israel o lo introdujo en Canaán, lo comandó en
una conquista de éxito y en su establecimiento en una gran parte del territorio
del país (ver t. II, pp. 44-46); pero no lo condujo al «reposo» espiritual que
Dios le tenía reservado porque no estuvieron dispuestos a entrar (ver com. cap.
3: 11).

Hablaría.

Una referencia a Sal. 95: 7-11.

Después.

Después de los días de Josué, en los días de David.

Otro día.

El «día» de David, lo que es evidente por el vers. 7 (ver el comentario
respectivo). En los días de David y Salomón Israel poseía toda la tierra de
Canaán, lo cual es una evidencia de que el «reposo» que aquí se menciona no era
la ocupación de Canaán sino la gloriosa misión que Dios quería que desempeñara
la nación hebrea (ver t. IV, pp. 28-32).

9.

Por tanto, queda.

Ver com. vers. 6. En el vers. 9 se presenta la conclusión a la cual se aludió
en el vers. 6, la cual se dedujo de una serie de razonamientos que comienzan en
el vers. 3 con el fin de probar la premisa de los vers. 1 y 3. Esos
razonamientos pueden resumirse así:

1. El «reposo» de Dios como originalmente le fue prometido al antiguo Israel,
incluía: (a) un establecimiento permanente en la tierra de Canaán, (b) una
transformación de carácter que haría de la nación un adecuado representante de
los principios del reino de Dios, y (c) haría de ellos el agente escogido de
Dios para la salvación del mundo (ver t. IV, pp. 28-32; com. cap. 3: 11).

2. La generación a la cual originalmente fue hecha la promesa del «reposo»,
fracasó; no entró en Canaán debido a «incredulidad» (ver com. cap. 3: 19) y
«desobediencia» (cap. 4: 6).

3. Josué presidió a la siguiente generación en la entrada a la tierra que se
les había prometido (ver com. cap. 3:11), pero como eran espiritualmente duros
de cerviz no pudo hacerlos entrar en el «reposo» espiritual que Dios quería que
disfrutaran (ver com. cap. 4: 7-8).

4. La misma promesa fue repetida en los días de David (vers. 7). Esto
demuestra que Israel aún no había entrado en el «reposo» espiritual, y también
que su fracaso en los días de Moisés y de Josué no había invalidado la promesa
original.

5. Es seguro el cumplimiento final de los propósitos de Dios a pesar del
fracaso de sucesivas generaciones (ver com. vers. 3 y 4).

6. El autor suplica fervientemente al pueblo de Dios de los días apostólicos
que entre «en aquel reposo» (vers. 11, 16). Es una comprobación 437 más de que
continuaba la validez de la invitación y de que el pueblo de Dios no había
entrado en conjunto en ese «reposo» ni aun en los tiempos apostólicos.

7. En conclusión, continúa la validez de la promesa de entrar en el «reposo»
espiritual de Dios (vers. 6 y 9), y los cristianos deben procurar «entrar en
aquel reposo» (vers. 11).

Debe notarse que el «reposo» que queda en los tiempos del cristianismo es el
mismo «reposo» espiritual prometido originalmente a Israel (ver com. vers. 3).
Es evidente que si «queda» es porque antes existió.

Reposo.

