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Isaías y la Iglesia de los Últimos Días

Una hermana me comentó un sueño que tuvo. En el sueño alguien le mencionaba un versículo bíblico, Isaías 6:6, aunque en el sueño ella no sabia que decía ese pasaje, se negó a aceptar que fuera para ella. Cuando despertó se sintió muy inquieta por conocer que decía el pasaje bíblico y se fue a la biblia a leerlo, dice:

La hermana me pregunto si tenía más información sobre ese capítulo, y buscando en el comentario bíblico adventista encontré la siguiente información tan importante para la iglesia remanente o para aquellos que deseamos pertenecer a la iglesia remanente, la de los últimos días.

Comentarios de Elena G. de White

Isa_6:1-7 (Rev_11:19). La experiencia de Isaías representa a la iglesia de los últimos días.-
[Se cita Isa_6:1-4.] Mientras el profeta Isaías contemplaba la gloria del Señor, quedó asombrado y abrumado por el sentimiento de su propia debilidad e indignidad, y exclamó: “¡Ay de mí! que soy muerto; porque siendo hombre inmundo de labios, y habitando en medio de pueblo que tiene labios inmundos, han visto mis ojos al Rey, Jehová de los ejércitos”.
Isaías había condenado los pecados de otros; pero ahora se vio a sí mismo expuesto a la misma condenación que había pronunciado contra ellos. En su culto a Dios se había contentado con tina ceremonia fría y sin vida. No se había dado cuenta de esto hasta que recibió la visión del Señor. Cuán pequeños le parecieron entonces sus talentos y su sabiduría al contemplar la santidad y majestad del santuario [celestial]. ¡Cuán indigno era! ¡Cuán incapaz para el servicio sagrado! “forma en que se vio a sí mismo podría expresarse en el lenguaje del apóstol Pablo: ¡Miserable de mí! ¿quién me librará de este cuerpo de muerte?” (Rom_7:24).
Sin embargo, se envió alivio a Isaías en su angustia. [Se cita Isa_6:6-7.]…
La visión que le fue dada a Isaías representa la condición del pueblo de Dios en los últimos días. Este tiene el privilegio de ver por fe la obra que se está realizando en el santuario celestial: “Y el templo de Dios fue abierto en el cielo, y el arca de su pacto se veía en el templo”. Mientras el pueblo de Dios mira por fe dentro del lugar santísimo, y ve la obra de Cristo en el santuario celestial, percibe que es un pueblo de labios inmundos; y pueblo cuyos labios con frecuencia han hablado vanidad, y cuyos talentos no han sido santificados y usados para la gloria de Dios. Bien podría desesperarse al contrastar su propia debilidad e indignidad con la pureza y el encanto del glorioso carácter de Cristo. Pero si lo desea, recibirá como Isaías la impresión que el Señor quiere hacer en el corazón. Hay esperanza para él si quiere humillar su alma ante Dios. El arco de la promesa está por encima del trono, y la obra hecha para Isaías se hará para el pueblo de Dios. Dios responderá a las peticiones que se eleven de los corazones contritos (RH 22-12- 1896).
Isaías recibió una maravillosa visión de la gloria de Dios. Vio la manifestación del poder de Dios, y después de haber contemplado su majestad recibió el mensaje de ir y realizar cierta obra; pero se sintió completamente indigno para ella. ¿Qué hizo que se considerara indigno? ¿Pensó que era indigno antes de tener la visión de la gloria de Dios? No. Se imaginaba que era recto delante de Dios; pero cuando se le reveló la gloria del Señor de los ejércitos, cuando contempló la inexpresable majestad de Dios, dijo: “¡Ay de mí! que soy muerto; porque siendo hombre inmundo de labios, y habitando en medio de pueblo que tiene labios inmundos, han visto mis ojos al Rey, Jehová de los ejércitos Y voló hacia mí uno de los serafines, teniendo en su mano un carbón encendido, tomado del altar con unas tenazas; y tocando con él sobre mi boca, dijo: He aquí que esto tocó tus labios, y es quitada tu culpa, y limpio tu pecado”. Como seres humanos, ésta es la obra que necesitamos que se haga por nosotros. Necesitamos que el carbón encendido tomado del altar sea colocado sobre nuestros labios. Necesitamos escuchar las palabras: “Es quitada tu culpa, y limpio tu pecado” (RH 4-6-1889).