Gr. sabbatismós, «descanso de sábado», «reposo sabático». Esta es la única vez
que aparece esta palabra en la Biblia. No aparece en los escritos
extrabíblicos sino en una obra de Plutarco (Moralia, 166A) y en escritos de los
siglos II y III. Por esto algunos han pensado que el autor de Hebreos pudo
haber acuñado la palabra. Sin embargo, el sentido no es discutido. La
derivación de Sabbatismós es clara. En el AT se emplea 70 veces el verbo
shabath, «cesar» o «reposar». De esas veces, 7 tienen que ver con reposar el
día sábado; las restantes 63 se refieren a otras formas de cesar o reposar
Como ejemplos de este segundo uso, pueden citarse: Gén. 8: 22; Jos. 5: 12; Neh.
6: 3; Lam. 5: 14; Isa. 14: 4; 24: 8; 33: 8. El sustantivo shabbath, derivado
del verbo shabath, significa «reposo» o «día de reposo», y aparece en el AT 101
veces. Generalmente designa el día de reposo semanal, el séptimo de la semana,
o sea sábado. De tener un sentido general, «reposo», pasó a tener un sentido
específico, «sábado». También se emplea la palabra shabbath para referirse a
la semana, un período de siete días que concluye con el sábado. En algunos
casos, se usa shabbath como designación del año sabático, el año cuando la
tierra debía descansar (Lev. 25: 6; 26: 34, 43; 2 Crón. 36: 21). Un derivado
de shabbath, la palabra shabbathon, se usa 10 veces, generalmente en la
construcción shabbath shabbathon, a veces traducida como «sábado de reposo» en
la RVA. Designa por lo general a las «fiestas sabáticas»: el día de la
expiación (Lev. 16: 31; 23: 32); la fiesta de las trompetas (Lev. 23: 24); al
primero y último día de la fiesta de los tabernáculos (Lev. 23: 39). También
se aplica al año sabático (Lev 25: 45) y al día de reposo semanal (Exo. 16: 23;
31: 15; 35: 2). La LXX, en idioma griego, emplea la palabra sábbaton para
designar al sábado, día de reposo semanal. También se usa sábbaton en el NT,
aunque a veces tiene la forma plural sábbata con sentido singular (ver com.
Mat. 28: 1 y Col. 2: 16). Siempre se refiere al día sábado o a la semana,
período de siete días que culmina con el sábado.

El verbo griego sabbatíz, «sabatizar», si se quiere, o mejor, «guardar el
sábado»; deriva de sábbaton. No aparece en el NT. Se usa siete veces en la
LXX como traducción de shabath, «cesar», «descansar». Una vez se refiere a
reposar el sábado semanal (Exo. 16: 30); una vez a reposar el día de la
expiación (Lev. 23: 32); cinco veces se relaciona con el reposo de la tierra
durante el año sabático (Lev. 26: 34-35; 2 Crón. 36: 21).

La palabra sabbatismós, «descanso sabático», deriva de sabbatíz. Es evidente
su derivación del original hebreo shabath, «cesar». Pero su derivación más
cercana es de sábbaton, «sábado», por lo cual refleja mejor el contenido de esa
palabra que el del original hebreo shabath. Por esto, el sentido de
sabbatismós es claro: «descanso de sábado» o «reposo sabático».

Hasta aquí, el autor de Hebreos ha usado el verbo katapáuo y el sustantivo
katápausis para referirse al descanso al cual deben aspirar sus lectores (cap.
4: 1, 3-4, 5, 8). Este es el reposo de Dios, al cual los israelitas bajo Josué
no entraron, pero que todavía está abierto a los que creen. Katapáuo y
katápausis se usan en el AT como traducción de shabath, «cesar». Son palabras
ricas en sentido. Pero en el vers. 9, se usa una nueva palabra: sabbatismós,
«reposo sabático», que aunque sinónima de la primera, tiene un contenido más
amplio que el de katápausis.

Sabbatismós, que se refiere específicamente al descanso «sabático», sugiere un
reposo especial, no sólo la cesación de las actividades. Este reposo que Dios
promete a los fieles tiene, como el día sábado, ribetes de bendición (Gén. 2:
2-3; Isa. 58: 13-14), de redención (Deut. 5: 15) y de santificación (Eze. 20:
20). El descanso que ofrece Dios es el que cada semana miran por la fe los que
observan el día de reposo ordenado por Dios. Este texto sugiere la importancia
cósmica del día sábado, como símbolo del reposo eterno que Dios quiere que
tengan los suyos.

Corresponde notar que en el vers. 3, el autor insta a que «entremos» al
descanso, como si no hiciera falta esperar a la eternidad para gozar del reposo
que Dios ofrece. El reposo 438 simbolizado por el «reposo sabático» es el
reposo de la gracia (ver Material Suplementario de EGW, com. Heb. 4: 9; cf.
CS 295). Ese es el «verdadero reposo de la fe» (DMJ 9).

Entramos en el «reposo» de Dios cuando consideramos a Jesús (cap. 3: 1) y
escuchamos su voz (cap. 3: 7, 15; 4: 7), cuando depositamos nuestra fe en él
(cap. 4: 2-3), cuando desistimos de nuestros propios esfuerzos para ganar la
salvación (vers. 10), cuando retenemos nuestra profesión (vers. 14) y cuando
nos acercamos al trono de la gracia (vers. 16). Los que quieran participar de
esta experiencia deben librarse de un «corazón malo de incredulidad» (cap. 3:
12), deben dejar de endurecer su corazón (cap. 3: 8, 15; 4: 7), y deben
esforzarse por entrar en el «reposo» de Dios (cap. 4: 11). Los que entren en
el «reposo» de Dios retendrán su «profesión» (vers. 14). Se acercarán
«confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar
gracia para el oportuno socorro» (vers. 16).

Algunos han pensado que en este pasaje Pablo indica que los cristianos deben
dejar de guardar el sábado semanal, propio de los judíos, y pensar, en cambio,
en entrar en el reposo cósmico y espiritual de Dios. Esta interpretación
carece de base. El pasaje simplemente emplea una figura, la del reposo de
sábado, con todas sus bendiciones y símbolos, para ilustrar la idea del reposo
de Dios. La epístola a los Hebreos está dirigida a quienes observaban el
sábado y gozaban de sus bendiciones. Este texto contiene una invitación a los
cristianos hebreos de darle al reposo sabático semanal una amplitud mayor, a
saber, reconocerlo como un símbolo claro del reposo eterno que Dios promete.
Esta misma invitación es para los cristianos observadores del sábado en el
siglo XX.

Pueblo de Dios.

Es decir, los cristianos que ahora son el pueblo escogido de Dios como lo fue
antiguamente el pueblo de Israel (Exo. 19: 5-6; 1 Ped. 2: 9-10; ver t. IV, pp.
37-38).

10.

El que ha entrado.

Mejor «quien entró; es decir, cualquiera del «pueblo de Dios» (vers. 9). La
sintaxis griega aclara que algunos ya entraron en el «reposo» de Dios.

Reposo.

Gr. katápausis (ver com. cap. 3: 11), que es diferente de sabbatismós (vers.
9); sin embargo, el contexto demuestra que ambos vocablos se refieren a lo
mismo (ver com. vers. 9). Es evidente que el «reposo» que queda (vers. 9) es
el mismo «reposo» del vers. 10, en el cual entra el creyente cristiano.

La conjunción causal «porque» del vers. 10 une dos oraciones o elementos
análogos, hace que el vers. 10 dependa del vers. 9 y también la conclusión a la
cual se llega.

También.

Es decir, además de Dios o en la misma manera.

Ha reposado.

Gr. katapaú, el mismo verbo que se traduce como «reposó» en el vers. 4 y «dado
el reposo» en el vers. 8 (ver com. cap. 3: 11). Aunque la traducción «ha
cesado» (VM) oscurece la relación entre esta afirmación y otros casos en que
aparecen katapaú y katápau, y katápausis en los cap. 3 y 4, sin embargo
corresponde con más propiedad con el pensamiento del vers. 10 porque destaca la
idea de cesación de «obras» más que de continuar en un estado de «reposo»
después de esa cesación.

Sus obras.