Isa_6:1-8 La gloria de la Shekina* revelada a Isaías.-
Cristo mismo era el Señor del templo. Cuando lo abandonara, desaparecería su gloria: esa gloria que una vez fue visible en el lugar santísimo, sobre el propiciatorio, donde el sumo sacerdote sólo entraba una vez en el año, en el gran día de la expiación, con la sangre de la víctima sacrificado (símbolo de la sangre del Hijo de Dios derramada por los pecados del mundo), y la asperjaba sobre el altar. Esta era la Shekina: la habitación [movible, temporal y] visible de Jehová.
Fue esta gloria la que se reveló a Isaías, cuando dijo: “En el año que murió el rey Uzías vi yo al Señor sentado sobre un trono alto y sublime, y sus faldas llenaban el templo” [se cita Isa_6:1-8] (MS 71, 1897).

Una visión de la gloria lleva a una convicción genuina de indignidad.-
En el año en que murió el rey Uzías se le permitió a Isaías que mirara en visión dentro del lugar santo y dentro del lugar santísimo del santuario celestial. Fueron abiertas las cortinas del compartimiento interior del santuario, y pudo contemplar la revelación de un trono alto y sublime que se alzaba, por así decirlo, hasta los mismos cielos. Una gloria indescriptible emanaba de un personaje que ocupaba el trono, y sus faldas llenaban el templo así como su gloria finalmente llenará la tierra. Había querubines a cada lado del propiciatorio, como guardianes alrededor del gran rey, y resplandecían con la gloria que los envolvía procedente de la presencia de Dios. A medida que sus cantos de alabanza resonaban con profundas y fervientes notas de adoración, se estremecieron los quiciales de las puertas como si hubieran sido sacudidos por un terremoto. De estos seres santos brotaban la alabanza y la gloria a Dios con labios sin contaminación de pecado. El contraste entre la débil alabanza que había estado acostumbrado a elevar al Creador y las fervientes alabanzas de los serafines, asombró y humilló al profeta. En ese momento tenía el sublime privilegio de apreciar la inmaculada pureza del excelso carácter de Jehová.
Mientras escuchaba el canto de los ángeles que clamaban “Santo, santo, santo, Jehová de los ejércitos, toda la tierra está llena de su gloria”, la gloria, el poder infinito y la insuperable majestad del Señor pasaron ante su visión, y su alma fue impresionada. A la luz de ese resplandor sin par que puso de manifiesto todo lo que podía soportar de la revelación del carácter divino, se destacó ante él con asombrosa claridad su propia contaminación interior. Sus propias palabras le parecieron viles.
Cuando al siervo de Dios se le permite que contemple la gloria del Dios del cielo, cuando el Eterno se quita su velo ante la humanidad, y el hombre comprende aunque sólo sea en pequeñísima medida la pureza del Santo de Israel, hará también sorprendentes confesiones de la contaminación de su alma antes que jactarse con altivez de su propia santidad. Isaías exclamó con profunda humillación: “¡Ay de mí! que soy muerto; porque siendo hombre inmundo de labios… han visto mis ojos al Rey, Jehová de los ejércitos”. Esta no es esa humildad voluntaria y ese servil remordimiento de conciencia que tantos parecen manifestar como si fuera una virtud. Ese vago remedo de humildad brota de corazones llenos de orgullo y autoestimación. Hay muchos que se rebajan a sí mismos con palabras, pero al mismo tiempo se sentirían chasqueados si este proceder suyo no produjera expresiones de alabanza y aprecio de otros. Pero la contrición del profeta era genuina. Se sintió completamente insuficiente e indigno cuando la humanidad, con sus debilidades y deformidades, fue puesta en contraste con la perfección de la santidad, de la luz y la gloria divinas. ¿Cómo podía ir y presentar al pueblo los santos requerimientos de Jehová, que era alto y sublime y cuyas faldas llenaban el templo? Mientras Isaías estaba temblando y su conciencia lo acusaba debido a su impureza en la presencia de esa gloria insuperable, dijo: “Y voló hacia mí uno de los serafines, teniendo en su mano un carbón encendido, tomado del altar con unas tenazas; y tocando con él sobre mi boca, dijo: He aquí que esto tocó tus labios, y es quitada tu culpa, y limpio tu pecado. Después oí la voz del Señor, que decía: ¿A quién enviaré, y quién irá por nosotros? Entonces respondí yo: Heme aquí, envíame a mí” (RH 16-10-1888).