Al entrar en el «reposo» de Dios -que significa confianza en la gracia
salvadora de Jesucristo-, el cristiano necesariamente ya ha «cesado» de tratar
de alcanzar la justicia por sus propias obras. El autor también puede tener en
cuenta el «reposo» cristiano de las «obras» del pecado, obras que impidieron
que entraran en la tierra prometida los israelitas que fueron liberados de
Egipto, y que más tarde le cerraron el paso a otras generaciones para que no
entraran en el «reposo» espiritual de Dios (ver com. cap. 3: 8-9; 4: 8).

11.

Procuremos.

«Seamos celosos», «hagamos todo esfuerzo». Para entrar en el «reposo» de Dios
es necesario hacer esfuerzos diligentes, determinados.

Pues.

Los vers. 11-16 equivalen a una aplicación práctica del principio establecido
en el tema presentado en los cap. 3: 7 a 4: 10 que «queda un reposo para el
pueblo de Dios» (vers. 9). Esta aplicación práctica a la vida cristiana consta
de una triple exhortación: (1) a trabajar para entrar en el «reposo» de Dios,
cap. 4: 11; (2) a retener «nuestra profesión», vers. 14; y (3) a acercarnos
«confiadamente al trono de la gracia», vers. 16. El que haga caso de esta
admonición disfrutará del «reposo» del alma que Dios quiere que experimente en
esta vida cada cristiano sincero.

Reposo.

Gr. katápausis (ver com. cap. 3: 11).

Para que ninguno.

El que se esfuerza de todo corazón para «entrar en aquel reposo», evita el
abismo de incredulidad en que cayó el antiguo Israel.

Caiga.

Lo opuesto a entrar. Si los antiguos 439 israelitas «cayeron en el desierto»
(cap. 3: 17), quiere decir que habían salido de Egipto con el propósito de
entrar en la tierra prometida. Cuando un hombre no alcanza el «reposo» de
Dios, se deduce que una vez tuvo el propósito de entrar en él. Los cristianos
tibios de hoy día son los que caen ahora «en semejante ejemplo de
desobediencia». En la parábola del sembrador hay claras advertencias acerca de
esta dificultad (ver com. Mat. 13: 5-7).

Semejante ejemplo.

Es decir, el ejemplo de elección del antiguo Israel y su destino: primero en
Cades-barnea y posteriormente cuando se estableció en la tierra prometida.

Desobediencia.

Ver com. cap. 3: 19.

12.

Porque.

A primera vista parece que los vers. 12 y 13 no tuvieran relación directa con
el tema de los cap. 3 y 4; sin embargo, como lo indica la conjunción causal
«porque», hay una estrecha y lógica relación. Los vers. 12 y 13 explican cómo
evitar el caer en desobediencia (vers. 11) y cómo cesar de las «obras» propias
(vers. 10), y presentan el medio que Dios ha proporcionado para capacitar a sus
hijos a fin de que entren en su «reposo».

Palabra.

Gr. logos (ver com. Juan 1: 1). La «palabra» a la cual se hace referencia es
la misma que fue «anunciada» tanto al antiguo Israel como a los cristianos, y
fue oída por ambos (Heb. 4: 2), especialmente en cuanto a la invitación para
entrar en el «reposo» de Dios. Como es claro en el vers. 2, esta «palabra» se
hace equivaler con el mensaje de la «buena nueva»; y en sentido más genérico,
la «palabra» del vers. 12 podría pensarse que incluye todos los escritos del
Canon Sagrado, pues toda la Biblia es la «Palabra» de Dios y presenta la «buena
nueva» de Jesucristo.

Viva.

Se necesita una fuerza viviente y activa para crear en el hombre un corazón
nuevo y renovar un espíritu recto dentro de él (cf. Sal. 51: 10). La
«palabra» de Dios es viva, imparte vida. Así sucedió en la obra de la creación
(Sal. 33: 6, 9) y así sucede en la nueva creación de la imagen de Dios en el
alma del hombre. Cristo, la Palabra encarnada (o «Verbo»), también tiene vida
en sí mismo (Juan 1: 4, 12; 5: 26). La «palabra de Dios» es la fuerza que da
poder en y para la conversión. El cristiano renace «por la palabra de Dios que
vive y permanece para siempre» (1 Ped. 1: 23).

Eficaz.

Gr. energes «efectiva», «activa», «poderosa» (cf. com. 1 Cor. 12: 6). La
palabra «energía» deriva de energes. En la «palabra» de Dios hay poder para
transformar a pecadores en santos.

Más cortante.

En el resto del vers. 12 se explica por qué es tan cortante esa espada. La
«palabra» de Dios es viva, eficaz y cortante: puede cumplir plenamente su obra
en beneficio de la humanidad (ver Isa. 46: 10; 55: 10-11).

Espada de dos filos.

Ver Efe. 6: 17; com. Apoc. 1: 16.

Penetra hasta partir.

Mejor «penetra hasta la división del alma y del espíritu» (BA, BC, NC);
«penetra hasta las fronteras entre el alma y el espíritu» (BJ).

El alma y el espíritu.

Gr. psuje, «alma», «vida» (ver com. Mat. 10: 28) y pnéuma, «espíritu»,
«aliento» (ver com. Luc. 8: 55). Esta expresión y «las coyunturas y los
tuétanos» se usan en sentido figurado. La división entre «el alma y el
espíritu» y «las coyunturas y los tuétanos» describe hasta dónde penetra la
«palabra» de Dios. El valor de esta figura de lenguaje radica en que «vida» y
«aliento» son, por lo menos para los propósitos prácticos, inseparables.

Las coyunturas y los tuétanos.

Es de presumir que en la figura de lenguaje también sean prácticamente
inseparables.

Discierne.

Gr. kritikós, «capaz de discernir», «capaz de juzgar», «capaz de discriminar»;
es decir, que posee la facultad de discernimiento o discriminación. La palabra
«crítica» deriva de kritikós. Mediante una respuesta favorable a la impresión
hecha en la conciencia por la «palabra» de Dios, el sincero cristiano evita
caer en «desobediencia», abandona sus propias «obras» y entra en el «reposo» de
Dios (vers. 6, 10-11; cf. cap. 3: 10, 12).

Los pensamientos y las intenciones.

O «pensamientos y motivos»; «sentimientos y pensamientos» (BJ, BC). Como una
espada cortante que separa «coyunturas» y «tuétanos», los claros principios de
la «palabra de Dios» disciernen entre buenos y malos pensamientos, entre
motivos correctos e incorrectos.

Corazón.

Es decir, la mente.

13.

Cosa creada.

Sin duda se trata del hombre del vers. 12, cuyos pensamientos y motivos han
sido juzgados por la «palabra» de Dios. Los hombres pueden juzgar teniendo en
cuenta únicamente las palabras de otro y sus hechos; pero la «palabra» de Dios
penetra mucho más allá de las palabras y acciones 440 humanas; llega hasta el
lugar donde se originan y juzga teniendo en cuenta lo que ocurre en la mente.
«El hombre mira lo que está delante de sus ojos, pero Jehová mira el corazón»
(1 Sam. 16: 7).

No sea manifiesta en su presencia.

O quede «oculta delante de él». Nadie puede ocultarle a Dios sus pensamientos
y motivos. No importa cómo intente hacerlo, es imposible huir de Dios (cf.
Sal. 139: 7-10).

Todas las cosas.

Es decir, los pensamientos y motivos de cada hombre.

Desnudas y abiertas.

O «descubiertas y expuestas». Nada puede ocultarse de la presencia de Dios.

Aquel a quien tenemos que dar cuenta.

La comprensión de que debe dar cuenta de las palabras y los hechos ante un Juez
que todo lo discierne, puede hacer sensato al pecador más endurecido. Este
conocimiento debería impulsar a quien se llama cristiano a prestar la más
completa atención a sus pensamientos y motivos. Cf. Rom. 14: 10-12; 2 Cor. 5:
10.