Isa_6:2 Los ángeles se sienten plenamente satisfechos de glorificar a Dios.-
Los serafines delante del trono están tan llenos de temor reverente al contemplar la gloria de Dios, que ni por un instante sienten complacencia propia, o se admiran a sí mismos o unos a otros. Su alabanza y gloria son para el Señor de los ejércitos, que es alto y sublime y cuyas faldas llenan el templo. Al contemplar el futuro, cuando toda la tierra se llenará con la gloria divina, el canto triunfante de alabanza resuena de uno a otro en cantos melodiosos: “Santo, santo, santo, Jehová de los ejércitos”. Están plenamente satisfechos de glorificar a Dios; y en la presencia divina, aprobados por la sonrisa de Dios, no desean nada más. Su más excelsa ambición se realiza plenamente al llevar la imagen divina, al estar al servicio de Dios y al adorarlo (RH 22-12-1896).

Isa_6:5-7 (Mat_12:34-36). Considerad las palabras a la luz del cielo.-
Que cada alma que declara ser hijo o hija de Dios se examine a sí misma a la luz del cielo; que considere los labios inmundos que la harán exclamar: “Soy muerta”. Los labios son el medio de comunicación. [Se cita Mat_12:34-35.] No los uséis para sacar del tesoro del corazón palabras que deshonren a Dios y desanimen a los que os rodean, sino usados, para la alabanza y gloria de Dios que los creó con ese propósito. Cuando se aplique el carbón purificador del altar resplandeciente, la conciencia quedará purificada de obras muertas y servirá al Dios viviente; y cuando el amor de Jesús sea el tema de meditación, las palabras que procedan de los labios humanos estarán llenas de alabanza y agradecimiento a Dios y al Cordero.
¡Cuántas palabras son pronunciadas con liviandad y necedad, en forma de chanzas y de bromas! Esto no sucedería si los seguidores de Cristo comprendieran la verdad de las palabras: “De toda palabra ociosa que hablen los hombres, de ella darán cuenta en el día del juicio. Porque por tus palabras serás justificado, y por tus palabras serás condenado”.
Los que afirman que son hijos de Dios se permiten usar palabras ásperas y despiadadas, palabras de censura y crítica a la obra de Dios y a sus mensajeros. Cuando esas almas descuidadas disciernan la grandeza del carácter de Dios, no mezclarán su propio espíritu y sus propios atributos con el servicio divino. Cuando nuestros ojos miren por fe dentro del santuario y admitan la realidad, la importancia y la santidad de la obra que allí se está haciendo, aborreceremos todo lo que sea de naturaleza egoísta. El pecado aparecerá tal como es: la transgresión de la santa ley de Dios. Se entenderá mejor la expiación, y mediante una fe viviente y activa veremos que cualquier virtud que posea la humanidad sólo existe en Jesucristo, el Redentor del mundo (RH 22-12-1896).

Isa_6:5-8 Cuando uno está dispuesto a trabajar con Dios, lleva un mensaje.-
Isaías tenía un mensaje del Dios del cielo para darlo al apóstata pueblo de Israel, y le dio ese mensaje. Sabía con qué elementos tenía que tratar; conocía la obstinación y perversidad del corazón, y cuán difícil sería impresionarlos. El Señor se le reveló cuando estaba en el pórtico del templo. Fue abierto el velo del templo, la puerta fue alzada, y tuvo una visión del lugar santísimo dentro del velo. Vio al Dios de Israel ante el trono alto y sublime y sus faldas que llenaban el templo. Cuando Isaías comprendió su propia pecaminosidad, clamó: Soy “hombre inmundo de labios” y habito “en medio de pueblo que tiene labios inmundos”. Y se vio la mano que tomó el carbón encendido del altar, le tocó los labios y lo proclamó limpio. Entonces estuvo listo para ir con el mensaje, y dijo: “Envíame a mí”, porque sabía que el Espíritu de Dios estaría con el mensaje.
A los que se ocupan en la obra de Dios en la conversión de las almas, les parecerá como si fuera imposible alcanzar al corazón obstinado. Así se sintió Isaías, pero cuando vio que había un Dios por encima de los querubines y que éstos estaban listos para trabajar con Dios, estuvo dispuesto a llevar el mensaje (RH 3-5-1887).

Isa_6:6 El carbón encendido simboliza pureza y poder.-
El carbón encendido es símbolo de purificación. Si toca los labios, ninguna palabra impura saldrá de ellos. El carbón encendido también simboliza la potencia de los esfuerzos de los siervos del Señor. Dios odia toda frialdad, toda vulgaridad, todos los esfuerzos ordinarios. Los que trabajen aceptablemente en su causa deben ser hombres que oren fervientemente y cuyas obras sean efectuadas con Dios; y nunca tendrán por qué avergonzarse de su registro. Tendrán plena entrada en el reino de nuestro Señor Jesucristo, y se les dará su recompensa: la vida eterna (RH 16-10- 1888).


*La gloria de Dios se revelaba “entre los querubines” que estaban sobre el propiciatorio o cubierta del arca, y desde allí le “hablaba” a Moisés (Exo_25:18-22; Psa_80:1; Isa_37:16; Num_7:89). Posteriormente Dios se manifestó por medio de la shekina o gloria simbólica de su presencia divina (Exo_40:34-35). Shekina, término rabínico que no se encuentra en la Biblia, deriva de shakan “lugar para vivir”, y se la usaba para expresar la cercanía solemne de Dios. Esta presencia, se amplia al máximo en el NT con la aparición de Jesús: “Y aquel verbo [Cristo] fue hecho carne y habito entre nosotros y vimos su gloria, gloria como el unigénito del padre, lleno de gracia y verdad.-La Redacción


Extraído del Comentario Bíblico Adventista Tomo 4, págs. 1160-1163.

EL FIN DEL TIEMPO DE GRACIA

 

Ley Dominical

El Fin del Tiempo de Gracia

Nadie sabe cuándo terminará el tiempo de gracia.

Dios no nos ha revelado el tiempo cuando terminará este mensaje o cuando el tiempo de gracia llegará a su fin. Aceptemos las cosas reveladas para nosotros y para nuestros hijos, pero no procuremos saber lo que ha sido mantenido secreto en los concilios del Todopoderoso…

Me han llegado cartas preguntándome si tengo alguna luz especial en cuanto a la fecha de la terminación del tiempo de gracia, y contesto que sólo tengo este mensaje que dar: que ahora es el tiempo de trabajar mientras dure el día, pues viene la noche cuando nadie puede obrar.-1MS 224 (1894).

La imposición de la ley dominical precede al fin del tiempo de gracia

El Señor me ha mostrado definidamente que la imagen de la bestia se formará antes de la terminación del tiempo de gracia; y esto debido a que constituirá una gran prueba para el pueblo de Dios, mediante la cual se decidirá su destino eterno.-2MS 92 (1890). (Nota: *Ver el capítulo anterior, donde se muestra que la gran prueba para el pueblo de Dios ha de ser la imposición de la ley dominical.)

¿Qué es la «imagen de la bestia»? ¿Y cómo se la formará?

La imagen es hecha por la bestia de dos cuernos y es una imagen de la primera bestia . Así que para saber a qué se asemeja la imagen y cómo será formada, debemos estudiar los rasgos característicos de la misma bestia: el papado. (Nota: *La bestia de dos cuernos de Apocalipsis 13:11-17 hace una imagen de la bestia descrita en Apocalipsis 13: l- 10.)

Cuando la iglesia primitiva se corrompió al apartarse de la sencillez del Evangelio y al aceptar costumbres y ritos paganos, perdió el Espíritu y, el poder de Dios; y para dominar las conciencias buscó el apoyo del poder civil. El resultado fue el papado es decir, una iglesia que dominaba el poder del Estado y se servía de él para promover sus propios fines y especialmente para extirpar la «herejía». Para que los Estados Unidos formen una imagen de la bestia, el poder religioso debe dominar de tal manera al gobierno civil que la autoridad del Estado sea empleada también por la iglesia para cumplir sus fines…

La «imagen de la bestia» representa la forma de protestantismo apóstata que se desarrollará cuando las iglesias protestantes busquen la ayuda del poder civil para la imposición de sus dogmas.-CS 496, 498 (1911).

El tiempo de gracia termina cuando se completa el sellamiento

Precisamente antes de que entráramos en él [el tiempo de angustia], todos recibimos el sello del Dios viviente. Entonces vi que los cuatro ángeles dejaron de retener los cuatro vientos. Y vi hambre, pestilencia y espada, nación se levantó contra nación, y el mundo entero entró en confusión.-7CBA 979 (1846).