14.

Por tanto.

Es decir, en vista de que «la palabra de Dios» discierne la naturaleza de los
pensamientos y motivos de un hombre y que nada concerniente a nosotros está
oculto de Dios (vers. 12-13), y más particularmente porque tenemos un «sumo
sacerdote» compasivo y que simpatiza con nosotros, y que sufrió los mismos
problemas que tenemos que enfrentar (cap. 2: 17; 4: 15).

Sumo sacerdote.

Ver com. cap. 2: 17. Cristo como nuestro gran Sumo Sacerdote es el tema de
Hebreos (ver p. 404). Después de presentarse a Cristo en esa función (cap. 3:
1), los cap. 3 y 4 desarrollan el concepto de nuestra necesidad de su
ministerio en los atrios celestiales y de la experiencia del «reposo» del alma
que se alcanza cuando nos apropiamos de ese ministerio. Los cap. 5- 10 tratan
diversos aspectos del ministerio de Cristo a nuestro favor. El sistema
cristiano de salvación por la fe tiene su centro en la persona de Cristo como
nuestro gran Sumo Sacerdote.

Traspasó.

Literalmente «que ha pasado a través»; «penetró» (BJ, NC). Significa sin duda
alguna que pasó a través del cielo atmosférico y el estelar. Ver Hech. 1: 9;
cf. com. Gen.: 8.

Jesús.

Ver com. Mat. 1: 1 .

Hijo de Dios.

Ver com. Luc. 1: 35; Juan 1: 14; 3: 16.

Retengamos.

Gr. kratéo, «aferrarse», «conservar», como si se tratara de la propia vida.

Cristo es digno de toda nuestra fe y nuestra confianza, y no debemos permitir
que nada se interponga entre nosotros y él (ver com. Rom. 8: 38-39). Ver com.
Mat. 24: 13; Heb. 10: 35- 36.

Nuestra profesión.

Ver com. cap. 3: 1.

15.

Compadecerse.

Gr. sumpathéo, «simpatizar», literalmente «sufrir o padecer junto con». Cristo
simpatiza completamente con el cristiano sincero que tiene que enfrentarse a
menudo con problemas y dificultades, porque él sufrió en su propia naturaleza
humana -pero sin pecar- las debilidades que son inherentes al género humano.
Uno de los propósitos de la encarnación fue que la Deidad se acercara tanto a
la humanidad, que pudiera experimentar las mismas debilidades y problemas de
los cuales participamos nosotros. Cuando Cristo lo hizo, quedó capacitado para
llegar a ser nuestro Sumo Sacerdote y representarnos ante el Padre.

Debilidades.

La forma negativa en que se expresa esta declaración la destaca aún más de lo
que hubiera hecho una declaración afirmativa.

En todo.

O en toda clase de tentaciones. En cuanto a algunas de las formas en que fue
tentado Jesús, ver com. Mat. 4: 1-11, cf. DTG 638-644. En una forma
misteriosa que no podemos comprender, nuestro Señor soportó todo el peso de
cada tentación imaginable que «el príncipe de este mundo» (Juan 12: 31) pudo
poner sobre él, pero sin que en el menor grado, ni aun con un pensamiento,
cediera ante cualquiera de ellas (ver Juan 14: 30). Satanás no encontró en
Jesús nada que obedeciera a sus astutas tentaciones (ver DTG 98; com. Heb. 2:
18).

Según nuestra semejanza.

En todos los respectos -excepto en el pecado- se hizo uno con nosotros (ver t.
V, pp. 895-896; com. Fil. 2: 6-8).

Sin pecado.