Vi ángeles que iban y venían de uno a otro lado del cielo. Un ángel con tintero de escribano en la cintura regresó de la tierra y comunicó a Jesús que había cumplido su encargo, quedando sellados y numerados los santos. Vi entonces que Jesús, quien había estado oficiando ante el arca de los Diez Mandamientos, dejó caer el incensario, y alzando las manos exclamó en alta voz: «Consumado es».-PE 279 (1858).

Queda, por así decirlo, solamente un momento de tiempo. Pero aunque ya se levanta nación contra nación, y reino contra reino, no hay todavía conflagración general. Todavía los cuatro vientos son retenidos hasta que los siervos de Dios sean sellados en sus frentes. Entonces las potencias de la tierra ordenarán sus fuerzas para la última gran batalla.-2JT 369 (1900).

Un ángel que regresa de la tierra anuncia que su obra está terminada; el mundo ha sido sometido a la prueba final, y todos los que han resultado fieles a los preceptos divinos han recibido »el sello del Dios vivo». Entonces Jesús dejará de interceder en el santuario celestial. Levantará sus manos y con gran voz dirá- «Hecho es».-CS 671 (1911).

El tiempo de gracia terminará repentina, inesperadamente

Cuando Jesús cese de interceder por el hombre, los casos de todos estarán decididos para siempre… Termina el tiempo de gracia; las intercesiones de Cristo cesan en el cielo. Este tiempo llega finalmente sobre todos en forma repentina, y aquellos que han descuidado la purificación de sus almas mediante la obediencia a la verdad, son encontrados dormidos.-2T 191 (1868).

El fin del tiempo de gracia vendrá repentina e inesperadamente, cuando menos se lo espere; pero podemos hoy tener un registro limpio en el cielo, y saber que Dios nos acepta.-7CBA 1000 (1906).

Cuando quede concluida la obra del juicio investigador, quedará también decidida la suerte de todos para vida o para muerte. El tiempo de gracia terminará poco antes de que el Señor aparezca en las nubes del cielo…

Antes del diluvio, después que Noé hubo entrado en el arca, Dios le encerró en ella, dejando fuera a los impíos; pero por espacio de siete días el pueblo, no sabiendo que su suerte estaba decidida, continuó en su indiferente búsqueda de placeres y se mofó de las advertencias del juicio que le amenazaba. » «Así » -dice el Salvador- «será también la venida del Hijo del Hombre» «(Mat. 24: 39). Inadvertida como ladrón a medianoche, llegará la hora decisiva que fija el destino de cada uno, cuando será retirado definitivamente el ofrecimiento de la gracia que se dirigiera a los culpables…

Mientras que el hombre de negocios está absorto en el afán de lucro, mientras el amigo de los placeres corre tras ellos, mientras la esclava de la moda está ataviándose, puede llegar el momento en que el Juez de toda la tierra pronuncie la sentencia: «Has sido pesado en la balanza y has sido hallado falto» «(Dan. 5:27, VM).-CS 545 (1911).

Actividad humana después del fin del tiempo de gracia

Los justos y los impíos continuarán viviendo en la tierra en su estado mortal, los hombres seguirán plantando y edificando, comiendo y bebiendo, inconscientes todos ellos de que la decisión final e irrevocable ha sido pronunciada en el santuario celestial.-CS 545 (1911).

Cuando la decisión irrevocable del santuario haya sido pronunciada y el destino del mundo haya sido determinado para siempre, los habitantes de la tierra no lo sabrán. Las formas de la religión seguirán en vigor entre las muchedumbres de en medio de las cuales el Espíritu de Dios se habrá retirado finalmente; y el celo satánico con el cual el príncipe del mal ha de inspirarlas para que cumplan sus crueles designios, se asemejará al celo por Dios.-CS 673 (1911).

El trigo y la cizaña crecen «juntamente… hasta la siega». En el cumplimiento de los deberes de la vida, los justos serán puestos en contacto con los impíos hasta el mismo fin. Los hijos de la luz están esparcidos entre los hijos de las tinieblas para que todos puedan ver el contraste.-5T 100 (1882).

Cristo declaró que cuando él venga algunos miembros de su pueblo que lo espera estarán ocupados en transacciones comerciales. Algunos estarán sembrando en el campo; otros, recogiendo la cosecha, y otros, moliendo en el molino.-Carta 66, 1894.

Continúan la incredulidad y los placeres prohibidos

El escepticismo y aquello que se llama ciencia han menoscabado en gran medida la fe del mundo cristiano en su Biblia. Se aceptan alegremente errores y fábulas, para que puedan seguir el camino de la complacencia propia y no sentirse alarmados, porque no procuran retener a Dios en su conocimiento. Dicen: «Mañana será como hoy y habrá mucho más abundancia». Pero en medio de su incredulidad y placeres impíos, se oye el clamor del arcángel y la trompeta de Dios…

Cuando en nuestro mundo todo sea actividad febril, inmersa en la ambición egoísta de ganancia, Jesús vendrá como ladrón.-Ms 15b, 1886.

Cuando los que profesan ser el pueblo de Dios se unan con el mundo, viviendo como él vive y compartiendo sus placeres prohibidos; cuando el lujo del mundo se vuelva el lujo de la iglesia; cuando las campanas repiquen a bodas, y todos cuenten en perspectiva con muchos años de prosperidad mundana -entonces, tan repentinamente como el relámpago cruza el cielo, se desvanecerán sus visiones brillantes y sus falaces esperanzas.-CS 387 (1911).

Los hombres estarán totalmente absortos en los negocios

Cuando Lot amonestó a los miembros de su familia en cuánto a la destrucción de Sodoma, no prestaron atención a sus palabras, sino que lo consideraron como un fanático extremista. La destrucción que vino los encontró desapercibidos. Así será cuando Cristo venga: agricultores, negociantes, abogados, comerciantes, estarán absortos en los negocios, y el día del Señor vendrá sobre ellos como un lazo.-RH Marzo 10, 1904.

Cuando ministros, agricultores, comerciantes, abogados, personajes importantes y hombres aparentemente piadosos exclamen «Paz y seguridad», vendrá destrucción repentina. Lucas registra las palabras de Cristo, de que el día de Dios viene como un lazo: la figura de un animal merodeando en el bosque en busca su presa, y ¡ay!, repentinamente es entrampado por el lazo oculto del cazador.-10MR 266 (1876).

Cuando los hombres están tranquilos, llenos de diversiones, absortos en comprar y vender, entonces se aproxima el ladrón con paso furtivo. Así será la venida del Hijo del hombre.-Carta 21, 1897.

Los dirigentes religiosos estarán llenos de optimismo

Cuando los razonamientos de la filosofía hayan desterrado el temor a los juicios de Dios; cuando los maestros de la religión nos hablen de largos siglos de paz y prosperidad, y el mundo se dedique por completo a sus negocios y placeres, a plantar y edificar, a fiestas y diversiones, y desechando las amonestaciones de Dios, se burle de sus mensajeros, «entonces vendrá sobre ellos destrucción de repente,… y no escaparán».-PP 94 (1890).

Venga cuando venga, el día de Dios caerá repentinamente sobre los impíos desprevenidos. El día menos pensado, en medio del curso rutinario de la vida, absortos los hombres en los placeres de la vida, en los negocios, en la caza al dinero, cuando los guías religiosos ensalcen el progreso y la ilustración del mundo, y los moradores de la tierra se dejen arrullar por una falsa seguridad -entonces, como ladrón que a media noche penetra en una morada sin custodia, así caerá la inesperada destrucción sobre los desprevenidos «y no escaparan».-CS 42 (1911)

Satanás infiere que ha terminado el tiempo de gracia

En el tiempo de angustia Satanás incita a los impíos quienes rodean al pueblo de Dios para destruirlos. Pero él no sabe que se ha escrito «perdonado» frente a sus nombres en los libros del cielo.-RH Noviembre 19, 1908

Así como Satanás influyó en Esaú para que marchase contra Jacob, así también instigará a los malos para que destruyan al pueblo de Dios en el tiempo de angustia. Ve que los ángeles protegen a los que guardan los mandamientos e infiere que sus pecados les han sido perdonados; pero no sabe que la suerte de cada uno de ellos ha sido resuelta en el santuario celestial.-CS 676 (1911).