Aquí radica el insondable misterio de la perfecta vida de nuestro Salvador. La
naturaleza humana fue conducida por primera vez a la victoria sobre su
tendencia natural al pecado, y a causa de la victoria de Cristo sobre el pecado
nosotros también podemos triunfar sobre él (ver com. Rom. 8: 1-4). En él
podemos ser «más que vencedores» (Rom. 8: 37), pues Dios «nos da la victoria
por medio de nuestro Señor Jesucristo» (1 Cor. 15: 57) tanto sobre el pecado
como sobre su paga o consecuencia: la muerte (ver com. Gál. 2: 20). 441

16.

Acerquémonos, pues.

En el vers. 16 se presenta la conclusión práctica de todo el desarrollo del
pensamiento presentado en los cap. 3 y 4. El «reposo» de la gracia de Dios
queda para el pueblo de Dios (vers. 9), «acerquémonos, pues, confiadamente al
trono de la gracia».

Confiadamente.

Gr. parresía, que se traduce como «confianza» en cap. 3: 6 (ver el comentario
respectivo; cf. cap. 10: 35). Nos acercamos con confianza no porque Dios tenga
una deuda con nosotros, sino porque él ofrece gratuitamente su gracia a todos
los que la buscan.

Trono de la gracia.

Esto es, un trono que se caracteriza por la calidad de la gracia que ofrece
(ver com. Rom. 3: 24; 1 Cor. 1: 3). El cristiano tiene la máxima oportunidad
del libre acceso «al trono de la gracia» de un Padre amante, en vez de hacer
vanos y difíciles intentos para ganar la salvación por medio de un riguroso
cumplimiento del sistema legal del judaísmo o de cualquier otro sistema de
justificación por las obras.

Obtener misericordia.

O un seguro perdón de los pecados (ver com. Juan 1: 9). Delante del trono del
juicio todos hallarán una estricta justicia no atemperada por la misericordia.
La única esperanza del pecador es la misericordia de Dios que se ofrece
mientras dure el tiempo de gracia.

Gracia.

Gr. járis (ver com. Juan 1: 14; Rom. 1: 7; 3: 24; 1 Cor. 1: 3).

Para el oportuno socorro.

O sea en el tiempo de la tentación. Necesitamos la gracia para soportar las
penas y los sufrimientos, y también para vencer la tentación. El que cultiva
el hábito de presentarse cada día ante el «trono de la gracia» para recibir una
nueva y fresca porción de la misericordia y de la gracia de Dios, entra en el
«reposo» del alma que Dios proporciona a todo creyente fiel.

COMENTARIOS DE ELENA G. DE WHITE

3 Ed 126; PP 107

7 FE 335, 367; PVGM 223

9 1JT 48; MeM 369; PE 31

9- 10 DTG 177; 1JT 496

10-12 PE 25

11 2JT 306

12 Ev 112, 114, 175, 247, 506; FV 338;

HAp 449; 3JT 155; OE 282, 339, 369,

397; 2T 560; 8T 55; TM 144

12-13 CH 412; 1JT 548, 588; 2JT 38; NB

354; 3T 82; 4T 583; TM 463

13 DMJ 60, 85; Ed 249; 1JT 56; 3JT 267;

MeM 10; PP 217, 780; PR 188; 1T 468;

4T 646; 5T 485

14-16 DTG 138; HR 159; TM 20, 355

15CC 36, 93; CH 528; CS 469; DTG 16,

296, 354; Ed 74; FE 106, 276; 1JT 141,

218, 233, 476; 2JT 115-116, 135; MC

47, 121, 193, 331; MeM 301, 309; MJ

163; MM 19; OE 281; 2T 313,438,509;

3T 371; 4T 294; 5T 422, 639, 649; 8T

287; Te 107; TM 187, 391; 5TS 182

15-16 CS 395; 2T 509

16 CN 490; 3JT 91

Leer más: https://comentario-biblico-adventista.webnode.es/products/hebreos/

 

Compilado:

Freddy Silva Whatsapp

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