Hambre de la Palabra

Aquellos que ahora no aprecian, ni estudian, ni valoran profundamente la Palabra de Dios hablada por sus siervos, más adelante tendrán razón para lamentarse amargamente. Vi que el Señor durante el juicio caminará por la tierra al fin del tiempo; las terribles plagas comenzarán a caer. Entonces aquellos que han despreciado la Palabra de Dios y la han valorado a la ligera, «irán errantes de mar a mar; desde el norte hasta el oriente discurrirán buscando palabra de Jehová, y no la hallarán» (Amós 8:12). Hay un hambre en la tierra por oír la Palabra.-Ms 1, 1857.

No más oraciones por los impíos

Los ministros de Dios habrán hecho su última tarea, ofrecido sus últimas oraciones, derramado sus últimas lágrimas amargas por una iglesia rebelde y un pueblo impío. Su última solemne amonestación ha sido dada. Entonces, aquellos que han profesado la verdad y no la han practicado, ¡cuán rápidamente darían casas y terrenos, dólares que han sido acumulados miserablemente y conservados en forma mezquina, para recibir algún consuelo, para que se les explique el camino de salvación, o para oír de sus ministros una palabra de esperanza, o una oración o una exhortación! Pero no, deberán padecer hambre y sed en vano; su sed nunca será saciada, ni podrán obtener consuelo. Sus casos están decididos y fijados para siempre. Es un tiempo temible, terrible.-Ms 1, 1857.

En el tiempo cuando caigan los castigos de Dios sin misericordia, oh, ¡cuánto envidiarán los impíos la condición de los que habitan «al abrigo del Altísimo»: el pabellón en el cual oculta el Señor a todos los que lo han amado y han obedecido sus mandamientos! Para los que sufren a consecuencia de sus pecados, ciertamente será envidiable la suerte de los justos en un tiempo tal. Pero después que termine el tiempo de gracia, la puerta de la misericordia se cerrará para los impíos; no se ofrecerán más oraciones a su favor.-3CBA 1168 (1901).

No es posible transferir el carácter

El Señor viene con poder y gran gloria. Entonces separará completamente a los justos de los impíos. Pero el aceite no podrá ser transferido en ese momento a las vasijas de los que no lo tienen. Entonces se cumplirán las palabras de Cristo: «Dos mujeres estarán, moliendo juntas; la una será tomada, y la otra dejada. Dos estarán en el campo; el uno será tomado, y el otro dejado». Los justos y los impíos deben estar relacionados en la obra de la vida. Pero el Señor lee el carácter; él discierne a los que son hijos obedientes, a los que respetan y aman sus mandamientos.-TM 234 (1895).

Es algo solemne morir, pero es mucho más solemne vivir. Cada pensamiento, palabra y acción de nuestra vida volverá a confrontarnos. Tendremos que seguir siendo durante toda la eternidad lo que nos hayamos hecho durante el tiempo de gracia. La muerte provoca la disolución del cuerpo, pero no produce cambio alguno en nuestro carácter, ni lo cambia tampoco la venida de Cristo; tan sólo lo fija para siempre sin posibilidad de cambio.-2JT 167 (1885).

Otro tiempo de gracia no convencería a los malvados

Tenemos que aprovechar al máximo nuestras oportunidades presentes. No se nos dará otro tiempo de gracia en el cual prepararnos para el cielo. Esta es nuestra única y última oportunidad para formar caracteres que nos harán idóneos para el futuro hogar que el Señor ha preparado para todos los que son obedientes a sus mandamientos.-Carta 20, 1899.

No habrá tiempo de gracia después de la venida del Señor. Los que dicen que lo habrá, están engañados y extraviados. Antes que Cristo venga, existirá un estado de cosas como el que existió antes del diluvio. Y después que el Salvador aparezca en las nubes del cielo, a nadie se le dará otra oportunidad para obtener la salvación. Todos habrán hecho su decisión.-Carta 45, 1891.

Todos serán probados de acuerdo con la luz que han tenido. Los que se toman de la verdad a las fábulas, no pueden esperar un segundo tiempo de gracia. No habrá un milenio temporal. Si resisten la verdad y usan su influencia para obstruir el camino de modo que otros no la reciban, después que el Espíritu Santo ha traído convicción a sus corazones, nunca serán convencidos. No buscaron la transformación de carácter durante el tiempo de prueba que se les dio, y Cristo no les dará la oportunidad de recorrer nuevamente el camino. La decisión es definitiva.-Carta 25, 1900

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